Muchos no entienden a priori el posicionamiento de Hazte Oír contra VOX, especialmente notable a lo largo de las recientes elecciones andaluzas, cuando furgones de la asociación se han hecho visibles recorriendo las calles, incluso en las inmediaciones de los propios actos de VOX, en aras de erosionar al partido ante su base social.
Se ha vinculado en numerosas ocasiones a Hazte Oír y a su presidente, Ignacio Arsuaga, con el Yunque, una sociedad secreta que, desde el lado católico, utiliza los mismos métodos que la masonería, motivo por el que, no sin razón, son conocidos como los “masones blancos”.
Se dijo que Hazte Oír, y, por ende, el Yunque, ejercían una fuerte influencia sobre VOX, algo que quedó desmentido por la realidad cuando se produjo una ruptura visible entre ambas organizaciones en 2022, cuando el partido de Abascal aprobó los presupuestos del PP en las regiones en las que tenían la llave de la gobernabilidad sin exigir la derogación de las leyes que imponían la liberticida y anticientífica ideología de género.
Tanto en estas elecciones andaluzas, como en los anteriores comicios autonómicos de Aragón y Extremadura, por medio de sus respectivas Guías de Voto, Hazte Oír ha apoyado a Se acabó la fiesta (SALF) de Alvise Pérez frente a VOX, algo que ha descolocado a muchos pero que, a continuación, será objeto de análisis.
¿Ha dejado VOX de defender el derecho a la vida y es SALF mejor garante de uno de los principios no negociables enunciado por Benedicto XVI? Elentir hizo un brillante análisis en su momento remitiéndose a lo programas electorales de ambas formaciones:
- En el programa de VOX a las europeas de 2024, su punto 6 hacía una referencia explícita sobre esta cuestión, recogiendo un claro compromiso al decir: “Acabaremos con las políticas progres impuestas desde Bruselas a toda Europa”. En ese mismo punto, más adelante, decía; “Defenderemos el Derecho a la Vida”. Por el contrario, SALF no presentó ningún programa electoral que permita fiscalizar el posicionamiento del partido en ese momento.
- En las generales de 2023, el partido de Abascal recogía compromisos claros en el punto 361 (“Eliminaremos el falso derecho al aborto y defenderemos el derecho a que toda mujer embarazada pueda acceder a un protocolo de información permanente en que los profesionales de la salud pongan a su disposición todas las ayudas para la manutención, educación y cuidado de los hijos. El protocolo incluirá la posibilidad de acceso por la madre gestante a una atención psicosocial específica mediante el acceso a un psicólogo clínico; así como la posibilidad de escuchar el latido fetal y la realización de una ecografía 4D.”), 363 (“Eliminaremos las ayudas públicas a aquellas organizaciones que promuevan prácticas contrarias al fomento de la vida desde su concepción, o induzcan activamente a las mujeres a realizarlas”) y 369 (“Defenderemos el derecho a la vida desde su concepción hasta la muerte natural y acabaremos con la cultura de la muerte”).
- En las elecciones autonómicas de Aragón de este mismo año, el programa de VOX recogía también referencias inequívocas en sus puntos 151 (“Defenderemos la vida desde la concepción hasta la muerte natural”), 152 (“Ofreceremos a las mujeres embarazadas un asesoramiento y apoyo integral”) y 153 (“Garantizaremos el derecho a la objeción de conciencia de los profesionales sanitarios”). En el caso de SALF, dicho programa ya recogía referencias, en concreto, en su página 8, donde aludía al chequé bebé y a las ayudas a la maternidad.
- En el caso de las recientes elecciones andaluzas, las referencias son igualmente inequívocas en el punto 397 (“Apostaremos por emplear los recursos públicos en defensa de la vida, terminando con todas las políticas y medidas que están hoy al servicio de la cultura de la muerte”) y 401 (“Impulsaremos la colaboración con las asociaciones que tengan por objeto la defensa de la vida y de la familia…”)
Tras desgranar los compromisos públicos de ambas formaciones, es menester descender a su praxis política en aras de precisar si han contribuido a combatir el aborto:
- En el caso de Andalucía, VOX consiguió que Moreno, al depender de sus votos, estableciese en 2020 una línea de ayudas a las ONGs pro-vida que dispensaban asistencia a las embarazadas en situación de vulnerabilidad, del mismo modo que la creación de un teléfono que proporcionase asesoramiento a las embarazadas y le ofreciese alternativas al aborto. Dichas medidas, que son mérito de VOX, fueron mantenidas tras la mayoría absoluta del PP en 2022.
- En el Ayuntamiento de Sevilla, mi admirada Cristina Peláez ha logrado la creación de una Oficina de Atención a la Maternidad, la cual proporciona ayudas económicas directas y prestaciones sociales de 600 euros por nacimiento, del mismo modo que se han firmado convenios con ProVida Sevilla para la gestión de programas de maternidad.
- En los pactos de gobierno cerrados recientemente por la formación de derechas con el PP en Aragón y Extremadura (donde VOX ocupa incluso la vicepresidencia), si bien es cierto que se recogen ayudas a la natalidad, no se prevé ninguna medida contra el aborto, ni siquiera ayudas a las mujeres embarazadas para que no se vean abocadas a acabar con la vida de sus hijos en su vientre.
- En el caso de SALF, el único movimiento práctico que se ha podido ver es una votación en el Parlamento Europeo de diciembre de 2024, en la que el primer punto fue, ni más ni menos, que el aborto fuese incluido como derecho en la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea (CDFUE), y los dos diputados que entonces formaban parte de SALF, Diego Solier y Nora Junco, votaron a favor, mientras que el propio Alvise se ausentó. ¿Estos hechos describen, según Hazte Oír, a una opción pro-vida?
Si tan importante es la defensa de la vida del no nacido para Alvise, ¿por qué no acudió a votar una cuestión tan básica? Y, sobre todo, ¿por qué no sólo no desautorizó, sino que ni siquiera dio una explicación cuando sus diputados votaron a favor del aborto? Sin embargo, sí se generó un fuerte conflicto cuando en abril de 2025 se votó el rearme de Europa frente a la amenaza de Putin y, por la presión y las críticas de sus seguidores en las redes sociales, rectificó después de apoyarlo e intentó obligar, sin éxito, a sus compañeros de escaño a hacer lo mismo, por lo que rompió con ellos entre graves acusaciones.
Es cierto que VOX ha señalado como línea roja la inmigración y no el aborto, y prueba de ello fue la salida de los gobiernos autonómicos en 2024 ante las discrepancias con el PP por la acogida de MENAS, algo que no se produjo cuando los populares se negaron a implantar en Castilla y León une medida pro-vida como el latido fetal. Como explicó de manera brillante José Andrés Calderón, por muy duro que resulte decirlo, VOX, como partido, requiere de votos para su acción política, y la cuestión de la inmigración es algo que les hace subir electoralmente mientras que la relativa al aborto no sólo no le suma, sino que le resta entre su propio electorado.
Un ejemplo bastante claro al respecto, señalado por el propio líder del Rosario en Ferraz, es el de una señora mayor de misa diaria a la que el aborto le repugna pero que luego vota de manera incondicional al PP, pese a que su partido traicionó hace ya bastante tiempo a los pro-vida. En consecuencia, buena parte de la responsabilidad la tienen también no pocos de los que creen en la defensa del no nacido, que no premian ni castigan electoralmente a los partidos en base a las políticas que adoptan sobre esta cuestión, y no sería razonable exigirle a VOX que haga más que la propia sociedad civil que está llamada a las urnas. Lo que sí se puede y debe hacer es un llamamiento a aquellos que votamos a VOX para que seamos activos a la hora de denunciar públicamente esta situación y, de ese modo, una cuestión tan básica ocupe el lugar que le corresponde.
En el caso de Hazte Oír, en vista de la nula credibilidad y las muchas incoherencias de Alvise Pérez y su partido, su lógica, sea compartida o no, es perfectamente entendible, ya que lo que pretende es activar una pugna por un mismo electorado entre VOX y su principal competencia electoral, ya que SALF, como ha quedado demostrado en los últimos comicios, pese a no conseguir representación, le quita escaños al partido de Abascal.
Dicho lo anterior, no deja de ser incoherente que Hazte Oír señale como opción nítidamente pro-vida a SALF únicamente en base a las declaraciones de su líder y no a sus actos, mientras que en el caso de VOX no tiene en cuenta las declaraciones de sus representantes sino sus acciones. Si ese fuera el criterio, la única formación inequívocamente pro-vida que concurrió a las pasadas elecciones andaluzas, con un posicionamiento tajante, fue Falange Española. ¿Por qué Hazte Oír no pidió el voto para ellos? Aquí entra en juego un componente de pragmatismo y, hasta cierto punto, de maquiavelismo, ya que la mayoría, desde una ínfima cultura política ha demonizado esas siglas, vinculándolas a Franco y considerándolas anacrónicas pese a que el falangismo es una ideología de menos de un siglo y el comunismo, que sigue recibiendo millones de votos en un país de la Unión Europea como España, es una momia ideológica del siglo XIX.
Esa lógica está movida también por el llamado voto útil, de hecho, en estos últimos comicios en Andalucía, tras quintuplicar sus resultados, los falangistas han conseguido 5000 testimoniales votos frente a los 100.000 de SALF, veinte veces más. Algo similar sucedió en las europeas de 2014, cuando Hazte Oír apoyó a VOX pese a las declaraciones relativistas de alguno de sus miembros como González Quirós, que, siguiendo la lógica de la izquierda, llegó a decir que en el caso del aborto había que compatibilizar los derechos de la madre y del niño. Por dicho motivo, otras opciones como Impulso Social, que tenía, precisamente, la defensa de la vida como uno de sus elementos centrales, tacharon de “abortista” a la entidad de Ignacio Arsuaga por excluirles, al igual que a la propia Falange, de su Guía de Voto, llegando a publicar Infocatólica una guía más completa que les incorporaba.
Aquella estrategia que llevó a cabo Hazte Oír hace ya más de una década atrás fue tratar de influir sobre el PP, que, con un Rajoy con mayoría absoluta, traicionaba no sólo el programa sino el ideario de su propio partido, y para ello, era necesario concentrar los votos a la diestra del tablero político en una opción con posibilidades de representación como era VOX, el cual apelaba de manera directa al votante clásico del PP que pasaba a sentirse políticamente huérfano. De ese modo, sería VOX y no la izquierda la que le marcase el paso a los populares.
A lo largo de este año y, en concreto, en los últimos meses, VOX ha dejado de exigir (pese a ser decisivo en la formación de gobierno) condiciones que forman parte de su ADN ideológico como la lucha contra el aborto y la ideología de género, en este último caso, exigiendo combatir la violencia intrafamiliar, dejando de lado la lucha de sexos, así como la retirada de las instituciones símbolos ideológicos que imponen coercitivamente una agenda de ingeniería social, tal es el caso de la bandera LGTBI.
En lugar de ello, VOX ahora hace de su principal reclamo la apuesta por la preferencia nacional, que apoyan el 50 % de los españoles y el 30 % de los propios votantes del PSOE. En definitiva, VOX trata de capitalizar el voto de izquierdas de los barrios obreros, ya que la inmigración masiva está claramente conectada a cuestiones sociales como el empleo, la Sanidad, la seguridad y la vivienda.
Dentro de esta dinámica, viendo cómo el votante socialista histórico le abandona, Sánchez trata de crecer a costa de Podemos y Sumar por medio de guiños como el “papeles para todos”, a costa de perder a su propio votante, que ante el rechazo que le genera tan populista medida, se incorpora a VOX al ser el único que denuncia la realidad cotidiana que sufren frente al desprecio de la propia izquierda que antaño les representaba.
VOX ha dado un giro lepenista, dejando en un lugar más discreto aquellas cuestiones que dividen al electorado que pretenden captar, lo que se convierte en una incoherencia que denota los mismos complejos que luego censuran al PP, aunque en su defensa se puede decir que no sabemos hasta qué punto han sido decisivos los populares para que estas cuestiones queden al margen de sus pactos.
Como se ha señalado desde la prensa por diferentes analistas, creen que los casos de Ábalos relacionados con la prostitución y el acoso sexual de Salazar les permite captar el voto femenino, y medidas como los anteriores frustrarían ese intento, pues la izquierda aprovecharía la ocasión para presentarlos como “machistas” y “homófobos”. No obstante, no debe olvidarse que, en noviembre de 2019, apelando a estas cuestiones, alcanzaron los 52 escaños y ahora tienen 30. Una vez más, se demuestra que es muy fina la línea que separa la política como arte de lo posible de la conquista del poder a cualquier precio.
Cabe preguntarse, ¿VOX está siguiendo en esta cuestión el mismo camino que otras formaciones identitarias en Europa? ¿Hacen éstas en sus respectivos países algún esfuerzo para luchar contra el crimen del aborto?
- En Hungría, un Orban señalado como baluarte de los valores cristianos, tras quince años de gobierno, ha mantenido intacta una ley de plazos de 12 semanas de gestación, muy similar a la de España, siendo el único avance la implantación del latido fetal en 2022, que no fue precisamente iniciativa suya sino de la oposición, en concreto, de Nuestra Patria, situado a su derecha, apropiándose el partido de Orban de dicha medida para restarles protagonismo dentro de la competencia por un mismo electorado.
- En Francia, Le Pen ha apoyado constitucionalizar el derecho al aborto, algo que ha dividido a su partido, votando 46 diputados a favor, doce en contra y 14 absteniéndose, de modo que los únicos diputados que han votado en contra, tanto de su partido como de Los Republicanos (el centro-derecha francés) lo han hecho a título personal.
- En Italia, Meloni ha adoptado medidas pro-vida, haciendo posible que las asociaciones que luchan contra el aborto formen parte de los centros de asesoramiento médico al que las embarazadas tienen que acudir antes de abortar, así como ayudas de mil euros al mes durante cinco años para que las mujeres no se vean abocadas a semejante drama social. Por otro lado, en la Cumbre del G-7, la primera ministra italiana evitó que se recogiera una referencia al aborto “seguro y legal” en la declaración conjunta final como se había hecho en los años precedentes.
- En Polonia, cuando ha gobernado, Ley y Justicia (PiS) ha acabado con el supuesto de malformación del feto, reduciendo en un 98 % las cifras de aborto, además de poner fin a la píldora poscoital sin prescripción médica.
En lo que a los grupos en el Parlamento Europeo se refiere, el de los Conservadores y Reformistas Europeos (ECR), liderado precisamente por los Hermanos de Italia (FdI) de Meloni y el PiS polaco, ha sido el grupo más uniforme y activo en defensa de la vida, mientras que Patriotas por Europa (PfE), del que VOX forma parte, se tiende a poner de perfil, priorizando de manera notable cuestiones de soberanía, aunque en sus filas también hay formaciones activas contra el aborto, siendo el caso de AfD y el CHEGA portugués.
Una cuestión tan básica, sin la cual no se puede construir un modelo de sociedad sostenible, ha dejado de estar en la agenda política, lo que tiene que inducir a reflexionar. No sólo se puede hacer política desde los partidos por mucho que éstos sean los actores clave del sistema político, ya que la política partidista, por razones coyunturales, está marcada por la inmediatez y el corto plazo. Tiene que haber algo más en medio de los ciudadanos y los representantes políticos para que la relación no se reduzca a un voto cada cuatro años.
Se necesita una sociedad civil que haga valer sus reivindicaciones, y hay ejemplos de éxito al respecto, siendo el caso de la plataforma Stop Impuesto de Sucesiones, que en su día logró de manera inédita que todos los afectados, antes un colectivo disperso, se uniesen en una única voz y que los partidos a la derecha del PSOE pugnasen por su voto. En esta otra cuestión, es NEOS quien ocupa ese papel fundamental, pues un admirable Mayor Oreja está dando lo que él mismo denomina “la batalla pre-política” para crear una base social que sea la que mañana ponga los cimientos del cambio que haga posible poner fin a la execrable práctica del aborto.






1 Comment
Buen artículo, Ermitaño.