
Calle Amor de Dios, Sevilla, en 1885. En la primera casa de la izquierda, el 39, vivía el cantaor Canario de Álora cuando lo asesinaron
En el siglo XIX, Sevilla era una ciudad sucia y fétida, pero tan alegre y venusta como sigue siendo en la actualidad. Hace unos días me encontré la fotografía que ilustra el artículo, la calle Amor de Dios, que hoy es una de las arterias más conocidas, la que une la Plaza del Duque con la Alameda de Hércules. En esta calle estuvo el primer Café de Silverio y vivieron otros artistas de nuestro arte, como Carito de Jerez, Dolores la Parrala, La Juanaca de Málaga y el Maestro Pérez. En el número 39, primera casa de la izquierda, vivía el cantaor Canario de Álora cuando fue asesinado en la Nevería del Chino, la sucursal de verano del Café del Burrero, que estuvo junto al puente de Triana, más o menos donde hoy está la estatua del maestro gitano del cante Antonio Mairena. Ahí fue donde lo mató el catalán Lorenzo Colomer Ricart de una puñalada en el corazón, la noche del 13 de agosto de 1885. La fotografía es precisamente de la primavera de aquel año, luego el cantaor estaría durmiendo la siesta a esa hora en esa casa, la del cantaor jerezano Carito. Lo de que las vacas estuvieran en plena calle Amor de Dios, a escasos metros de la Campana, del señorío sevillano, es un documento. No están nada estresadas, además, lo que demuestra que era algo normal en la Sevilla decimonónica. Imaginen lo que habría en los barrios de la periferia. Era además la zona de los cafés flamencos y de los salones de baile de los de la Barrera, los grandes boleros, Miguel, Cayetano y Manuel. Me estoy imaginando a El Canario sorteando vacas para ir a cantar al Café del Burrero, en la calle Tarifa, 1, el salón flamenco de don Manuel Ojeda El Burrero. O a La Parrala muerta de miedo acordándose de El Tato.





