El pasado 6 de mayo, el Papa León XIV rompió el candado injustamente impuesto por su predecesor, el Papa Francisco, que se negó a visitar España hasta que no recuperara la paz interna (¿?). El viaje estuvo precedido de la publicación de un lamentable documento redactado por el Dicasterio de la Comunicación Vaticana, que parece haber sido elaborado en La Moncloa: una mini biografía hagiográfica de Pedro Sánchez, del que dice que “se ha dedicado intensamente a la política interna, abordando la crisis financiera y la independencia catalana, así como al fortalecimiento del Estado del bienestar, la transición ecológica y la integración de los trabajadores extranjeros para contrarrestar y apoyar el sistema de bienestar social”. La prensa independiente ha señalado que difícilmente se podía relanzar los derechos sociales dinamitando el primero de ellos: el derecho a la vida desde la concepción a la muerte natural. También afirmaba elogiosamente que “ha sido aclamado por no haber expresado ningún temor reverencial” ante Donald Trump, alababa su política migratoria e indicaba que recientemente se ha regularizado medio millón de inmigrantes “para sostener el sistema de bienestar ante el envejecimiento demográfico”.
No era una “gaffe” de la prestigiosa diplomacia vaticana, sino una manifestación política de ciertos sectores de la Santa Sede, que le marcaron un gol al Papa en su propia meta antes de que comenzara el partido, y blanquearon a Sánchez en un momento en que -cercado por la corrupción de su familia y de su entorno político- sufre el máximo desprestigio jurídico y moral. No se menciona el anticatolicismo militante del presidente, ni su política contraria a los principios cristianos. Es natural que no se ponga en mal lugar al visitado, pero no es normal que se le ensalce inveraz y desaforadamente. La embajador en el Vaticano, Isabel Celáa, ha ganado un “poroto” -un tanto-, como dicen los argentinos. Con la reconocida astucia vaticana, el comunicado señala que es un simple “instrumento de trabajo” sin carácter oficial, pero el daño ya está hecho. El Papa estará 7 días en España y visitará Madrid, Barcelona y Canarias.
Discurso del Papa en el Palacio de Oriente
Tras llegar a Barajas, León XIV se trasladó al Palacio de Oriente, donde le aguardaban para darle la bienvenida oficial los Reyes, el presidente del Gobierno, las más altas autoridades del Estado, los presidentes autonómicos y el Cuerpo Diplomático Felipe VI lo acogió con un acertado discurso en el que tuvo el coraje de afirmar que, “la fe católica está enraizada en nuestro país y, sin ella, nuestra historia y nuestra cultura no se entenderían”. Tuvo un pequeño borrón cuando agradeció al Papa la firmeza mostrada ante el dolor causado por los abusos sexuales producidos en su seno. Creo que esa mención no venía a cuento, pues daba beligerancia a unos hechos lamentables que algunos medios tratan de potenciar, como “El País”, que recibió al Papa con un titular en primera página: “68 Obispos españoles encubrieron casos de pederastia”.
León XIV pronunció su primera alocución como prefacio de su visita que -según “El Mundo”- constituye uno de los acontecimientos eclesiales y públicos más relevantes del año, y tiene un significado que va mucho más allá de la dimensión pastoral, pues también afecta a los planos político, institucional y cultural, en un momento en que la ciudadanía española vive una notable fragmentación ideológica. El Papa ha enviado un mensaje religioso, pero también político, que confirma su dedeo de devolver a la Iglesia una voz influyente en el debate público. Tiene un alcance muy amplio, tanto en el ámbito interno, dado que se dirige al conjunto de la sociedad y no solo a los católicos, como en el ámbito internacional, porque no va dirigido únicamente a España, sino a todo el orbe. Según Marina Pina, contiene “recados para todos y mensajes por doquier”. El Papa pronunció una alocución contundente con mucha carga política, sin obviar ninguno de los temas que ocupan la actualidad nacional. He aquí algunas de las observaciones de León XIV, que son auténticas normas de conducta.
1.-Condena del enfrentamiento y la polarización: “Vengo a ustedes para confirmar, alentar e inspirar una renovada fidelidad de los creyentes al Evangelio, así como una reconciliación y a una cooperación más profundas entre las distintas fuerzas de esta Nación”. La Historia de España sugiere que “no es la cultura del enfrentamiento, sino la del encuentro, la que genera estabilidad y prosperidad”. El mensaje de paz que en estos tiempos resuena para algunos a ingenuo y para otros como provocador, encuentra acogida en quienes no se encierran en ideologías prefabricadas, sino que se abren a la verdad. “Es peligroso vivir en el reino de la sola palabra, de la imagen, del sofisma. La verdad nos atrae hacia caminos de reconciliación en los que el diálogo con los demás – y con el Otro, con mayúscula – se vuelve fundamental ”. No obstante, “la tentación de ganar popularidad avivando el fuego de las polarizaciones parece crecer en lugar de disminuir; la dignidad humana no deja de ser violada. Por eso necesitamos cultura, interioridad, y una educación libre y de calidad; necesitamos transcendencia”.
2.-Predominio de la ideología sobre la realidad: Hay una tensión bipolar entre la idea y la realidad; ésta es, mientras aquélla se elabora. Entre las dos se debe instaurar un diálogo constante, para evitar que la idea termine separándose de la realidad, que es superior. “La seguridad -que con demasiada frecuencia nos ilusionamos que provenga de las armas y de los muros- madura más bien al aprender a avanzar junto al otro, al estar juntos, codo con codo”. La presencia del Islam en la península Ibérica, por ejemplo, constituyó una realidad política, cultural y religiosa de larga duración. Durante ese periodo no hubo solo confrontación, sino que también se creó un espacio de contacto, conversación y diálogo sobre el sentido de la verdad, entre cristianos musulmanes y judíos. “Las ideologías pasan, mientras la verdad permanece”.
3.-Preocupación por los más débiles: León XIV repitió “verbatim” algunos de los pasajes de la encíclica ” Magnífica Humanitas” relacionados con la ayuda a los más desfavorecidos .“Evitemos las palabras que humillan o enfrentan. Optemos por la claridad que ilumina y la franqueza que abre caminos. No bendigamos entusiasmos ingenuos, ni adelantemos miedos”. Indiquemos más bien criterios de discernimiento -la dignidad de la persona, el destino universal de los bienes, la opción por los pobres, el cuidado por la Casa común o la paz-, y traduzcámoslo en prácticas en las que se incluya a los más frágiles. Debemos ser profundamente humanos y no temer ensuciarnos las manos con las obras de nuestro tiempo.
4.-Luz en las tinieblas: El Papa glosó dos obras de nuestros grandes místicos: De un lado, “El castillo interior” de Santa Teresa de Ávila, en el que cada uno avanza hacia su propio corazón, santuario de la verdad, donde los demás encuentran su lugar y el universo se convierte en un hogar; de otro, “La noche obscura del alma” de San Juan de la Cruz, que aprendió a apreciar la obscuridad. Desde esas noches obscuras, hombres y mujeres fieles a la verdad se han visto impulsados a avanzar, de estancia en estancia, hasta el punto en que la conciencia, la justicia y la paz se abrazan. Nuestra época clama por la paz, con un nuevo reconocimiento de la persona humana y de su dignidad inviolable, y por la civilización del amor. En consecuencia, “invito a todos, por amor a la verdad, a abandonar las narrativas divisivas y polarizantes de vuestra realidad social y de su historia, para pasar de las polarizaciones estériles a la apreciación fecunda de la complejidad”. León XIV veía aquí una vocación específica de Europa, de la que España es protagonista original y fundamental. “Es el regalo que el viejo continente puede ceder al mundo si quiere permanecer joven, pues joven es quién tiene un futuro y una misión que aún interpelan. Apreciar la complejidad y estudiarla, aprender a no negarla y vivirla como una bendición, y huir de esos enfoques identitarios, que parecen aclararlo todo, pero pueblan al mundo de fantasmas y enemigos”.
Según Jorge Bustos, no cabe esperar del Papa ”un posicionamiento ideológico al uso, un guiño a la oposición o una mano al Gobierno”, pues lo suyo no es dictar un mandato, sino cursar una invitación. Sin embargo, el mensaje afecta a unos más que otros. Como ha señalado Antonio Naranjo en “El Debate”, Sánchez ha hecho de la confrontación, el muro, la trinchera, y la división su única estrategia, esperando que la fractura de España le permita sobrevivir al precio que sea. Para Francisco Rosell, León XIV ha reclamado una reconciliación y una cooperación más profundas entre las distintas fuerzas de la Nación atendiendo a la Historia de España, frente a un guerra- civilismo de fracturas y muros como los alzados por Sánchez en 2023.
Discurso del Papa ante las Cortes
León XVI desarrolló los principios enunciados en su primera alocución en su discurso posterior ante una sesión conjunta del Congreso y del Senado -de la que solo se ausentaron los representantes de Podemos y del BNG-, en una clave más política. Aunque se tratara de un único discurso sólidamente fundamentado, parece como si se tratara de dos, pues una parte satisfacía a la derecha y otra a la izquierda, y cada partido asumía de él solamente la parte que le satisfacía.
1.-Superioridad de la moral sobre la política: “En este salón de sesiones, la luz natural entra por el lucernario que corona la sala. La luz que viene de lo alto nos puede recordar que también la política necesita reconocer una medida que la precede y la supera”. La libertad moderna ha sido preparada por una larga educación de la conciencia, profundamente marcada por la tradición cristiana. Los pueblos aprendieron el derecho de servir al bien; que la justicia pone límites a la fuerza, que el poder necesita legitimidad, que el extranjero debe ser acogido conforme a su dignidad, y que la vida humana jamás puede ser tratada como mercancía. “Una ley no alcanza su verdadera grandeza por el mero hecho de haber sido formalmente aprobada; la alcanza cuando, además de ser válida en su forma, puede comparecer ante la dignidad de la persona y salir de ese examen sin avergonzarse”. Junto a las respuestas técnicas y las reformas legales, hace falta una renovación moral. Según San Agustin, los reinos que se olvidan de la moral degeneran en bandas de ladrones. “España puede ofrecer mucho en este camino. Cuenta con una lengua que une continentes; una tradición cultural, jurídica y espiritual que ha sabido poner en diálogo fe y razón, derecho y conciencia, unidad y pluralidad. Esta experiencia histórica recuerda también el valor de la concordia y del esfuerzo paciente para construir una convivencia pacífica y justa”.
2.-Superación de la polarización: El mundo atraviesa una profunda crisis espiritual y cultural que se manifiesta en múltiples formas de violencia, polarización y desconfianza recíproca. La paz se presenta como la aspiración política de una exigencia moral y “reclama una palabra pública que respete a quien piense distinto, instituciones puestas al servicio del encuentro, una memoria histórica que busque la verdad y la reconciliación, y una vida social capaz de sostener la amistad cívica y el respeto mutuo en medio de la discrepancia”. La pluralidad política no debería degenerar en descalificación permanente del adversario. Incluso el conflicto puede convertirse en camino hacia la paz, cuando las diferencias se dejan mitigar por la escucha y se ordenan al reconocimiento de las necesidades, los anhelos y las capacidades de todos. La paz nace también en la conciencia, allí donde el rencor, la indiferencia y el odio ceden espacio a la reconciliación. Eso se instaura y se protege también a través del lenguaje. Las palabras pueden abrir caminos o cerrarlos, pueden iluminar la realidad o deformarla hasta hacer imposible el encuentro. “Quiénes ejercen una responsabilidad pública tienen, por ello, una especial obligación de custodiar la palabra para desarmar el lenguaje. La firmeza no exige desprecio; la discrepancia no conlleva humillación”.
3.-Crítica del aborto y de la eutanasia: “Si la vida deja de ser reconocida como un valor fundamental ¿qué futuro pueden tener nuestras sociedades? ¿Puede llamarse plenamente justa una comunidad que deja en la sombra al niño aún no nacido, al anciano, al enfermo que sufre en silencio o a quien depende enteramente del cuidado de los demás? La defensa de la vida, humana no es una cuestión parcial, ni un interés confesional: es una meta de civilización. Toda vida humana debe ser reconocida y custodiada desde su concepción hasta su ocaso natural, en cada circunstancia de su existencia. Cuando esta certeza se obscurece, los más vulnerables son las primeras víctimas y la ley pierde su significado más profundo: servir y proteger a cada persona”.
4.-Búsqueda del bien común: El bien común es la forma social de la dignidad humana. No consiste en la suma de intereses particulares sino en el conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros el logro más pleno y más fácil de la propia perfección. Cuando el bien común deja de ser horizonte compartido, la acción pública corre el riesgo de fragmentarse en intereses parciales, incapaces de custodiar aquello que pertenece a todos. En este contexto, reviste particular importancia la familia, realidad humana primera y fundamento natural de la comunidad. También las instituciones educativas ocupan un lugar decisivo en esta tarea. Según el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, los padres tienen el derecho primario e inalienable a “elegir el tipo de educación y de formación que reciben sus hijos, en coherencia con sus propias convicciones morales, culturales y religiosas”.
5.-Defensa de la migración: El trágico drama migratorio interpela hoy la conciencia de las naciones y el fundamento ético del orden internacional. Numerosas personas se ven obligadas a partir de sus comunidades y dejar atrás seres queridos y vínculos, y esta realidad rebasa cualquier lectura puramente demográfica o económica, pues constituye una cuestión eminentemente moral y jurídica. “Donde una persona es discriminada por su origen nacional, étnico religioso o lingüístico, o por su condición económica y social se vulnera gravemente el principio universal de la igual dignidad, de todos los seres humanos”. La situación de los migrantes y refugiados exige una respuesta que mire a las personas, afronte las causas que los obligan a partir y vaya más allá de la mera gestión de flujos. De ahí nace la exigencia de ofrecerles vías seguras y legales, una acogida respetuosa y posibilidades reales de integración, así como el derecho a permanecer en la propia tierra, sin verse obligado a abandonarla por falta de paz, seguridad o condiciones dignas de vida. En este sentido, el Papa hizo un llamamiento a los países ricos para que inviertan en los menos desarrollados para crear riqueza y paliar la necesidad de emigrar. Es necesario fortalecer la prevención, el rescate y la asistencia a las víctimas de los traficantes, y ninguna nación puede afrontar por sí sola un desafío de esta magnitud, por lo que es indispensable “una respuesta coordinada, solidaria y eficaz, capaz de garantizar protección, acogida y oportunidades reales de integración”.
6.-Condena de la guerra y defensa de la paz: En el plano internacional, la paz exige valentía diplomática, responsabilidad ética, misión de futuro fundada en el respeto a la entidad de cada pueblo y la obligación de los Estados de resolver sus controversias por los caminos pacíficos que ofrece el Derecho Internacional. “Toda guerra constituye en última instancia una dolorosa derrota de la capacidad de negociar, y también de aquella conciencia común de la humanidad que reconoce vínculos de justicia entre las naciones. Las armas pueden imponer un silencio temporal, pero nunca podrán edificar una paz auténtica y duradera”. Por eso, preocupa que, en diversos lugares del mundo, vuelva a presentarse el rearme como respuesta casi inevitable ante la fragilidad del escenario internacional. La verdadera seguridad “nace de la justicia, del diálogo paciente, del respeto al Derecho Internacional, y de una política capaz de poner la vida de los pueblos por encima de los intereses que se benefician de la guerra”. En relación con la inteligencia artificial en el ámbito militar, es necesaria una vigilancia ética rigurosa para que las decisiones sobre la vida y la muerte nunca sean confiadas a automatismos, ni sustraídas a la responsabilidad moral de la persona humana. La Comunidad internacional debe redescubrir el valor indispensable del diálogo como medio para lograr acuerdos justos y duraderos, fundados en el respeto a los tratados, en la acción diplomática y en la voluntad de anteponer la paz al recurso a la fuerza.
Pese el rapapolvos del Papa a las Cortes -Ignacio Camacho lo ha calificado en “ABC” de “requisitoria”-, los presentes -Gobierno incluido- dedicaron unánimemente calurosos aplausos al Pontífice durante siete minutos, lo que Carlos Alsina ha considerado una falta de coherencia y de lógica, porque León XIV puso en evidencia que las Cortes habían hecho casi todo mal al adoptar leyes inmorales, sin que se alzara ni una sola voz en defensa del buen hacer de las Cámaras. La causa era que cada parlamentario se había quedado con la parte del discurso del Papa que le placía e ignoraba la que le no le favorecía. “El País” –uno de cuyos redactores, Íñigo Domínguez, ha comentado que el Papa había irrumpido en el debate político español con un claro alegato contra la polarización y la ultraderecha (¿?)- ha señalado que los reproches de León XIV eran obscenos y estaban fuera de lugar, dado que el Parlamento era soberano, y suponían una intromisión intolerable. Según David Jiménez Torres, el discurso del Papa no cabía en el Congreso, porque los razonamientos de la Iglesia eran distintos a los de la política. Lo que estaba claro era que “resulta fundamentalmente ridículo encajar la visita del Papa en nuestras batallas políticas diarias”. Para Bolaños, el discurso concordaba absolutamente con la posición del Gobierno, y Feijóo dijo que lo compartía de la A a la Z. León XIV ha conseguido que los políticos se “despolaricen” al menos durante 24 horas, un milagro como el de las bodas de Caná, al convertir el agua de la discordia en el vino de la concordia, mientras dure la boda/viaje.
Cuestiones culturales y religiosas
La visita papal ha cubierto aspectos culturales y estrictamente religiosos.
1.-Culturales: Se han manifestado especialmente a través de dos grandes eventos:
- a) Vigilia con los jóvenes: Al festival musical celebrado en la plaza de Lima asistió medio millón en enfervorizados jóvenes, a los que un Papa cercano alentó: “Vosotros podéis cambiar la historia; hacedlo con amor”; “sed humanos, hombres y mujeres de carne y hueso, no apariencias, sino rostros fiables, personas que buscan la justicia porque tienen hambre de ella”; “no tengáis miedo a vivir una vocación matrimonial o a la vida sacerdotal”; “en el silencio comprendemos que las ideologías pasan mientras la verdad permanece; muchas veces vamos con audífonos, con la música, con la distracción, pero no sabemos estar en silencio y es en la experiencia del silencio cuando Dios puede hablarnos”; “estáis llamados a dar una nueva dirección a la sociedad, convirtiéndolos en protagonistas del cambio, a partir de vuestros vínculos cotidianos, los que vivís en la familia, en la universidad y en el trabajo”; “si ardéis en la fe, transmitiréis su fuego vivo”… Y el público respondió enardecido a estos llamamientos: “Ésta es la juventud del Papa”.
- b) Encuentro con el mundo de la cultura, la economía y el deporte: En un repleto Movistar Arena, se produjo el acercamiento de la Iglesia a la sociedad civil. Antonio Banderas manifestó que la Iglesia había sido la mayor productora de arte en la Historia y que el arte debería ser una alternativa a la violencia, y se declaró “víctima del hechizo de Dios”. Actuaron el Grupo de Danza de Sara Baras y la cantante Rozalén. José María Coello de Portugal, vicerrector de la UCM, glosó el papel de las instituciones educativas en la formación integral de la persona. Los presidentes de CEOE, Antonio Garamendi, y de la CEPYME, Ángela de Miguel, y los secretarios generales de CCOO, Unai Sordo, y de la UGT, Pepe Álvarez, mostraron una inhabitual coincidencia en la necesidad de crear un nuevo contrato social. Teresa Perales y Carolina Marín testimoniaron con sus experiencias vitales la capacidad del deporte para generar posibilidades e inclusión. León XIV destacó la necesidad de “tejer nuevas redes que armonicen todos los ámbitos de la vida para entramar una sociedad renovada”.
2.-Religiosas: Han sido las más numerosas e intensas dada la calidad del visitante.
- a) Solemne misa y procesión del Corpus: El domingo, el Papa celebró una misa en la plaza de la Cibeles, a la que asistieron 1.200.000 fieles, el pleno de obispos y 2.100 sacerdotes. León XIV encomendó a la Iglesia española la tarea de que “la religiosidad que desde hace siglos anima este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe de la que beber también hoy”, y se refirió a una escuela que “nos enseña a arrodillarnos ante Dios y ante el prójimo, porque nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano; una escuela que nos enseña la gratuidad del amor que se hace don para que circule entre nosotros y rompa las cadenas de todo egoísmo”. A continuación, el Papa procesionó por un tramo de la Gran Vía portando la Custodia con la forma consagrada: el “Corpus Christi”.
- b) Reunión con la Conferencia Episcopal: El Papa abordó en la reunión la cuestión de la falta de vocaciones sacerdotales y pidió “comunidades vivas, sacerdotes felices y familias capaces de testimoniar la belleza de la fidelidad”. No eludió el delicado tema de los abusos sexuales en el seno de la Iglesia, que calificó de “plaga” y “llaga aún abierta”. Reclamó a los obispos que actuaran como samaritanos. “Cada persona herida debe poder encontrar escucha sincera, acogida, protección y caminos reales de sanación”. El Papa se ha reunido con 6 víctimas de abusos y escuchado sus peticiones.
- c) Otras reuniones: Visita del Papa a un Centro de Acogida de Cáritas, para manifestar su apoyo a las ONG que ayudan a los inmigrantes, frente a las descalificaciones de ciertos partidos, y su reunión en el Bernabéu con los fieles de las diócesis de Madrid.
La visita ha superado las expectativas con el éxito arrollador de un Papa sencillo, pero carismático, que ha enviado al mundo un mensaje religioso y político, y resucitado las adormecidas raíces cristianas de la Nación.





