La pérdida de la provincia española del Sáhara Occidental, como aludí en mi anterior artículo, fue fruto de la traición del ahora Rey Emérito, que en 1982, en una visita privada a Mallorca, mientras hablaba con Hassan II sobre una nueva embarcación que quería comprarse, el monarca alauita no dejaba de insistir en sus ansias expansionistas sobre Ceuta y Melilla, a lo que el entonces Jefe de Estado español le respondió que si quería hacerse con las ciudades autónomas, debía llenarlas de parturientas y en unos años serían suyas por el simple peso demográfico, cerrando el asunto con un: “¿Podemos seguir hablando de barcos?”. De esa insólita conversación fueron testigos el secretario de la Casa Real, Sabino Fernández Campos y el ministro de Exteriores, José Pedro Pérez-Llorca (UCD).
Cómo Marruecos ha ido ganando posiciones frente a nuestra Patria a lo largo de varias décadas se explica en una combinación de cobardía y corrupción, y en no pocos casos, de ambas de manera simultánea, pues el sátrapa de Rabat se ha encargado de introducir sus alfiles en la política y la diplomacia españolas en los diferentes gobiernos. Un ejemplo de ello es el del falangista José Solís, quien fuera apodado “la sonrisa del régimen”, de quien se decía que era el testaferro de Hassan II en España, a través del cual se introducían los productos agrícolas marroquíes, a lo que se suma que, en 1988, en el diario El País, un saharaui llegó a acusarle de tener un palacete en Marruecos. Ninguno de estos extremos logró demostrarse, quedando reducidos a meros rumores, pero de ser ciertos, explicarían que el exsecretario general del Movimiento fuese el mayor partidario dentro del organigrama del régimen de entregar el Sáhara al país musulmán.
Otro caso es el de la exministra de Exteriores del gobierno de Aznar, Ana Palacio, que después de dejar la política fue contratada por Marruecos para asesorarle sobre el Sáhara Occidental, lo que constituye una traición en toda regla a los intereses de España como nación.
No obstante, el partido donde el régimen de Rabat tiene sus más enconados defensores es, sin duda, el PSOE, con figuras destacadas e importantes intereses en el país vecino, que no aliado, siendo el caso de nombres tan notables como los siguientes:
- Felipe González llegó a poseer una mansión de 5000 metros cuadrados ubicada junto a una de las playas más exclusivas del país, la cual vendió posteriormente a la familia real saudí, a lo que se suma que, ya como expresidente pasaba sus vacaciones en un lujoso hotel de Tánger invitado por el propio Hassan II.
- El exministro de Fomento de Zapatero y exsecretario de Organización del PSOE, José Blanco, creó una consultora junto al también expolítico socialista Antonio Hernando y el exministro de Sanidad de Rajoy, Alfonso Alonso (PP). Dicha consultora tiene como clientes a la Agencia de Cooperación marroquí como a la propia Embajada de Marruecos, facturando a cada uno de dichos organismos más de 500.000 euros anuales, encargándose de defender los intereses agrarios del régimen de Marruecos ante las instituciones europeas.
- El exministro de Defensa, José Bono, es administrador único de la empresa Josasa, que posee cinco inmuebles en Tánger, adquiridos entre 2023-2024 por valor de 260.000 euros. De igual modo, el diario digital The Objective desveló que el socialista manchego vivió durante un mes en el Consulado español en Tánger mientras se ampliaba su mansión en dicha ciudad, la cual adquirió tras la compra de varios inmuebles colindantes. Tal vez estas vinculaciones expliquen su cambio drástico de postura, ya que, en 2001, llegó a acusar de “mafioso” al régimen de Marruecos, además de afirmar en otras ocasiones que no era una democracia y que no tenía el nivel ni la consideración de un país amigo.
- María Antonia Trujillo, ministra de Vivienda de Zapatero, ha sido consejera de Educación de la Embajada de España en Marruecos entre 2018-2023, es decir, bajo el Ejecutivo de Sánchez, diciendo abiertamente que “Ceuta y Melilla son una afrenta a la integridad territorial de Marruecos”, alegando que “durante más tiempo han sido árabes que cristianas”.
- Miguel Ángel Moratinos, titular de Exteriores en la etapa de Zapatero, se ha destacado como el más visible asesor para el cambio histórico de posición de España en torno al Sáhara Occidental, recibiendo en 2024 el Premio Mediterráneo en una ceremonia patrocinada por el propio Mohamed VI, además de mediar para que la ciudad de Fez fuera sede de la celebración del Foro Global de la Alianza de Civilizaciones.
- El propio Zapatero fue recibido como líder de la oposición en Marruecos por ocho ministros y un consejero real.
Semejantes currículums no son ajenos a la tradición histórica del PSOE, pues cabe retrotraerse incluso a la Segunda República que suelen citar como modelo político, cuando Largo Caballero, apodado “el Lenin español”, ofreció a Mussolini el protectorado español de Marruecos a cambio de su neutralidad en la Guerra Civil. No obstante, el líder fascista no estaba interesado en ese territorio al tener frontera con Francia, prefiriendo Baleares, a lo que el líder de la facción radical del PSOE se opuso porque no tendría espacio para acoger a 100.000 italianos, lo que recibiría el rechazo de la población local y la oposición de Francia y el Reino Unido, por lo que finalmente no se consumó acuerdo alguno y España no vio, por tanto, mermada su integridad territorial.
Tras la traición de Sánchez, plegándose a Marruecos en la cuestión del Sáhara Occidental mediante la mediación de los adláteres del zapaterismo, cuyo líder, hoy manchado por la corrupción en forma de joyas y más que sospechosos incrementos patrimoniales, el régimen marroquí no se ha apaciguado, sino que se ha envalentonado, recrudeciendo su ofensiva contra España hasta niveles nunca antes vistos.
Es difícil recoger en unas líneas todo el sufrimiento que está padeciendo la población local de Ceuta ante un gobierno indolente que permanece de brazos cruzados, indiferente a su dolor, pero me limitaré a señalar algunas notas significativas que no dejan de ser expresión máxima de tan dramática realidad:
- Desde la invasión migratoria del pasado 31 de julio, en Ceuta se han cometido 23 violaciones, cinco de las cuales han sido con penetración, nueve de las víctimas menores entre 14-17 años y una de ellas, perteneciente al colectivo LGTBI. De los ocho autores que han cometido estos crímenes, cuatro eran marroquíes, es decir, la mitad de los mismos.
- El pasado 9 de septiembre, se produjo una detención por robar y amenazar a varios menores con un cuchillo y una escopeta de perdigones.
- El 11 de agosto, otro vecino de Ceuta fue atacado con un mataleón para robarle.
- El 23 de agosto, un guardia civil retirado sufrió un intento de robo.
- Una trabajadora fue víctima de un robo violento en el barrio de El Príncipe por parte de tres jóvenes tras un asalto violento a su garaje.
- En el mes de agosto del presente año se produjeron 1200 detenciones en Ceuta, el doble que en el mismo mes del año pasado.
- La Policía Nacional está investigando a la ONG No Name Kitchen, por suministrar material corrosivo a los inmigrantes ilegales que han accedido a Ceuta tras este último asalto.
Fruto de esta situación, los vecinos de Ceuta se han visto abocados a alterar drásticamente su estilo de vida en aras se preservar su seguridad, cambiando sus horarios y rutas, en alerta permanente y portando material de defensa personal, hasta el extremo de que el spray de pimienta se ha agotado en la ciudad autónoma, en medio de una sensación de inseguridad total, sin poder circular ni siquiera en coche ante la gran aglomeración de inmigrantes ilegales traídos deliberadamente por Marruecos.
Se han visto imágenes tan aterradoras como dantescas, con inmigrantes que se metían en los portales, formaban escaleras humanas para coger la ropa tendida en los primeros pisos de las viviendas, e incluso con 40 ó 50 okupando un local ubicado en la planta baja de un edificio, que correspondía a una tienda de muebles que quebró durante la pandemia, dentro del cual hacían sus necesidades, sufriendo los vecinos olores insoportables, mientras que la Policía no podía atender sus llamadas al estar saturada, pues tenía que centrarse en los focos más conflictivos de la ciudad.
En medio de este escenario, el ministro de Asuntos Religiosos marroquí ha dicho abiertamente que su país debe persistir en la reclamación de la soberanía de Ceuta y Melilla. ¿Qué puede hacer España para contrarrestar este ataque directo a su integridad territorial? Tenemos un gobierno que ha hecho, en aras de su interés político, bandera del enfrentamiento directo con Estados Unidos e Israel, así como una regularización masiva de inmigrantes ilegales que ha contado con el rechazo en pleno de la Unión Europea, lo que nos ha aislado por completo en las instituciones comunitarias, de modo que España no ha vivido semejante situación de soledad internacional desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.
Pese a tan desolador panorama, el gobierno cuenta con elementos que podría utilizar para presionar a Marruecos en aras de solucionar el negro panorama que han ocasionado. No debe olvidarse que el país alauita depende del gaseoducto que une el Magreb con Europa, careciendo de capacidad propia de regasificación, de igual modo que, España, con su único voto tiene derecho de veto en la Unión Europea sobre las decisiones que afectan a dicho régimen. Incluso se podía utilizar la baza de la figura del Rey como mediador para poner fin a la crisis, pero, lejos de ello, el gobierno, por boca del propio Sánchez criticó que Felipe VI no hubiese visitado nunca Ceuta a lo largo de su reinado, cuando la agenda del monarca depende de la autorización del gobierno en aras de coordinar la política y los intereses de la Nación. Como dijo Abascal, este gobierno es valiente contra el Rey de España, pero cobarde con el de Marruecos.
En contraposición al Ejecutivo social-comunista, en la ocasión anterior cité la firmeza de Aznar, que logró incluso que Estados Unidos apoyase a España frente a Marruecos, que había sido su tradicional aliado en la zona, pues nuestro país, en siglos, volvía a estar en el primer plano de la política internacional. Esta vez aludo a otro ejemplo que debería servir como referencia, el cual ha trascendido recientemente en diferentes medios de comunicación, cuando Adolfo Suárez, durante un encuentro en Madrid en 1978 con Hassan II, el monarca le dijo de manera altanera que Ceuta y Melilla no tendrían defensa ante un virtual ataque de Marruecos, a lo que el entonces presidente le replicó que podrían bombardear Rabat en 48 horas. Cuando el Jefe de Estado marroquí le contestó que España no haría eso, Suárez con firmeza le explicó cómo estaba prevista la defensa de su soberanía en los planes de Defensa de España. Frente a otros Ejecutivos valientes a los que no les temblaron las piernas ante amenazas exteriores, hoy España tiene ministros que parece que sirven a Marruecos en lugar del país al que dicen representar.





