El futuro uso de la barra no conviene al hostelero

Aunque anunciado por el Gobierno y Asociaciones de hostelería a bombo y platillo, la utilización de las barras a partir de la Fase 3 de la desescalada, en la que gran parte del territorio nacional entra el próximo lunes 8 de junio, para los bares no será rentable.

En los locales, donde la barra está autorizada y a partir de fase 3 se podrá utilizar, con sus limitaciones de espacio (persona o grupos cada dos metros),  puede que no sea nada provechosa para los hosteleros .Teniendo en cuenta que cuando el aforo interior de un local es un 50% de su aforo anterior (a la pandemia) y que parece que la Junta de Andalucía va ha  legislar un aumento del 66,67% en fase 3,  no es nada beneficioso que parte de ese aforo lo perdamos pegado a la barra. 

La barra es muy sevillana  y muy buscada  por el cliente, pero si nos fijamos en las condiciones actuales y las restricciones existentes de distanciamiento, dudo mucho que el hostelero la ponga en servicio.

Está claro que si el cliente se sienta en mesa le apetecerá  más consumir comida y con ello que el ticket medio suba, que es lo que en definitiva le interesa al negocio. Las mesas son el lugar ideal para relajarse comiendo y bebiendo, además se pueden poner condiciones favorables para el negocio, como ya  muchos están haciendo: horario de reserva , turnos cada 60/75 minutos, obligación de consumo de platos o raciones en mesa… Soluciones más o menos agradables para el consumidor, comprensibles, eso sí, para garantizar la supervivencia del negocio hostelero.

Ahora “aparecen las barras”, con todas sus limitaciones de espacio. Al fin y al cabo las barras, en donde pueden estar desde una a veinte personas en grupo de pie y separadas por 2 metros, es aforo que se reducen de las mesas, o sea, ruinoso. La filosofía de la barra es consumo rápido, eso sí, pero normalmente de bebida y alguna que otra tapa, muchas veces con unas aceitunas o altramuces van ya sobrados, y ese no es lucrativo. El establecimiento quiere consumo, sí, pero no de pie restando aforo a las mesas, verdadero filón actualmente de la caja. ¿Prohibirán en este caso los bares la utilización de la barra? ¿Obligarán a consumir platos de la carta para poder estar en ella? Habrá que ir viendo las estrategias que irán poniendo en práctica los empresarios, ya que evidentemente la rentabilidad del establecimiento debe prevalecer sobre cualquier costumbre anterior a la pandemia.

Hay clientes míos, restauradores, que me comentan que la única solución para que la barra te beneficie es el autoservicio de toda la vida, ya que con esto se ahorran personal y el beneficio puede compensar. Pides en barra (que ya estará permitido) y te lo llevas tú a la mesa que previamente “has pillado”. Es incomodo, será más lento, pero puede resultar más ventajoso a la gerencia del local.

Sea como fuere no tiren las campanas al aire con los grandes titulares que nos esperan en la prensa sobre la vuelta a las barras, piensen que el hostelero deberá estudiar su negocio. Él sabe el tipo de cliente, gasto, costumbres, horarios y barrio el en el que se ubica. Actuará, como es lógico, según sus intereses económicos, y nosotros los usuarios debemos aceptar en esta “nueva normalidad” sus reglas de juego, entendiendo que deben ir paliando esta precaria situación que están atravesando. 

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