(Salón del casoplón de Galapagar. La chimenea -ya encendida- disputa los estertores del verano a la climatización centralizada de la sierra madrileña, sofás de diseño y juguetes esparcidos por el suelo. Eustaquio prepara un cóctel. Adela ordena unos cojines. Pablo mira las noticias en la televisión. Irene bosteza, todavía con la secuela de su último jet lag)
PABLO. (P): Irene, tenemos un problema.
IRENE. (I): Dime Pa, ¿han vuelto a subir el precio del aguacate ecológico?
(P): Peor. Están diciendo en “Horizontes” que hay mujeres ceutíes, muchas jóvenes entre ellas, que no pueden volver a casa solas y borrachas. Que tienen miedo de ser violadas. Y nosotros aquí calladitos, calentitos… o fresquitos, no sé bien.
(I): ¿Cómo que no decimos nada? ¡Hemos dicho muchísimas cosas!
(P): Sí, pero de Isabel Ayuso. Ahí no paramos, pero tenemos que decir públicamente algo sobre las mujeres de Ceuta.
(I): Pa, cariño, no podemos entrar en todas las polémicas.
(P): ¿Todas? ¡Estamos hablando de mujeres que tienen miedo de salir a la calle y tú has sido el faro de todas ellas, aunque hayas tenido que pagar el precio de poner a decena de violadores en la calle!
(I): Pero Pa, pichurri, tenemos que poner las cosas en su contexto.
(P): ¿Su contexto? ¿Qué contexto?
(I): El único posible, mi amor: que los emigrantes son los auténticos desvalidos.
(P): ¿Y las mujeres ceutíes no?
(I): También son desvalidas.
(P): Pues dilo.
(I): Es que no podemos simplificar: son desvalidas… pero menos.
(P): Entonces, ¿ya nos olvidamos de que una mujer tiene derecho “a volver a casa sola y borracha” sin que la violen?
(I): Claro que no. Es nuestro lema.
(P): ¿Y…?
(I): Es que… hay que entender las necesidades de todos.
(P): ¿De todos?
(I): Hombre… es que hay ponerse en la piel de todo el mundo y si un inmigrante tiene necesidades…
(P): ¡Ireneee!
(I): ¡Estoy hablando en términos hipotéticos!
(P): ¡No puedes justificar una violación por las necesidades sexuales de nadie!
(I): No he dicho eso.
(P): Lo acabas de decir.
(I): He dicho que hay que comprender las circunstancias; quizá solo pretendan un abuso de los de antes.
(P): Las circunstancias pueden comprenderse. Las violaciones -recuerda: violaciones- hasta ahora las condenábamos. Mucho cuidado con el discurso.
EL MAYORDOMO. (E.M.): Disculpe, señor. ¿Le sirvo ya el cubalibre con caña de azúcar o con perspectiva de género?
(P): Con perspectiva de género, Eustaquio. Se lo tengo dicho, igual que en El Malecón: 50 mililitros de ron, 10 de zumo de lima y cola al gusto, bueno hoy Coca-Cola, que no tenemos visita. Y no se olvide: dos cubitos de hielo. (A renglón seguido, cambia de interlocutor casi sin despeinarse) Por cierto, Irene, está también el asunto de las viviendas…
(I): ¿Qué viviendas?
(P): Las de los ceutíes. Hay gente nuestra que dice que deberían abandonarlas porque Ceuta no es España, sino Marruecos. Y, de hecho, ha caído el precio de la vivienda una barbaridad en mes y medio.
(I): Bueno, es una cuestión territorial compleja.
(P): Irene, legalmente, e históricamente según dice mucha gente, Ceuta es una ciudad española.
(I): Sí, pero siempre que escuchemos todas las sensibilidades.
(P): ¿También la del que quiere echar a los vecinos de sus casas?
(I): Entender al otro, Pa. Mira que te cuesta.
(P): ¿Y si el otro quiere invadirle la casa?
(I): Todo se arregla con el diálogo. Ésa es la única forma de llegar a acuerdos.
(P): ¿Y si, además, viene con intención de violar a su hija?
(I): En ese caso, hay que…
(P): ¡No! ¡Hay que impedirlo y denunciarlo! ¡Piensa por un momento en este casoplón que nos hemos mercado y eso que prometí a mis bases que nunca me movería de Vallecas! ¡Imagínate a la gente en la puerta, no llamándote rata sarnosa, sino queriéndose tumbar en estos sofás!
(I): No te sulfures, Pa. Hasta el Rayo se ha ido de Vallecas. Ya nadie se acuerda de eso. Por cierto, siguiendo con el asunto: voy a llamar a Ione. Le diré que presente una propuesta de ley para que todos los emigrantes sean reubicados en Chamberí y en el Barrio de Salamanca. ¡Ya tenemos la solución para tirar por el suelo el precio de la vivienda!
(P): Irene, no te embales, que la Ayuso es capaz de metérnoslos aquí, ¡ya verás! Por cierto, se dice proposición de ley, no propuesta.
EL AMA DE LLAVES. (A.D.LL): ¡Pues igual que esa gente me siento yo cuando el jardinero entra sin avisar en mi habitación!
(I): No es lo mismo, Adela.
(A.D.LL): Ya, pero el derecho a la puerta cerrada lo entiende cualquiera y el jardinero actúa como esa gente desgraciada.
(Dos de las criaturas juegan fraternalmente. El mayor de los mellizos, que parecía adormilado junto a sus progenitores, comienza a desperezarse y a bostezar mientras los mira)
NIÑO MAYOR. (N.M.): Papá, ¿por qué tenemos que dejar la casa a los inmigrantes?
(P): Eso no es así, hijo.
(N.M.): ¿Entonces por qué lo dice mamá?
(I): Mamá no ha dicho eso… exactamente.
(N.M.): ¿Y por qué es normal que un inmigrante viole a una mujer?
(I): Mamá tampoco ha dicho eso… exactamente.
(N.M.): ¿Y por qué las mujeres no pueden volver a casa solas?
(P): Porque antes tenemos que garantizar su seguridad.
(N.M.): ¿Y quién la garantiza?
(P): El Estado.
(N.M.): ¿Y si no lo hace?
(P): Entonces las instituciones tienen que responder. (Al tiempo, murmura al modo de la de “me gusta la fruta”: ¡Jodido niño y jodido cociente intelectual; ojalá hubiera salido a la madre!)
(I): ¡Está bien, voy a preparar una declaración!
(La eurodiputada se incorpora un poquitín y empieza a aporrear su flamante iPad Pro de 13 pulgadas, último presente del Parlamento Europeo)
(P): ¡Ojú!
(I): “Desde nuestra posición feminista, consideramos que todas las mujeres, incluidas las ceutíes, tienen derecho a vivir sin miedo, pero también debemos comprender las necesidades de las personas migrantes…”
(P): Cuidado, pero, bueno, no empiezas mal.
(I): “…y no caer en discursos de odio…”
(P): Correcto.
(I): “…ni en generalizaciones sobre colectivos…”
(P): Genial.
(I): “…ni utilizar la violencia sexual como arma política…”
(P): ¡Eso es!
(I): “…aunque debemos entender que algunas personas pueden encontrarse en situaciones de especial vulnerabilidad y, lógicamente, tener unas necesidades primarias que…”
(P): ¡Ireneee!
(I): Vale, vale, “…aunque debemos entender que algunas personas pueden encontrarse en situaciones de especial vulnerabilidad (así, sin más)”.
(P): Sí, pero que quede claro que la vulnerabilidad no justifica la violencia.
(I): “…y por tanto debemos garantizar los derechos de todas las personas…”
(P): Incluidas las mujeres de Ceuta.
(I): “… incluidas las mujeres de Ceuta”.
(P): Y que puedan volver a casa solas y sin miedo, borrachas o ebrias.
(I): “… Y que puedan volver a casa solas y borrachas”. Ya está, Pa. ¿Qué es eso de ebrias?
(E.M.): Y, a ser posible, ¿sin que les ocupen la casa?
(I): Vale, “… respetando el derecho de ellas a la vivienda”, Eustaquio, está bien.
(A.D.LL): ¡Eso sí que es un discurso progresista!
(I): A mí me está pareciendo de lo más facha, si os digo la verdad… En fin, todo sea por la moqueta y por un día menos en el taburete de la caja.
(Inesperadamente, el teléfono de Pablo emite dos bips seguidos)
(P): Es el grupo de WhatsApp de los pocos compañeros que nos van quedando. Preguntan si vamos a decir algo sobre Ceuta.
(I): Diles que estamos trabajando en ello.
(P): ¿Y qué les digo de las mujeres?
(I): Que tienen todos sus derechos.
(P): ¿Y de los inmigrantes?
(I): ¿Qué inmigrantes? ¡Se les está poniendo una cara de invasores…! ¡Que también deben respetar la ley!
(P): ¿Y de las casas?
(I): Que nadie tiene derecho a echar a los vecinos de sus casas.
(E.M.): Tampoco de los casoplones.
(Silencio sepulcral solo roto por las carcajadas de los niños. Pablo mira a Irene. Irene mira a Pablo)
(P): Bueno, por lo menos hoy hemos hecho algo.
(I): Sí. Y, te lo juro Pa, me da asquito eso de que hay que comprender a todos. Venga, lo publico ya de una vez: #CeutayelDerechoDeTodes”. Enviar.
(A.D.LL): (Con una sonrisa igual a la de Abascal) Pues así es, señora. Que no se viola a nadie, que las ceutíes tienen derecho a su seguridad personal y que, también, todas tienen derecho a su casa. Y también todos, no lo olvide.
(I): Sí. ¡Y dos huevos duros! ¡Y, ya de paso, a los inmigrantes le aplicamos la Ley de Vagos y Maleantes del franquismo!
(A.D.LL): (Manteniendo la misma sonrisa) De la República, señora… de la Segunda República.
(I): ¡Cómo está el servicio! ¡Quieren saber de todo!
(E.M.): Ajem, ajem -carraspeando para llamar su atención- Don Pablo, su chófer le espera en el porche.
(I): Que no Eustaquio, que es el mío. He quedado con Iñigo. Ha visto el comunicado y dice que estaría encantado de volver con nosotros.
[SÁTIRA] – Obra de ficción. Contenido humorístico.





