Sevilla en la Ópera (VI). Locos de amor en los jardines

Paul Gervais (Toulouse 7 de septiembre de 1859-París 11 de marzo de 1944). Sus principales estadías en el extranjero fueron en Sevilla y Granada, entre febrero y agosto de 1892.

 

Como hemos comentado anteriormente, La favorita y María Padilla son dos óperas que por cronología y temática, podrían representarse en secuencia, como el conjunto llamado “Las reinas Tudor” de Donizetti: Anna Bolena (Estrenada en el Teatro Carcano de Milán el 26 de diciembre de 1830); María Stuarda (Estrenada en La Scala de Milán el 30 de diciembre de 1835); y Roberto Devereaux (Estrenada en el Teatro San Carlo de Nápoles, el 29 de octubre de 1837).

La favorita es un drama en estilo grand opéra (subgénero de ópera francés que se trata de óperas de 4 o 5 actos, con un ballet de rigor, muchos cantantes, orquesta enorme, y gran profusión de escenografía y vestuario; entre los padres fundadores de este subgénero se encuentra Rossini, con su ópera Gillaume Tell). La favorita consta de cuatro actos; el libreto en francés fue obra de Alphonse Royer, y Gustave Vaëz, con adiciones de Eugène Scribe, basado parcialmente en la obra de teatro “Le Comte de Comminges” (1764), de François-Thomas-Marie de Baculard d’Arnaud.

En La Favorita Donizetti empleó material de cuatro óperas suyas, lo cual era una práctica frecuente en su época. Aunque su versión original es en francés, la traducción al italiano es la que se ha popularizado. Se estrenó en su versión original en la Opéra de París, el 2 de diciembre de 1840. Fue acogida por el público parisino con entusiasmo, aunque su popularidad llegó de manera más paulatina después de un periplo por teatros de provincia a partir de su estreno. Se estrenó en La Scala de Milán en 1843, pero a pesar de su popularidad cayó en el olvido, excepto en el Liceu de Barcelona donde desde el siglo XIX al presente se ha representado en más de 200 ocasiones. Se recuperó por La Scala de Milán en 1962, y desde entonces ha estado en cartelera intermitentemente en todo el mundo.

La acción comienza en Santiago de Compostela, en la segunda escena se traslada a la Isla de León (San Fernando), Cádiz. El acto II tiene lugar en los jardines del Alcázar de Sevilla, y el acto III en un salón, también del Alcázar de Sevilla. En el cuarto y último acto la acción vuelve a Santiago de Compostela. Los personajes son: Doña Leonora de Guzmán, amante del rey, mezzosoprano; Inés, dama confidente de Leonora, soprano ligera; Fernando, monje -enamorado de Leonora-, tenor lírico; Alfonso XI rey de Castilla, barítono; Baltazar, prior del convento, bajo; Don Gaspar, noble al servicio del rey, tenor lírico.

Argumento. Acto primero: En el convento, Fernando le comenta a Baltazar, el prior, que está obsesionado con una mujer a quien ha visto rezando en la iglesia. El prior le ordena que la olvide. Fernando se niega y es echado del convento, después de ser advertido de que regresará derrotado y arrepentido. Escena segunda: En una playa en la Isla de León. Fernando es llevado con los ojos vendados ante Leonora, con quien desde hace tiempo mantiene una relación amorosa. Él ignora el vínculo de Leonora con el rey, y su identidad. Se pregunta cuándo le permitirán visitarla sin llevar los ojos vendados. Durante este apasionado encuentro, Leonora plantea separarse, pues su amor no tiene futuro. Le da una carta de recomendación para que se enrole en el ejército. Anuncian la llegada del rey, y Leonora se retira. Fernando elucubra que la alta cuna de la dama es lo que impide su unión.

Acto segundo: En los jardines del Alcázar. El rey Alfonso reconoce la heroicidad de Fernando frente a los moros, que les ha permitido hacerse con el palacio, y después canta sobre su amor por Leonora. Aparece Leonora, que no quiere participar en la fiesta que el rey ha preparado para recibir a Fernando, porque le molesta ser solo la amante, y no la señora del rey. Durante la fiesta entra Baltazar -el prior- quien trae una comunicación del Papa para el rey, ordenándole el cese de sus amoríos con Leonora.

Acto tercero: Salón del Alcázar. Fernando se siente feliz porque está cerca de Leonora. Entra el rey, quien comunica a Gaspar de que ha decidido no contrariar al Papa y poner fin a sus amoríos con Leonora; ordena llamarla; también a Fernando. El rey ofrece cualquier cosa que desee a Fernando, que solo pide permiso para casarse con la mujer que ama, momento en que entra Leonora. Alfonso, a pesar de su amor por Leonora, decide que la boda se celebre en una hora, pero le desea a Fernando que “nunca sufra la infidelidad de su amada”. En la capilla, antes de la boda, el rey ennoblece a Fernando haciéndolo conde y marqués, pero los nobles lo rechazan. Entra Baltazar -el prior-, que es quien le aclara a Fernando que se está por casar con la amante del rey. Destrozado, Fernando se quita el collar de la orden, rompe la espada y la arroja a los pies del rey, y se marcha con Baltazar hacia el monasterio en Santiago de Compostela.

Acto IV: En el monasterio de Santiago de Compostela. La reina de Castilla ha muerto. Mientras se prepara el funeral, Fernando se dispone a tomar los hábitos; se retira. Aparece Leonora, que siente que su muerte se aproxima, y quiere ver a Fernando para contarle la verdad. Se encuentran. Ella le cuenta todo y le jura que nunca quiso engañarlo. Renace la llama, pero Leonora muere en los brazos de Fernando.

A pesar de tratarse de una de las tantas óperas de Donizetti sobre heroínas trágicas, que suelen ser a la vez ingenuas, complejas, sufridas e impotentes por no ser dueñas de sus destinos (Anna Bolena, Lucrezia Borgia, María Stuarda, Lucía di Lammermoor, Linda di Chamounix), y de haber empleado en ella piezas de otras obras, Donizetti consiguió dar unidad estilística a la obra, e impregnarla con su sello, vinculando todos los números con perfecta armonía, diversificando los medios escénicos y musicales, y consiguiendo al hacerlo una concisión en la dramaturgia musical de gran solidez.

Maria Padilla es una ópera en tres actos con libreto de Gaetano Rossi. Se trata de una ficción sobre personajes reales: María de Padilla (1334-Sevilla, julio de 1361; era descendiente de una familia noble castellana; descrita por las crónicas de la época como “muy hermosa, inteligente, y de baja estatura”, conocida por su carácter bondadoso, y por haber intervenido ante el rey en favor de nobles que se habían sublevado. Se convirtió en amante de Pedro I “El cruel” en 1352, cuando este viajaba hacia Asturias para sofocar una rebelión que había comenzado su hermano. El rey rechazó a la esposa que le habían impuesto, Blanca de Borbón, provocando un cisma entre la nobleza, y vivió en amasiato muchos años con María de Padilla, después de romper su matrimonio -el segundo- con Juana de Castro. Le dio varios hijos. A su muerte en 1631, Pedro I la lloró tanto que, un año después, llegó a declarar en las cortes de Sevilla, que María de Padilla había sido su primera y única esposa, lo que convenció al arzobispo de Toledo para anular los dos matrimonios de Pedro I (Blanca de Borbón 1353; y Juana de Castro 1354), consiguió que las cortes declararan reina a María de Padilla, y legitimaran su descendencia.

La ópera se estrenó en La Scala de Milán el 26 de diciembre de 1841. Tuvo éxito, aunque también la mala fortuna de ser eclipsada por la ópera que catapultaría al joven Verdi hacia la fama, que causó verdadero furor en su estreno, Nabucodonosor. A pesar de ser considerada una obra maestra, padece de un injusto olvido y casi nunca es representada. El acto II, y la última escena del III, tienen lugar en el Alcázar de Sevilla. El argumento trata sobre los amoríos de María Padilla con Pedro I. María es seducida por Pedro I, quien disfraza su identidad, pero es descubierto por María. Él le promete que se casará con ella. El padre de María se presenta en la corte para reclamar el honor de su hija, pero es rechazado y enloquece. Los cortesanos, contrarios al matrimonio del Rey con María le obligan a aceptar la mano de una princesa francesa. María irrumpe en la ceremonia, arranca la corona de la princesa y se la coloca. El rey declara que María es la reina de su corazón. Ella muere de felicidad.

Es una de las óperas como ya hemos dicho antes, más injustamente tratadas de Donizetti, que posee una estructurada línea argumental, y un bello y poderoso dramatismo musical con escenas memorables (el dúo de los amantes al final del primer acto; en el segundo acto, el dúo entre María y su padre; varias escenas de lucimiento vocal de la protagonista que requiere de una voz con gran registro y agilidad; el final es apoteósico).

(Continuará)

Sevilla en la ópera (I). La ciudad soñada en toda Europa

Sevilla en la Ópera (II). Los enredos de Mozart en Sevilla

Sevilla en la Ópera (III). Beethoven viene a Sevilla

Sevilla en la Ópera (IV). Rossini entre sus amigos sevillanos

Sevilla en la Ópera (V). Donizetti y las amantes reales del Alcázar de Sevilla.

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