Si bien es cierto que en el día de ayer critiqué determinados aspectos que no me gustaban de la línea política de VOX, hoy tengo que elogiar un paso que merece mi mas profunda admiración como es la ruptura de los pactos con el PP, pues Abascal no ha permitido que se traspase una línea roja que es innegociable, por lo que sus consejeros han renunciado a sus cargos y han pasado a la oposición antes que transigir con una política que choca con el ideario más básico de VOX.
Ante este panorama, las terminales mediáticas afines al PP como Libertad Digital han intensificado su cruzada contra VOX al afirmar que en los pactos que el partido de Abascal ha suscrito en las diferentes comunidades autónomas no había mención alguna a los MENAS, algo que no obedece en modo alguno a la realidad, por lo que cabe remitirse a los puntos concretos de dichos acuerdos que aluden a esta cuestión, pues el punto 23 del pacto en Castilla y León recogía la necesidad de una inmigración ordenada que garantizase la integración económica, social y cultural y combatiese a las mafias que trafican con inmigrantes ilegales, del mismo modo que en la Comunidad Valenciana, el PP formalizó con VOX un compromiso por el cual se garantizaba el control de la inmigración ilegal, poniendo en conocimiento de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, con especial atención a las mafias organizadas, retirando las subvenciones a aquellas organizaciones que fomenten dichas prácticas. Y por último (por citar otro ejemplo), en Aragón se establecía la necesidad de acreditar la residencia legal y no sólo el certificado de empadronamiento para el acceso a las subvenciones y ayudas públicas de las personas inmigrantes.
Desde la izquierda se ha acusado a VOX de incoherencia con su discurso en materia de unidad nacional, apelando a la solidaridad interterritorial con Canarias, que esta hipersaturada, sobrepasando los límites de su capacidad de acogida, pues en dicha comunidad hay 6000 MENAS, y de acoger únicamente a la mitad, supondría el 150 % de la capacidad de las instalaciones destinadas a tal fin. No obstante, la política de inmigración que VOX propone es común para todo el territorio nacional, y no pasa por acoger a todos los inmigrantes ilegales que atraviesen nuestras fronteras, sino controlar los flujos migratorios en aras de evitar un insostenible efecto llamada que, además, provoca serios problemas de convivencia, por lo que la solución pasa por devolver a dichos menores con sus padres a los países de origen, y de ser así, no se habría llegado a tan crítica situación en Canarias.
No es VOX el único partido que se ha opuesto a que las comunidades autónomas de cuyo Ejecutivo formaba parte acojan MENAS, sino que también es el caso de JxCat y ERC, los socios de Sánchez, ¿o acaso ahora el líder del PSOE gobierna con el apoyo de xenófobos de extrema-derecha? ¿Va a romper los pactos y toda interlocución con ellos? Lo mismo cabe decir del PP, que acusa a VOX de falta de sentido de estado y entorpecer la gobernabilidad. ¿Hicieron entonces ellos eso mismo cuando rompieron con los socialistas de Patxi López en las Vascongadas un año antes del fin de la legislatura?
No deja de ser cómico que sea precisamente el PP quien acuse a VOX de hacer el juego a Sánchez cuando son los únicos que se están oponiendo a la política migratoria del PSOE, que el PP asume acríticamente, sobre todo después de que los dos grandes partidos hayan votado conjuntamente a favor de regularizar a medio millón de inmigrantes ilegales, lo que contribuye a apuntalar la ejecutoria de Sánchez, que fomenta el efecto llamada, además de garantizar su continuidad en la Moncloa al poder sacar adelante sus proyectos, algo que no debe extrañar por parte del mismo PP que votó en contra de la moción de censura contra éste, que suponía afirmar que el peor y más radical gobierno de la democracia no merecía censura alguna por sus constantes mentiras y su nefasta gestión de la pandemia, dedicando Casado su intervención a descalificar a VOX en lugar de al gobierno social-comunista, que es para lo que había sido elegido líder de la oposición.
Es evidente que no todos los MENAS ni todos los inmigrantes ilegales son delincuentes, pero hay una relación evidente entre la tasa de criminalidad y las cifras de inmigrantes ilegales por dos sencillas razones: la situación de pobreza y la procedencia de sociedades incompatibles con nuestros valores. En este sentido, los datos son elocuentes: ¿cómo se explica que la cifra de población extranjera en España sea del 10 % pero la tasa de criminalidad de esta población ascienda al 35 %? La población carcelaria de este colectivo esta sobrerrepresentada, siendo tres veces superior a sus cifras, precisamente por los factores antes citados. Algo similar sucede con los MENAS, ya que los datos aportados por la Guardia Urbana les atribuye el 80 % de los delitos cometidos en Barcelona, a lo que se suma que a nivel nacional perpetraron el 18 % de los delitos cometidos por menores, llegando al 24 % en 2013, cuando son el 8 % del total de los menores que residen en España. Por otro lado, en lo relativo a los delitos sexuales, según los datos del INED (es decir, del propio gobierno), aumentaron los cometidos por menores en un 14 % en 2022 respecto al año anterior, duplicando los cometidos por los MENAS entre 14-17 años a los de los españoles en esa misma franja de edad, es decir, un 1.5 frente a un 0.6 %.
No deja de resultar curioso que se tache de ultraderecha a VOX por defender la misma política de inmigración que luego aplica el PSOE. No debe olvidarse que en 2007, el gobierno de Zapatero firmó un acuerdo bilateral con Marruecos para que este último identificase a los menores extranjeros y sus familias en el plazo de tres meses desde que fuesen enviados por las autoridades españolas, siendo criticado el entonces gobierno socialista por la Fundación Raíces y la Asociación Alkhaima porque la forma en la que se practicaba la agrupación familiar era a efectos prácticos una expulsión sin garantías, y para mas inri, el termino MENA, que ahora la progresía mediática nos trata de presentar como un estigma de la ultraderecha, fue acuñado por primera vez en el BOE en 2009 para no decir “menores inmigrantes”, es decir, de nuevo por el Ejecutivo de Zapatero.
Todo apunta a que el PP ha estado dispuesto a afrontar que VOX rompiera su alianza en primer lugar porque no les tomaron en serio y creyeron que actuaban de farol y luego, cuando fueron conscientes de que iban de frente, para dar una imagen de centrismo y moderación, distanciándose del único aliado posible para recuperar la Moncloa.
Feijóo vuelve a equivocarse en su intento de convertir al PP en el PSOE de antes, apelando a los socialistas moderados descontentos con la radicalización de Sánchez, ya que acepta que le marquen el paso a aquellos que dejan la gobernabilidad de la nación en manos de la izquierda radical, los golpistas catalanes y los herederos de ETA, ya que en lugar de blanquear a su socio de gobierno como hace Sánchez incluso con Bildu, se suma a demonización, actuando como el tonto útil de la izquierda, que logra su estrategia de dinamitar los puentes con el único partido dispuesto a pactar con el PP frente a la prima política de cuarenta escaños que tiene el PSOE de la mano de los partidos nacionalistas.
Es evidente que VOX es un partido claramente diferenciado del PP, cuyos dirigentes se parecen mucho más al PSOE que a la formación de derechas, viviendo de fingir antagonismo, y un ejemplo más que evidente es cómo populares y socialistas votan en el mismo sentido en el 85 % de votaciones en el Parlamento Europeo, con una candidata a la presidencia de la Comisión Europea (Von der Leyen) apoyada por ambos, siendo designado como representante de los socialistas europeos en las negociaciones para su investidura el propio Pedro Sánchez.
Es lógico que VOX ponga sobre la mesa sus condiciones y las haga valer a cambio de su apoyo político, ya que tras sus siglas se encuentran millones de españoles que les han votado en las urnas para que su voz y sus demandas se hagan oír en las instituciones. Si querian que gobernase el PP, lo hubiesen votado, pero como el partido de Feijóo aplica las mismas políticas que el PSOE, para que sus votantes vean reflejada en su acción de gobierno una línea verdaderamente liberal-conservadora necesitan que sea VOX quien le marque el paso como representante de esos principios.





