Los recientes comicios autonómicos en Andalucía han tenido consecuencias clave y visibles que alteran drásticamente el equilibrio de fuerzas de Andalucía, con claras repercusiones en la política nacional, fruto, entre otros motivos, de un incremento de la participación, que ha pasado del 56 al 64 %. Cabe desgranar el resultado de algunas de las opciones que han concurrido a las urnas:
– El PP andaluz ha conseguido el mejor resultado en votos de su historia, con 150.000 nuevos sufragios. No obstante, ha perdido la mayoría absoluta por una mayor movilización del voto de izquierdas, que ha redundado en favor de Adelante Andalucía, erigido en el vencedor moral de la jornada.
Los nuevos votantes del PP en estos comicios se nutren de los restos de Ciudadanos, que, en 2022, cuando se quedó sin representación, aún conservaba 120.000 votos. A ello hay que sumar aquellos electores urbanos de centro y centro-derecha que se desmovilizan cuando ven segura la victoria del PP, pero que, por el contrario, en esta ocasión han acudido a las urnas para que no dependa de VOX.
La tercera fuente de votos han sido algunos electores socialistas atraídos por la moderación de Moreno, de hecho, en Aldamuz (donde se produjo la tragedia ferroviaria), el crecimiento del PP ha sido a costa del PSOE.
Fracasadas las expectativas de una nueva mayoría absoluta, teniendo que depender necesariamente del partido de Abascal, se demuestra que la “vía moderada” (o acomplejada) de Moreno y Feijóo no funciona, convirtiéndose Ayuso en la única baronesa del PP con mayoría absoluta, siguiendo, además, el camino inverso: dar la batalla de las ideas a la izquierda, lo que le ha permitido unir a la derecha y minimizar el espacio de VOX.
– Como era de esperar, el PSOE de Montero empeora los resultados de Espadas en 2022, cosechando los peores de su Historia.
El sanchismo ha sido desautorizado una vez más en las urnas, y además, a través de sus primeras espadas: si en Aragón fue la exministra de Educación y portavoz del gobierno, Pilar Alegría, en Andalucía, ha sucedido lo mismo con la exvicepresidenta y ministra de Hacienda, que con su carácter despótico y arrogante en el trato personal, se llegó a presentar como “la mujer más poderosa de España”, que bajaba de su atalaya para “salvar” a los andaluces, lo que denota un indisimulado como preocupante endiosamiento personal.
La estrategia de erigirse como voto útil contra la llamada “ultraderecha” vuelve a fracasar, pues ha sido capitalizado por Adelante Andalucía, que, al no formar parte de un Ejecutivo nacional desgastado por la corrupción y una pésima gestión, puede diferenciarse nítidamente de PSOE y Sumar.
– VOX crece ligeramente, subiendo un escaño y pasando de 500.000 a 575.000 votos.
La base de su crecimiento radica en las zonas agrarias, a costa de antiguos votantes del PP, atraídos por su discurso en materia de inmigración y contra las imposiciones de la Agenda 2030 y el Pacto Verde, que desmantelan el sector agrario e industrial.
– En las fuerzas a la izquierda del PSOE, los nacionalistas de extrema-izquierda de Adelante Andalucía les han comido el terreno a los comunistas de la coalición Por Andalucía, integrada principalmente por Podemos e IU.
El líder de Adelante, José Ignacio García, ha hecho una campaña cercana, orientada a los jóvenes y centrada en preocupaciones cotidianas como la Sanidad y la vivienda. Ha cautivado por medio de un perfil muy activo en las redes sociales, siendo fácilmente reconocible al ser conocido como “el Gafa”, articulando un perfil nítidamente diferenciado al presentarse como un partido de obediencia andaluza y sin ataduras de Madrid, algo de lo que carecía Por Andalucía, que, además, ha afrontado el desgaste del gobierno de Sánchez, del que forman parte, y que está visiblemente carcomido por la corrupción.
Por el contrario, Maillo ha mostrado un perfil más institucional y previsible, carente de carisma e incapaz de movilizar, concentrándose el voto a la izquierda del PSOE en Adelante, que ha crecido a costa de la pérdida de votos de Montero, así como de antiguos electores socialistas que se habían abstenido en 2018 y 2022 por la corrupción de su partido en Andalucía y jóvenes que votaban por primera vez.
Como quedó en evidencia en el debate, cuando VOX lo denunció y el propio Moreno lo reconoció, los populares dieron parte de su asignación al partido de Teresa Rodríguez, lo que les convertía en “asalariados de Moreno”, estando, en otras palabras, a sueldo del PP. De igual modo, les permitió tener grupo propio en el Parlamento pese a tener sólo dos diputados, lo que les dio más visibilidad.
Todo apunta a que el propósito era potenciar a los nacionalistas para dividir el voto a la izquierda, una estrategia similar a la que siguió Rajoy en su día con respecto a Podemos. No obstante, su plan le ha explotado en las manos, pues el partido al que ha fomentado ha movilizado a la izquierda y le ha quitado la mayoría absoluta, alzándose con 400.000 votos, los mismos con los que VOX irrumpió en Andalucía en 2018.
– En lo que a las formaciones extraparlamentarias se refiere, Se acabó la fiesta (SALF) de Alvise Pérez se convierte en la primera de ese espacio, con 100.000 votos (el 2.5 % del total), algo menos de los que consiguió Ciudadanos tras su caída cuatro años atrás.
La formación populista ha crecido a costa de la abstención, es decir, de personas que votan en clave antisistema, y en menor grado, de VOX, de aquellos que consideran que el partido es demasiado “institucional” y buscan una opción más radical y rupturista.
Es reseñable que SALF haya cosechado sus mejores resultados en Málaga (donde ha llegado al 3 % de los sufragios) y no en Sevilla, de donde es oriundo el propio Alvise.
Sus testimoniales resultados contrastan con sus extraordinarias gesta en las europeas, donde logró superar a Podemos y Sumar, que, en estos comicios se han presentado juntos, siendo meritorio que, tras luchas encarnizadas entre dos formaciones de cariz similar, Maillo haya unido bajo una misma candidatura a todas las siglas a la izquierda del PSOE a excepción de Adelante, que antepone su carácter nacionalista.
La progresión electoral de SALF evidencia que es flor de un día, con una trayectoria similar a la Agrupación Ruiz-Mateos, que, tras conseguir dos escaños en las europeas de 1989, tuvo nulos resultados en los sucesivos comicios. Al igual que entonces, mientras Ruiz-Mateos quitaba votos al PP sin conseguir representación, Alvise hace lo mismo con VOX, de hecho, en Jaén, se quedó a 239 votos de quitar un escaño al PSOE, lo que contrasta con los 5500 votos de SALF, suponiendo que una parte y no la totalidad de dichos votantes, de no haberse presentado, hubiesen ido a la abstención y no a VOX.
Del mismo modo que se descubrió que Ruiz-Mateos, el “gran enemigo” del PSOE, recibió dinero del fondo de reptiles, el faker a sueldo Alvise ha sido fomentado por el gobierno de Sánchez para fragmentar a la derecha y perpetuarse en el gobierno, de hecho, en víspera de las pasadas europeas, la portavoz del gobierno Pilar Alegría, la secretaria general del PSOE en el Congreso y la vicepresidenta y ministra de Hacienda, la propia María Jesús Montero, dieron ruedas de prensa sincronizadas equiparando a Alvise a PP y VOX, del mismo modo que se convirtió en un tema preferente a tratar en tertulias progres.
Al igual que Sánchez, Alvise sabe moverse a nivel estratégico por medio de gestos de cara a la galería basados en el engaño, y consciente de esta realidad, hizo un nada creíble llamamiento a PP y VOX para que, a cambio de asumir propuestas como la reforma electoral, el cierre de chiringuitos, la supresión de los sobresueldos a diputados, medidas en materia de vivienda y dejar de financiar guerras como la de Ucrania, no presentarse en Andalucía. Como era de esperar, no recibió respuesta, lo que le dio el pretexto que buscaba para presentarse, ya que, de haber contestado los otros dos partidos, le habrían dado más notoriedad, aumentando sus perspectivas electorales.
– La coalición 100×100, que concurría únicamente por la provincia de Cádiz, no ha logrado su propósito de emular a otras fuerzas como Teruel Existe y Democracia Orensana al intentar llevar las necesidades de la provincia a la Cámara autonómica, cosechando el 2.5 % de los votos, quedando por detrás de SALF.
La mitad de sus votos proceden de La Línea de la Concepción, donde es alcalde su rostro visible, motivo por el que han sido en dicha localidad la fuerza más votada.
Ha recogido votos, sobre todo, del PP, aunque también del PSOE y la abstención, siendo sus electores, en su mayoría, de centro y centro-derecha.
– La coalición Andalucistas-Pueblo Andaluz, integrada principalmente por Andalucía por Sí (AxSí), la formación que en muchos aspectos se puede considerar heredera del PA, consigue los mismos resultados que en 2022 obtuvo bajo la denominación de Andaluces Levantaos, 12.000 sufragios (el 0.3 % del total).
La estrategia de hacerse reconocible mediante el nombre “Andalucistas” y recuperar las siglas PA tenía perfecta lógica en aras de apelar al electorado nostálgico de la formación fundada por Rojas-Marcos, pero se han quedado sin espacio político al ser Adelante Andalucía, en clave de voto útil, la fuerza que a día de hoy representa el nacionalismo andaluz, siendo equiparable al BNG en Galicia y CHA en Aragón.
Andalucistas ha subido ligeramente en Alcalá de Guadaíra, donde su candidato, Christopher Rivas es concejal de gobierno coaligado con el PSOE, pasando del 0.8 al 1.5 % de los votos, incluso por detrás de SALF, aunque los mejores resultados, aun siendo testimoniales, se han dado en Cádiz, históricamente la provincia con mayor fuerza del andalucismo.
Falange Española ha crecido de 1000 a 5000 votos, movilizando especialmente a abstencionistas que no creen en el sistema y rechazan las urnas, atraídos por su discurso más duro en materia de inmigración (con términos como “remigración”) y contra la Unión Europea. En menor grado, electores descontentos de VOX que consideran que se ha moderado, también se han refugiado en las siglas falangistas al verla una alternativa más radical y purista en sus planteamientos, votando todos ellos por principios a una opción acorde a su ideario cuando se presenta activamente.
– Poder Andaluz, el partido liderado por el hijo del histórico dirigente andalucista Diego de los Santos, ha tratado de articular un regionalismo de centro transversal en aras de atraer a andalucistas moderados que no querían que dicho espacio fuese monopolizado por la extrema-izquierda de Adelante. En efecto, el líder de la formación ha llegado a grabar un vídeo con un pin del PA, del que se proclama heredero, apelando al PA moderado de la década de 1990, cuando estaba más cerca del centro y tuvo los mejores resultados electorales.
Sólo se ha presentado por Sevilla, cosechando sólo 1000 votos que deben proceder de antiguos votantes del PA y la abstención, en definitiva, descontentos de PP y PSOE y náufragos de Ciudadanos huérfanos de una opción de centro en las urnas.
Este nuevo escenario electoral, que traza el camino de una nueva legislatura, nos presenta una Andalucía distinta de la que ha tenido cuatro décadas de gobiernos socialistas, cambiando drásticamente su sociología electoral, ya que la derecha representa el 55 % de los votos frente al 38 % de la izquierda, escenarios análogos a los que se han dado previamente en comicios recientes como Aragón y Extremadura.
Al igual que en ambas regiones, el PP depende necesariamente de VOX, lo que le obligará a adoptar una serie de medidas positivas para el ciudadano medio que, de poder gobernar en solitario, Moreno no llevaría a la práctica. En este sentido, en los pactos suscritos en Aragón y Extremadura, la formación de Abascal ha arrancado a los populares concesiones como las siguientes:
- Reducción de un 50 % de las subvenciones a sindicatos y patronales.
- Blindar la central nuclear de Almaraz para fomentar la autosuficiencia energética.
- Rebaja del IRPF a las rentas más bajas.
- Que los inmigrantes ilegales no puedan beneficiarse de los servicios y prestaciones sociales.
- Retirada de las subvenciones a las ONGs que financien la inmigración ilegal.
- Supresión en los colegios de las clases de árabe y cultura marroquí en aras de fomentar su integración y evitar tanto su aislamiento como la formación de guetos.
- Prohibición del burka en el espacio público.
- Devolución de los MENAS a sus países de origen con sus padres.
- Eliminar cargas y tasas derivadas del Pacto Verde.
- Ampliación de la bonificación del 99 % del Impuesto de Sucesiones a los sobrinos.
- Aumentar las ayudas directas y deducciones a la natalidad.
- Auditoría del gasto público para reducir gastos improductivos e injustificados.
- Reducir las subvenciones a la cooperación internacional.
- Prohibir la instalación de placas fotovoltaicas en terrenos productivos.
- Garantizar la prioridad nacional en el acceso a VPO, alquiler social y ayudas públicas.
- Supresión de las Leyes de Memoria Democrática y su sustitución por Leyes de Concordia.
Gracias al cambio de una dinámica de mayoría absoluta a otra en la que el Ejecutivo de Moreno pasa a estar controlado por un partido de derechas, esta línea política que los vicepresidentes Óscar Fernández Calle y Alejandro Nolasco están materializando en sus regiones, ahora también Manuel Gavira podrá hacerla realidad en Andalucía.





