España es un país que vive fundamentalmente de los puestos de trabajo que genera el sector servicios, esto es una realidad ineludible y avalada por todos los sectores laborales, económicos y financieros del país.
Ahora que el periodo vacacional se aproxima y el sector de la hostelería empieza a preparar los meses de mayor movimiento en todo el país, máxime en este 2022 donde la vuelta a la normalidad estará marcada, según todos los indicadores económicos, por una afluencia masiva de turistas (y no turistas, también por los españolitos), nos encontramos sin personal para cubrir puestos de cocina y sobre todo, puestos de camareros/as.
Y no se vayan pensando ustedes que en España no existe lista de paro o que hemos llegado al punto del “empleo total”, que tanta tabarra nos dio Sánchez en su campaña electoral allá por el 2019.
Nada de eso, esta semana abrían las noticias económicas anunciando que estamos con una cifra de 2.922.911 personas desempleadas en nuestro país, algo más bajas que en los últimos meses, pero una cifra nada desdeñable.
El sector de hostelería necesita más de 100.000 personas para cubrir las necesidades más urgentes de este verano. Sin embargo, palabras como las del secretario general de Hostelería España, Emilio Gallego, donde expone “Nos tenemos que plantear seriamente que para cubrir esas plazas estacionales, de temporada, España pueda generar un sistema de cupos de trabajo para que trabajadores de otros países puedan venir”, no deja de recordarnos a otros sectores que ya en su día, sufrieron la misma crisis, y la paliaron con trabajadores extranjeros.
A todos se nos vienen a la cabeza el campo con la recogida de cosechas, el personal de cuidado y manejo de animales, labores de campo… además del duro sector pesquero, por no olvidar también el sector de la construcción, los que asisten a nuestros ancianos, las asistentas en los hogares …, donde cada vez es más complicado tropezar con oriundos.
Los españoles, y sobre todo, por estadísticas, los más jóvenes, no quieren este tipo de trabajos, y no es porque haya ofertas de trabajo en otros sectores que más le interesen (que no las hay), es que prefieren estar “en casa”, con una ”ayudita o con chapus cobrados en negro”, antes que irse a cubrir cualquiera de estos puestos de trabajo, considerados por ellos duros y mal pagados. Cuanto menos paradójico e incoherente, ¿no creen?
Causa mucha polémica hablar de este tema, lo sé, pero más triste es ver las cifras globales de jóvenes españoles en sus hogares, sin oficio ni beneficio (en paro), y una oferta laboral, por ejemplo en el sector hostelería, que es al que me dedico y conozco, de 100.000 puestos de trabajo, que puedan quedar vacantes por los nacionales.
Algo estamos haciendo mal. Hemos educado a nuestra juventud en valores que no se sustentan en trabajo, profesionalidad, sacrificio, esfuerzo o superación laboral. Pero, eso sí, se saben todas las ayudas y subvenciones que proporciona este “amable” gobierno. Una pena.
Que le demos trabajo a extranjeros que lo necesitan y que necesitamos (¡ojo!) no es ningún absurdo, sino una urgente necesidad. Debemos cubrir puestos de trabajos vitales para el desarrollo de nuestra actual calidad de vida.
No es de extrañar que los hosteleros se estén organizando, como ya lo hicieran en su día los agricultores (recogida de cosechas), para solicitar gestión colectiva de contrataciones en origen. No hay otra , los bares y restaurantes han de abrir sus puertas y hacer negocio, recuerden que solo el sector hostelero mueve más de un 6% del PIB español.





