La reciente entrevista de Yolanda Díaz en La Sexta nos ha servido para asistir como espectadores de una prodigiosa obra de teatro, ya que la flamante vicepresidenta segunda del gobierno ha escenificado en todo momento una imagen tolerante y dialogante con un discurso moderado, lo que contrasta con el fanatismo característico de la ideología comunista que ha exhibido en los últimos años.
Mientras la líder de Sumar manifestaba ser muy respetuosa con las instituciones (en referencia a la monarquía) y descartaba que fuese el momento para plantear un referéndum sobre el modelo de Estado, en 2014, en un debate televisivo en calidad de diputada en el Congreso, manifestaba su pesar porque España no había tenido la “suerte histórica” (según sus propias palabras) de guillotinar a un rey.
La misma Yolanda Díaz que durante la entrevista manifestó ser muy respetuosa con los creyentes, se ha caracterizado por una flagrante hipocresía, ya que mientras que en 2019 criticaba que el Papa hablase ante el Parlamento Europeo (porque a su juicio, la Iglesia debe estar al margen de la política), posteriormente viajó al Vaticano para diluir su imagen anticlerical y atraer el voto católico en aras de una falsa moderación, tratando de acaparar titulares porque el Pontífice elogió su reforma laboral, algo que subrayó a lo largo de la entrevista, donde dijo que el Papa Francisco era el mejor representante a la hora de hablar de trabajo digno, algo que va en línea con la doble moral a la que nos tiene tristemente acostumbrados la izquierda española, la misma que le quería poner un altavoz a Juan Pablo II cuando hablaba en contra de la guerra de Irak y censurarlo cuando lo hacía sobre el aborto, lo que denota que, según la izquierda, la Iglesia no debe hablar a menos que sea para darles la razón.
La ministra de Trabajo (sin pretenderlo y sin ser consciente, todo sea dicho) ha dejado en evidencia el falso feminismo de la izquierda, el mismo que abraza las cuotas como una concesión del macho, ya que desvelado que Pablo Iglesias le nombró heredera a traición, y al parecer, fue “tan coherente” y se enfadó “tanto” que se quedó con el cargo por el que le nombraron a dedo, y la misma que le pide a las mujeres que denuncien cualquier acoso machista, por menor que sea, no dio ejemplo alguno cuando Iglesias le dijo que le iba a “joder la vida”.
Yolanda Díaz representa lo que Elentir ha calificado muy acertadamente como la “izquierda Teletubbie”, un intento aún más sofisticado que Podemos de presentar el comunismo bajo un rostro amable (en contraste con el odio y el rencor que achaca a Pablo Iglesias) y una fachada abierta y transversal, pero esperemos que no engañe a muchos aquella que a día de hoy sigue perteneciendo al Partido Comunista, el mismo partido que el 1 de Enero de 2022 twitteaba: “Se cumplen 63 años del triunfo de la Revolución Cubana. Su lucha por la soberanía y el socialismo continúan inspirándonos: ¡Viva Cuba socialista!”, lo que constituye un elogio cerrado a la dictadura más sangrienta de América (con más de 8000 muertos a sus espaldas frente a los 3500 del régimen de Pinochet) y la segunda más antigua del planeta (sólo por detrás de otra tiranía comunista como Corea del Norte), donde el único partido legal es el Comunista y donde tener una radio de onda corta, una copiadora ciclostil (que ya ni siquiera existen en Occidente) o intentar salir de Cuba son delitos comunes.
La líder de Sumar no puede, en modo alguno, desmarcarse de la posición oficial de su partido, ya que es la suya propia, y no sólo porque haya ocupado cargos destacados en el mismo (ha sido integrante de la ejecutiva del PCE gallego y coordinadora de IU en Galicia) sino porque dicha postura representa la suya personal, ya que en 2014 homenajeaba a Hugo Chávez y elogiaba a Fidel Castro como un imprescindible del siglo XX, representando (a su juicio) la senda por la que “caminaron y caminan los pueblos”.
Yolanda Díaz es un lobo con piel de cordero que tras su sonrisa y su máscara de moderación trata de ocultar su adscripción a una ideología siniestra que ha perpetrado el mayor genocidio de la Historia de la humanidad con 100 millones de muertos a sus espaldas, y en una fecha no precisamente lejana como la de 2021 dijo que el comunismo era “la democracia y la igualdad”, una declaración tan atroz y tan abyecta como ensalzar la otra ideología asesina del siglo XX como es el nazismo.
La criptocomunista vicepresidenta del gobierno es militante de una formación que en 2017 celebraba el centenario de la Revolución Rusa, con el líder del partido Alberto Garzón (hoy ministro de Consumo) dando un discurso ante un fondo con el rostro de Lenin, un dictador que dejó un reguero de un millón de muertos y fue pionero en la utilización del gas contra población civil (anticipándose veinte años al nazismo), y para colmo, sus acólitos de IU reivindican la Revolución Rusa, que abortó en Rusia un intento de democracia liberal liderado por Kerensky y construyó en su lugar el primer Estado totalitario del siglo XX.
Yolanda Díaz no sólo representa la ideología característica de la extrema-izquierda de siempre sino los peores vicios de la casta contra la que Podemos constantemente arremetía hasta que se sumó a ella, ya que uno de los rasgos característicos de la vieja política es mentir y falsear currículums, así como obtener fraudulentamente títulos académicos, algo que es menester recordar a causa de la fuerte campaña que en su día se hizo contra Cifuentes por un máster bajo sospecha (por el que finalmente fue absuelta), y que motivó que PSOE y Podemos pidieran la dimisión de la entonces presidenta madrileña, y en el caso de Podemos, invocando la “ética y la salud democrática” desde su cuenta nacional de Twitter.
La líder de Sumar presentaba como formación en su perfil de la web de Moncloa tres másteres (de Recursos Humanos, Relaciones Laborales y Urbanismo), que luego se vieron modificados por cursos superiores de la misma especialidad. ¿Sendos socios de gobierno, socialistas y comunistas, han pedido la dimisión de su compañera de escaño? Todo parece indicar que no, ya que se continúa sentando en el Consejo de Ministros.
Viene muy al caso citar a Marx (padre teórico del socialismo y el comunismo), que decía muy atinadamente que la historia se repite dos veces, una como tragedia y otra como farsa, pero en este caso concreto, no son dos sino tres las ocasiones en las que la izquierda radical repite en España su estrategia: Izquierda Unida fue la máscara bajo la que se ocultó el Partido Comunista, y cuando fue muy evidente que eran el comunismo de siempre, apareció Podemos para hacer bandera de los problemas sociales del momento y hacerse con el gobierno por medio del voto de las víctimas de la crisis que, a causa de su descontento, pretendieron darle una patada al sistema y cuando se manifiestan como una Izquierda Unida con esteroides, Yolanda Díaz trata de reeditar la mayoría de gobierno a través de unas nuevas siglas que sustituyan las desgastadas de Podemos, y la nueva marca blanca de los mismos extremistas es Sumar.





