Durante casi un mes, la avenida principal de Sevilla ha estado ocupada por unos inmensos paneles propagandísticos sobre la historia del sindicato socialista UGT, celebrando los 130 años de su fundación por el ferrolano (¡vaya por Dios!) Pablo Iglesias Posse, allá por 1888.
Mas, ¡ay, ay, ay!, a pesar de la actual obsesión por la memoria histórica que acongoja a todos los progresistos y progresistas, tan magna exposición callejera se ha olvidado de incluir en sus paneles algunos episodios trascendentales…
Como por ejemplo: su activa participación en la Revolución de Asturias de 1934, como un rodaje de la posterior contribución a la persecución y martirio de miles de católicos, así como en toda clase de crímenes y tropelías durante la guerra civil; la humilde desaparición ugetista durante el franquismo mientras sus colegas comunistas se llevaban los palos (aunque conviene precisar que en realidad lo que perseguían era convertirnos en un país satélite de la extinta URSS); su triunfal reaparición sindical tras la muerte de Franco albergando a múltiples emprendedores y generadores de riqueza a base de negocietes, chanchullos y bicocas variadas realizados al amparo de las siglas de la UGT; la gran estafa de la cooperativa de viviendas PSV con casi 20.000 afectados; los ingeniosísimos fraudes cometidos en los cursos de formación y en los ERE, etc., etc., etc. Demasiados imperdonables olvidos.
Pero como dicen que esta misma exposición ahora va a comenzar a rular por toda España, todavía puede arreglarse este pequeño desaguisado recuperando e incorporando la mención a esos episodios olvidados, para así comprender mejor el épico historial de este grande y viejo sindicato.





