Según una leyenda del siglo XVII, el capitán holandés Willem van der Decken firmó un pacto con el diablo que le permitía surcar los mares sin oposición alguna y a hundir las naves que se cruzaban en su ruta. Sus tropelías llegaron a conocimiento del Altísimo, que lo castigó a vagar sin descanso con su buque, sin poder entrar en puerto alguno. En los últimos días, la Humanidad ha sido testigo de un acontecimiento similar. Según ha narrado Lucía Méndez en “El Mundo”, no se sabe cuándo, ni cómo, los pasajeros de un buque fantasma se contagiaron con los excrementos de unos ratones patagónicos y el “hantavirus” transformó un crucero de lujo en un barco de leprosos, que vagaba por las aguas del Atlántico sin que ningún puerto quisiera acogerlo. Los privilegiados turistas pagaron una suma indecente de dinero por la singladura y se encontraron con que no tenían donde caerse vivos, ni enfermos, ni muertos.. Gracias a la mediación de la Virgen de la Candelaria, el navío encontró finalmente acogedor refugio en Tenerife, donde se le permitió fondear, sin atracar, y donde sus pasajeros fueron recogido en lanchas y trasladados a aviones que los llevaron de regreso a sus países de origen, y el buque zarpó rumbo al puerto de Rotterdam. El trasatlántico “MV Hondius” es la versión contemporánea del ”Holandés errante”, condenado a surcar eternamente los mares por la arrogancia de su capitán.
Singladura del “Hondius”
El 1 de abril la motonave ““Hondius”, con pabellón de Países Bajos, Inició un viaje de recreo desde el puerto argentino de Ushuaia con 59 tripulantes y 114 pasajeros de 23 nacionalidades. E el día 11 falleció a bordo el ornitólogo holandés Leo Schilperoord, quien -junto con su mujer Mirjan- había estado recorriendo la Patagonia practicando el turismo ornitológico. Lo más plausible es que el matrimonio se contagiara del hantavirus en unos de los vertederos que visitaron antes de embarcar y que fueran ellos los pacientes cero de la infección, que contagiaron en el buque a otros pasajeros. Según el profesor de la Universidad de la Plata, Daniel Antenucci -experto en este tipo de virus que es endémico en el Cono Sur-, la infección la provoca el contacto con los excrementos de los ratones colilargos con los que la población local convive todo el año. “Por el tipo de hábitat del ratón silvestre, dudo mucho que se haya metido uno en el crucero, aunque no lo descarto, y le doy mucha más probabilidad o contagio horizontal. Alguien subió ya contagiado y la proximidad en el barco es tan cercana, tan vecina, confinados unos al lado de otros compartiendo ambiente y comedores todo el tiempo, que hace muy probable esa propagación”. El director de la OMS, Tedros Adhanon Ghebreysus ha señalado que, en brotes anteriores del virus de los Andes, las transmisiones en las personas ha estado asociada con un contacto cercano y prolongado, particularmente entre miembros del hogar, parejas íntimas y personas que brindan atención médica. “Ese parece ser el caso en la situación actual”. En una investigación que se hizo en Argentina en 2018, se demostró que esa variante del virus no solo se contagia por un contacto tan estrecho, sino que en su diseminación también podían intervenir individuos con una alta carga viral que podían transmitir el virus con contactos más superficiales. En el caso analizado -que afectó a 34 personas y provocó 11 muertes,- los contagios que produjeron a través de tres personas que participaron en reuniones sociales de cumpleaños y en un funeral.
Tras una escala de tres días en la isla de Tristán de Acuña -en la que subieron a bordo 6 pasajeros más, el buque arribó el 24 de abril a la isla de Santa Elena, donde desembarcaron 27 pasajeros y la señora Schilperoord, quien desde allí -y llevando el cadáver de su marido-, tomó un avión de Airlink con destino a Johannesburgo. Allí trató de tomar un avión de KLM hacia Amsterdam, pero tuvo que bajar de él por encontrarse mal y falleció el día 26, no sin antes infectar probablemente a una azafata -actualmente internada en un hospital holandés- y a una ciudadana española, hospitalizada en Alicante. El 2 de mayo murió a bordo un pasajero alemán y el Reino Unido informó a la OMS que se había producido en el “Hondius” un brote de una enfermedad respiratoria aguda que provocó la muerte de tres pasajeros. El buque siguió su rumbo hasta Cabo Verde, donde quedó fondeado sin entrar en puerto, por temor de las autoridades caboverdianas a su incidencia negativa sobre el turismo, cuyo peso es siete veces inferior al que tiene en Canarias. Según Jorge Fuentes, la operación de repatriación de los pasajeros podría haberse realizado desde Cabo Verde con total facilidad, pero no se llevó a cabo por la oposición de las autoridades locales. Ante esta negativa, Ghebreysus se dirigió a Pedro Sánchez y pidió su autorización para que el “Hondius” pudiera atracar en un puerto canario y éste asumió el riesgo y dio el visto bueno, sin consultar con el presidente de la Comunidad de Canarias, que es la que tiene las competencias sanitarias. Desde la OMS se alegó que el país africano no reunía las condiciones adecuadas para realizar la operación por tener “limitaciones estructurales sanitarias bien documentadas”. Sin embargo, no se requería para el caso ninguna intervención médica, dado que no había en esos momentos ningún paciente que lo requiriera y se trataba de una operación de simple transporte. También podría haber resuelto el problema Marruecos, más cercano que Canarias, pero el Gobierno marroquí no solo no acogió al buque en uno de sus puertos, sino que se negó a permitir el aterrizaje en sus aeropuertos a un avión que transportaba a un enfermo grave.
El proceso seguido para la acogida del “Hondius” en Canarias ha sido delirante. El 2 de mayo, Ghebreysus telefoneó a Sánchez para decirle que la OMS iba a solicitar a España que se hiciera cargo del buque y el día 5 lo hizo oficialmente, y el presidente dio su anuencia. Como ha observado Roberto Benito, el mismo Gobierno que no vio necesario asumir el mando de la Dana de Valencia -que causó 299 muertos- tardó diez minutos en quitarle las competencias a Canarias para permitir que el “Hondius” atracara en Granadilla de Arona y pudiera desembarcar a 152 personas que habían estado expuestas al hantavirus, recurriendo una vez más al timo de la “gobernanza”, que tanto juego le dio a Sánchez durante la pandemia del Covid, ya que le permitió diluir su responsabilidad. Desde entonces, la deslealtad institucional ha presidido la relación del Gobierno central con las Comunidades Autónomas. “El ‘Hondius’ ha sido el último capítulo de esta decadente historia”.
El presidente canario, Fernando Clavijo, reaccionó con recelo al enterarse por los medios de comunicación que el Gobierno iba a imponer “velis nolis” la recepción del buque en el archipiélago trasunl cruce de mensajes contradictorios. La posibilidad de presentar una operación limpia y generosa de ayuda internacional ante las cámaras de todo el mundo, que permitiera a Sánchez redorar su deteriorado blasón era demasiado tentadora como para dejarla escapar, pero Clavijo contemplaba el caso desde otra perspectiva, porque temía el enorme riesgo que para el turismo significaba la asociación de Canarias con un virus mortal a las puertas de la campaña veraniega. Los anuncios contradictorios y el choque institucional marcaron la semana. Ante la incomparecencia de Sánchez -que durante tres días no dio señales de vida-, el vacío fue ocupado por la ministra de Sanidad, Mónica García, cuya gestión del caso ha sido manifiestamente mejorable. A lo largo de 72 horas, se mostró incapaz de transmitir un mensaje unificado del Gobierno e incluso de su Ministerio. Primero dijo que el buque no entraría en Tenerife y luego que sí lo haría, una vez decía que atracaría en el puerto y otra que solo fondearía. Afirmaba que pondrían los medios para hacer obligatoria la cuarentena de los pasajeros y la ministra de Defensa, Margarita Robles, la contradecía al mantener que sería voluntaria. A ello se sumaba la llamada a la tranquilidad del desacreditado director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias, Fernando Simón, quien afirmó que la infección del hantavirus no suponía un riesgo alto. Que siguiera al frente de la institución una figura tan cuestionada -que durante la pandemia vaticinó que solo se producirían un par de muertes y se produjeron más de 80.000 -era un craso error que solo contribuía a crear desconfianza. Según Charo Lagares, cuando Simón cacareaba que la transmisión del hantavirus era baja y en Alicante se aislaba a la compañera de vuelo de una contagiada, el buen hipocondríaco se aprovisionaba de mascarillas. Para Ricardo F. Colmenero, España podía soportar muchas cosas, pero reaccionar a tiempo nunca parece una de ellas y ya no existía la excusa de la inexperiencia. “Lo que está en juego no es la gravedad real del brote, sino comprobar que seguimos funcionando exactamente con el mismo protocolo: confiar en que no pase nada”. A juicio de Javier Redondo, el Gobierno español aceptó el encargo de la OMS haciendo gala de cierta imprudencia. No se ofreció para coordinar una operación internacional, sino para ejecutar una acción de marketing. En conclusión, mi MeMa -Médica y Madre- pecó de soberbia y de opacidad y provocó un indeseable enfrentamiento entre el Gobierno central y el de Canarias.
La ceremonia de la confusión se produjo de la siguiente manera. Preocupado por los rumores sobre el destino del “Hondius”, Clavijo pidió el 4 de mayo explicaciones al Delegado del Gobierno, quien no se las dio. Al día siguiente llamó al ministro de Administración Territorial y expresidente de Canarias, Ángel Victos Torres, quien le dijo que no se preocupara y lo puso en contacto con su colega García. Ese mismo día, el Gobierno -tras reunirse con dirigentes de la OMS, decidió acoger al trasatlántico en Granadilla. Al enterarse Clavijo, trató sin éxito de hablar con la ministra de Sanidad. Ésta le devolvió la llamada por la noche, pero no le habló del barco, sino de un pasajero que iba llegar a Tenerife en avión, al que había que atender en la Unidad de Aislamiento del Hospital de la Candelaria. Clavijo se negó porque no tenían ni el parte médico, ni el historial del enfermo. Le pidió que le informara sobre el barco y García le Contestó: “Bueno, ya te pasaré toda la información, que ahora tengo mucha prisa porque voy a dar una rueda de prensa”. El presidente canario subió la apuesta y envió un whatsapp a Sánchez para expresarle su preocupación y éste le contestó que también él estaba preocupado, pero que tenían que ayudar. El día 7 Clavijo se plantó y pidió que le enviara el escrito de la OMS que justificaba por qué no se había realizado el desembarco en que toda la operación se desarrollara el domingo día 10, porque el tiempo iba a empeorar. Se citó el día 9 con García en el muelle de Granadilla, y cuando llegó, ésta ya había informado a los medios de comunicación de cómo se desarrollaría la operación sin haberle consultado a él. La ministra le dijo que la operación no podría finalizar el domingo porque dos de los aviones previstos no llegarían hasta el lunes. Clavijo propuso entonces tres posibles soluciones: que los rezagados utilizaran los aviones español y holandés que iban casi vacíos o se fueran con el barco a Holanda, o que España enviara un avión adicional, pero todas las propuestas fueron rechazadas, García le informó que no se haría ninguna PCR a los pasajeros al bajar del buque y Clavijo, explotó y se negó a autorizar el desembarco, pero, 20 minutos más tarde, el Gobierno presentó una orden de autorización dictada por la Subsecretaría de la Marina Mercante.
La secretaria general de Protección Civil, Virginia Barcones, afirmó que no había infestados a bordo y que las decisiones se estaban tomando bajo las directrices de la OMS – -que mantenía que el riesgo para la población era bajo- y de los órganos sanitarios de la Comisión Europea, y siempre en contacto con la Comunidad Autónoma de Canarias (¿?). Clavijo no estaba en absoluto de acuerdo con estas aseveraciones y acusó al Gobierno de haberle ocultado información, en especial a Ángel Víctor Torres -antiguo presidente de la Comunidad- al que afeó la deslealtad hacia su propia tierra. Lo que el Gobierno había ofrecido a Canarias era “arrogancia, prepotencia, caciquismo, seguidismo y, por supuesto, mentiras y ocultación de información”. Supo que el ”Hondius” llegaría a Tenerife por los medios de comunicación y no porque se lo comunicará al Gobierno, y cuando consiguió hablar con la ministra García, la decisión ya había sido tomada de forma irrevocable. Según Rafa Latorre, la carga más pesada del buque llegó a Canarias incluso antes de que éste zarpara de Cabo Verde. Eran reminiscencias deprimentes del tiempo en el que todo el país se convirtió en un cotolengo. Volvió la cogobernanza, esa forma velada de eludir responsabilidades.
Exitosa “Operación Desembarco”
La operación del desembarco de los pasajeros del “Hondius” y su posterior traslado por vía aérea a sus países de origen fue preparada con minuciosidad, rigor y eficiencia por el Gobierno central, en colaboración con las autoridades autonómicas y las fuerzas armadas y de seguridad. El buque fondeó en la bocana del puerto de Granadilla el domingo día 10 entre las 5.28 y 6.30 horas de la madrugada, y a las 9.40 comenzó el desembarco de los pasajeros. Según la OMS y el Gobierno, todos ellos eran asintomáticos en ese momento. Se respetó el criterio tan querido por Vox de la “prioridad nacional” y los primeros en abandonar el buque fueron los 14 ciudadanos españoles a bordo, que habían sido advertidos el día antes por el Ministerio de Sanidad mediante una videoconferencia del protocolo a seguir. Fueron trasladado en pequeños grupos en lanchas zodiak hasta el puerto, desde donde fueron transportados en autobuses de la Unidad Militar de Emergencias al aeropuerto Tenerife-Sur -situado a 12,6 kms-, donde subieron de inmediato a un avión A310 del Ejército del Aire con destino a Madrid.
Se había acordado que los pasajeros abandonarían el buque en pequeños grupos nacionales a medida de que se encontraran en el aeropuerto los aviones que debían transportarlos a sus países de origen. Siguieron 5 franceses, 4 canadienses, 26 holandeses, 24 británicos, 2 irlandeses y 17 estadounidenses. El día 12 amaneció con muy mala mar y fuertes vientos que ponían en peligro el traslado desde el buque a tierra mediante lanchas como se había hecho el día anterior, por lo que las autoridades marítimas decidieron que el buque atracara en una parte acotada del puerto y permaneciera allí solo el tiempo necesario para evacuar a los 29 pasajeros que aun permanecían a bordo -23 holandeses, 4 australianos 1 neozelandés y 1 británico-, a 30 miembros filipinos de la tripulación y a 2 médicos de la OMS. Concluida la operación de desembarco, el “Hondius” levó anclas y zarpó rumbo a Rotterdam a las 20.06 -una hora más en la península-, con una reducida dotación de 38 tripulantes. “Tout es bien qui finit bien” – “Bueno es lo que bien acaba”.
Según el director general de Salud Pública, Pedro Gullón, se tuvo que realizar un operativo complicado por la cantidad de organismos implicados y por el volumen de personas que participaron -152 pasajeros y tripulantes, 353 miembros de las fuerzas del orden, un grupo de militares de la UME, y personal portuario y aeroportuario y de la policía local-. Se aplicaron los protocolos habituales en incidentes semejantes, aunque con mayor grado de aislamiento y medidas de seguridad, debido a la opresión política y mediática sobre la gestión del caso. La secretaria de la Asociación de Médicos de Sanidad Exterior, Mar Faraco, comentó que, en algunos aspectos, el dispositivo fue complicado en exceso e incluso exagerado, pero fue debido al impacto mediático que tenía el brote de hantavirus. Puso asimismo de manifiesto que un fondeo era mucho más complicado para realizar un desembarco, que se podía llevar a cabo con mayor seguridad con el buque atracado. “Circunstancias diferentes a la protección de la salud pública habrán pesado mucho en esta decisión”. Si el buque no hubiera sido objeto del foco informativo mundial -con la presión que ello lleva aparejado- se podría haber garantizado la seguridad de todos con menor complejidad.
El Gobierno convirtió la finalización del conflicto -que debería haber sido discreta – en un espectáculo televisivo, una “reality show”, que le ha permitido presumir de eficacia en la gestión de crisis y colgarse la “medallita”. Sánchez es un maestro en el arte del autobombo y, tanto él como sus ministros, no han desaprovechado la excelente oportunidad que se les brindaba con la solución del conflicto ante una multitud de periodistas de prensa, radio y televisión de todo el mundo presente en el puerto tinerfeño. La ministra García, declaró entusiasmada ante las cámaras de TV: ¡Misión cumplida! “Hoy España ha dado un ejemplo al mundo de eficacia, compromiso, transparencia y humanidad”. Su jefe no le fue a la zaga e incluso la superó, al afirmar que se trataba de un hito que sería recordado en la Historia durante años. Sánchez se ha situado de tal manera en el lado correcto de la Historia que ha llegado a identificarse con ella y puede emular al Rey Sol diciendo: “L’Histoire c’st moi”. El director de la OMS, Ghebreysus -en carne mortal en Granadilla junto a la tríada de García, Grande-Marlask y Torres- se unió a la fiesta, aunque en un todo más comedido. Dijo que todo se había hecho muy bien y expresó su agradecimiento y el de su Organización al Gobierno español y a las autoridades canarias por la solución del conflicto.
Según ha destacado “El Mundo”» en un editorial, “la gestión del desembarco del ‘MV Hondius’, epicentro de la crisis global del hantavirus, constató ayer que España es capaz de articular un operativo sanitario y logístico sensible para evacuar y repatriar con seguridad a decenas de pasajeros de múltiples nacionalidades […] La evacuación escalonada, el traslado de los pasajeros españoles al Gómez Ulla para cumplir la cuarentena obligatoria, y la coordinación de vuelos de repatriación reflejan una capacidad de respuesta notable ante una crisis inédita. España asumió una responsabilidad delicadísima en un contexto de alarma internacional y la resolvió con solvencia”.
Incidencias de la crisis del ”Hondius”
Por el momento se ha resuelto el conflicto provocado por el brote de hantavirus en el “Hondius” con el regreso del buque a Rotterdam, su puerto de matrícula, en la reparación aérea de sus pasajeros a sus respectivos países de origen, pero aún quedan algunos flecos por resolver Con motivo del incidente, se han producido tres muertes y una pasajera francesa -cuyos síntomas se revelaron durante su regreso en un avión a Francia- se encuentra internada en un hospital parisino en estado crítico. Además de estas personas, hay otras que se han contagiado por su contacto con infestados, bien en vuelos -como los de Airlink entre Santa Elena y Johanesburgo, o el de KLM entre esta ciudad y Rotterdam-, bien en otras circunstancias. La OMS ha constatado 10 contagios, pero se pueden producir otros más. Como ha declarado el director de la OMS, “no hay indicios de que estemos ante el inicio de un brote de mayor magnitud, pero, por supuesto, la situación podría cambiar y, dado el largo período de incubación del virus, es posible que veamos más casos en las próximas semanas”. Ahora la responsabilidad para la contención del brote corresponde a los Estados, que son soberanos en materia sanitaria y la OMS solo puede establecer unas normas mínimas comunes. Los Estados varían en la forma de regular las cuarentenas. Hay países muy estrictos -como España; Francia o Grecia- y otros más permisivos -como Estados Unidos y Gran Bretaña-, que restringen el confinamiento hospitalario a los casos más graves y permite que se cumpla la cuarentena en los domicilios particulares de los afectados.
En España, la Ley 3/1986 de medidas especiales en materia de salud pública establece que las autoridades sanitarias podrán adoptar medidas de reconocimiento, tratamiento hospitalario o control, cuando se aprecien indicios racionales que permitan suponer la existencia de peligro para la salud de la población debido a la situación sanitaria concreta de una persona o de un grupo de personas. Estas medidas se podrán aplicar tanto a los enfermos como a las personas que estén o hayan estado en contacto con los mismos, así como a las que se considere necesario en caso de riesgo de carácter transmisible. De conformidad con la Ley General de Sanidad 14/1986, las autoridades sanitarias podrán adoptar las medidas que estimen pertinentes en caso de que exista un riesgo inminente y extraordinario para la salud. En la aplicación de estas medidas se debe dar preferencia a la colaboración voluntaria de los afectados. En esta cláusula debió basarse Margarita Robles para afirmar que no se podría imponer cuarentenas sin la anuencia de los interesados. Creo que la ministra se equivocó, porque en caso de riesgo sanitario grave, la libertad individual se supedita al interés común de la sociedad. Los 14 pasajeros españoles internados en el hospital Gómez Ulla han aceptado someterse a la cuarentena. La ley 29/1998 Reguladora de la jurisdicción contencioso-administrativa estípula que corresponde a los jueces autorizar las medidas que las autoridades sanitarias consideren urgentes y necesarias para la salud pública y que impliquen limitación o restricción de derechos fundamentales. Un juez ha avalado la cuarentena impuesta a los pasajeros españoles.
La consignataria del buque, “Oceanwide Expeditions” está tratando de ponerse en contacto con todos los pasajeros del buque, incluidos los 28 que descendieron en Santa Elena, así como con los que volaron con Airlink -82 pasajeros y 6 tripulantes- y KLM -374 y 14-, para ver cómo se encuentran y ponerlos en cuarentena si fuera necesario, y les han hecho un llamamiento para que se pongan en contacto con las autoridades sanitarias. A los de los tres fallecidos, hay que añadir nacionales de Francia, Gran Bretaña, Países Bajos, Estados Unidos, Sudáfrica y España. El único paciente español que ha dado positivo está evolucionando favorablemente y los otros 13 han dado negativo en su primera prueba semanales de PCR y, si en la próxima prueba siguen dado negativo, se flexibilizará su régimen de confinamiento y es posible que se les permita guardar la cuarentena en sus casas. Hay asimismo otras 2 pacientes hospitalizadas en Alicante y en Barcelona que, aunque tengan síntomas, no han dado positivo.
Tras el caos sanitario producido por la pandemia del COVID, el Gobierno al adoptó con gran esfuerzo -el proyecto tuvo que pasar dos veces por las Cortes- la Ley 7/2025 por la que se creaba la Agencia Estatal de Salud Pública con el fin de coordinar la acción estatal en caso de emergencias sanitarias. Un año después de su creación, la Agencia no ha entrado aún en funcionamiento y se la ha echado de menos con motivo de la crisis del “Hondius”. La sindicalista Faraco ha criticado la situación al comentar que, “ahora vemos a la ministra de Sanidad con el chaleco de trabajo de seguridad exterior en presencia del director de la OMS exigimos que cumpla con el Reglamento Sanitario Internacional y dote adecuadamente a los puertos y aeropuertos, especialmente aquellos con capacidad de atención a alertas como ésta, de medios y profesionales”. Se ha producido la descapitalización progresiva de profesionales al verse reducidos de 120 médicos que había en 2013 a 70 en 2026.
Conclusión
En una rueda de prensa conjunta con el director de la OMS celebrada el 12 de mayo, Sánchez afirmó que España acogió el “Hondius” por respeto del artículo 44 de Reglamento Sanitario Internacional, por obligación moral con 150 familias de turistas que estaban pasando el peor momento de sus vidas, y para mostrar al mundo España que es una sociedad comprometida con la salud global, con el Derecho Internacional y con el multilateralismo. Actuó conforme a los principios rectores del rigor científico, la transparencia absoluta, la coordinación institucional (¿?) y la cooperación internacional. Expresó su agradecimiento al pueblo canario por su paciencia, generosidad y civismo, y mostró su orgullo por ser español. “ Necesitamos más ciencia y más conciencia, y ese es el ejemplo que España ha dado al mundo” . Destacó las palabras del Papá León XIV en las que expresó su reconocimiento y admiración por la solidaridad y la empatía mostrada por la sociedad canaria, y la conducta de la sociedad española que asistió al operativo realizado con absoluta tranquilidad y confianza en los profesionales sanitarios que tiene España, “que es uno de los pocos países en el mundo que es capaz de desplegar una respuesta ejemplar y eficaz ante una crisis de emergencia o de salud global”. Ghebreyesus expresó, a su vez, su agradecimiento a Sánchez por el liderazgo y la respuesta ejemplar de España a la petición de colaboración de la OMS, así como por la compasión y solidaridad mostradas.
La sociedad española, y especialmente la canaria, no han mostrado, sin embargo, tanto entusiasmo. Según una encuesta de Sigma-2, el 48.9% de los españoles y el 57.8% de los canarios rechazaban la acogida del buque, que consideraban una imposición. Ninguno de los protagonistas de esta historia consiguió un aprobado, y el que salió mejor parado ha sido Clavijo, que ha visto avalada su actuación por el 40.1% de los españoles y el 56.6% de los canarios. La actuación de Marlaska fue rechazada por el 52.6% de unos y el 58.1% de otros, García por el 50.9% y el 55.6% y Torres por el 44.6% y el 65.8% -en su tierra conocen bien al candidato a las próximas elecciones presidenciales a la Junta-. Incluso Sánchez, que ha procurado eludir el primer plano, ha comprobado a su pesar que su actuación en la crisis ha sido rechazada por el 52.2% de los españoles.
El innegable éxito que ha supuesto la actuación de España no oculta la otra cara de la moneda, ya que -como ha señalado “El Mundo”-, lo sucedido evidencia que la relación del Gobierno de Sánchez con otras Administraciones sigue marcada por una desconfianza y una forma de proceder que alimenta choques innecesarios incluso en situaciones excepcionales. “El problema de fondo vuelve a ser político. Sánchez arrastra desde hace años una relación áspera con las Administraciones que no están gobernadas por sus aliados. El Ejecutivo haría bien en entender que las emergencias sanitarias modernas no solo exigen medios técnicos y protocolos sanitarios, sino también instituciones que sean capaces de cooperar, sin convertir cada crisis en un campo de batalla político”.





