Sevilla en la Ópera (V). Donizetti y las amantes reales del Alcázar de Sevilla.

Como hemos comentado antes, España fue durante el Romanticismo fuente constante de inspiración para artistas de todas las manifestaciones. El sur de España en particular, por los ingredientes que atraían la atención de los artistas: el exotismo de la herencia musulmana, sobre todo, considerada “orientalista”, y los diversos clichés “folkoristas”, no siempre justos ni acertados, con que se asociaba. Gaetano Donizetti, uno de los más prolíficos compositores de este período, ubicó 11 óperas en España, 2 de ellas están ambientadas en el Alcázar de Sevilla: La Favorita (1840), y María Padilla (1841).

Gaetano Donizetti, nació en Bérgamo, el 27 de noviembre de 1797, falleció allí, el 8 de abril de 1848, a los 50 años. Nació en una humilde familia sin ningún tipo de tradición musical. En 1806 obtuvo una beca para ingresar en una institución caritativa de enseñanza musical (la escuela Lezioni Caritatevoli, hoy Instituto Gaetano Donizetti), fundada y dirigida por el gran compositor alemán, Johann Simón Mayr (14 de julio de 1773, Mendorf, Alemania – 2 de diciembre de 1845, Bérgamo). Mayr, además de un influyente y activo miembro de su comunidad de adopción, fue un respetado compositor cuyas óperas se consideran un puente fundamental en la transición musical entre el S XVIII y el XIX. Con 18 años, Mayr envió a Donizetti a Boloña, para estudiar contrapunto y fuga con el célebre padre Stanislao Mattei (1750-1825), maestro, entre otros muchos importantes compositores, de Rossini. Allí consiguió el Premio al mejor alumno.

El primer trabajo de éxito de Donizetti fue la ópera seria en dos actos Zoraida di Granata, estrenada en el teatro Argentina de Roma el 28 de enero de 1822 (precedida por otras 7 obras según el Grove Dictionay of Opera). La prensa le llamó “la nueva esperanza de la ópera italiana. El influyente empresario Domenico Barbaia (1777-1841), se fijó en él. Donizetti se instaló en Nápoles en 1827, donde permanecería durante 16 años. La ópera que catapultó a Donizetti a la fama internacional, Anna Bolena, fue estrenada en el Teatro Carcano, de Milán, el 26 de diciembre de 1830. Varias de las óperas de Donizetti fueron resonados éxitos que aún hoy día están en cartelera, después de haber pasado el proceso de abandono y recuperación en el S XX, como sucedió con tantas grandes obras del S XIX, son consideradas hoy piezas paradigmáticas del género. El elíxir de amor, melodrama jocoso en dos actos, con libreto de Eugène Scribe, estrenado en el Teatro Canobbiana, de Milán, el 12 de mayo de 1832, es la doceava ópera más representada del mundo según las estadísticas de Operabase. Lucrezia Borgia, estrenada en La Scala de Milán, en 1833, alcanzó gran éxito, aunque después cayera en el olvido hasta 1965, cuando fue rescatada para el debut norteamericano de Montserrat Caballe, en el Carnegie Hall. En 1835 estrenó en Nápoles Lucia di Lammermoor, considerada su mejor partitura, y un ejemplo paradigmático de ópera romántica.

Los éxitos profesionales de Donizetti, de 1837 llegaron acompañados de un gran drama personal por la muerte de sus padres en un breve período, y de su esposa Virginia el año siguiente. Sus tres hijos habían muerto años atrás (se había casado en 1828), el último con apenas días. Los síntomas de la sífilis, que acabaría por costarle la salud mental y la vida, comenzaban a manifestarse.

En 1838 su ópera Poliuto fue censurada en Nápoles por la corona. En otoño de ese año se mudó a Francia, con un contrato para la Opéra de París. En esa ciudad estrenó, en 1840, La fille du regiment, en la Opéra-Comique, y La favorita, en la Opéra de Paris, ambientada en el Alcázar de Sevilla, como ya hemos mencionado. En 1841 triunfó una vez más en La Scala de Milán con María Padilla, también ambientada en el Alcázar de Sevilla. Don Pasquale (una de las más grandes comedias de todos los tiempos, y de sus óperas más representadas actualmente en todo el mundo), y Don Sebastián, fueron estrenadas en París, en 1843. Dejó inacabado El Duque de Alba, por imposiciones del empresario de la Opéra de Paris, que exigió que la pieza a estrenar allí debía ser protagonizada por una mezzosoprano, para favorecer a su amante, Rosine Stoltz (1815-1903), que fue quien estrenó La Favorita, en el personaje de Leonora de Guzmán, que se convertiría en su papel más célebre.

Por entonces la sífilis se manifestó del todo. Donizetti fue internado, contra su voluntad, en un sanatorio para enfermos mentales. Más de un año duró el contencioso entre su familia y los médicos, hasta que finalmente le permitieron salir. Después de una estancia en París, Donizetti, muy debilitato y gracias a la intervención de amigos y familiares, fue llevado a Bérgamo, donde falleció, con la mente completamente perdida, en 1848 a los 50 años.

El ritmo de trabajo de Donizetti siempre fue de vértigo, a esa intensidad los críticos le atribuyen la irregularidad en la calidad de sus composiciones. En 25 años escribió más de 70 óperas. Su trabajo fue considerado innovador, y en ciertos aspectos técnicos, revolucionario. Con él la ópera italiana dio un paso gigantesco. Su período en activo coincidió con otro grande del romanticismo Vicenzo Bellini (1801-1835), autor de Il pirata, La sonámbula, y Norma, piezas inmortales del género, por quien Donizetti sintió una profunda admiración, no compartida, según cartas privadas de Bellini, quien se expresaba en términos peyorativos del Bergamasco. Cabe señalar aquí que Donizetti, además de ser un genial compositor, fue una persona reconocida por su amabilidad, su gentileza, y su capacidad para admirar a sus contemporáneos sobre quienes nunca expresó opiniones críticas. La influencia de Donizetti en la ópera llega hasta Verdi.

 

 

Antes de pasar a hablar de las óperas de Donizetti ambientadas en el Alcázar, me gustaría dar una pequeña nota sobre este conjunto palaciego, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987, para los lectores de fuera de España que me han escrito felicitándonos por esta serie, que están siguiendo, y no hayan tenido la oportunidad de visitar Sevilla. El Real Alcázar de Sevilla es el conjunto palaciego amurallado en uso, -residencia de familia real española cuando visita Sevilla-, más antiguo de Europa, además de uno de los monumentos históricos más visitados del continente (en 2019 recibió más de 2 millones de visitantes -quien escribe entre ellos-). Visitar el Alcázar es un viaje en el tiempo. Comenzando en el período islámico, continuando con la conquista de la ciudad en 1248 por Fernando III de Castilla, y llegando al presente, el Alcázar ha sido escenario de un gran número de acontecimientos históricos importantes. Sus muy variados estilos constructivos y decorativos, además de sus extraordinarios jardines y fuentes, causan embriaguez con su belleza. Sentí el conocido como “Síndrome de Stendhal” en prácticamente cada recinto, particularmente en el Salón de los Embajadores. Podría escribir unas cuantas páginas describiendo las incontables maravillas del Alcázar de Sevilla, pero no tenemos tanto espacio. Ha servido de escenario, como no podía ser de otra manera, para varias películas y exitosas series de televisión, entre ellas, la archiconocida Juego de Tronos.

La favorita y María Padilla, son dos de las más grandes óperas del período de madurez de Donizetti. Son historias de tramas parecidas, sobre triángulos amorosos protagonizadas por personajes reales (en los dos sentidos, de realeza, y de su existencia, en el S XIV), aunque los hechos son ficción. Ambas son protagonizadas por las amantes de reyes castellanos. Cronológicamente están ubicadas en una secuencia temporal (Alfonso XI y su amante Leonora de Guzmán, y su hijo legítimo Pedro I, y su amante María Padilla), que permitirían su representación como conjunto, cosa que al parecer, nunca se ha hecho.

(Continuará)

 

 

Sevilla en la ópera (I). La ciudad soñada en toda Europa

Sevilla en la Ópera (II). Los enredos de Mozart en Sevilla

Sevilla en la Ópera (III). Beethoven viene a Sevilla

Sevilla en la Ópera (IV). Rossini entre sus amigos sevillanos

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1 Comment

  1. Zoe Valdes dice:

    Un excelente trabajo, esta serie es fantástica.

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