Casi cinco mil kilómetros y once días fuera de casa, del trabajo, alejado de mis mascotas, para que anoche hubiera una gran final en el Festival Internacional del Cante de las Minas, cuyo máximo trofeo, la preciada Lámpara Minera, se la llevó a Huelva el cantaor Jesús Corbacho. Como miembro del jurado no puedo referirme a los concursantes, ni dar detalles. Sí puedo destacar el hecho de que en esta edición del certamen haya habido un mismo jurado para las fases selectivas, semifinal y final. Y se ha notado, porque el nivel de calidad ha sido mucho mayor que en ediciones anteriores. Entiendo que se puedan compartir o no las decisiones del jurado y que el público muestre su desacuerdo, como ocurre todos los años en este concurso tan importante y mediático. Cuando uno acepta ser jurado en La Unión lo hace con todas las consecuencias y he de decir que esto sí se puede desvelar: que no es un trabajo remunerado, que la organización solo cubre los gastos: hotel, comida y kilometraje. Se hace por estar ahí, en la formación de los jóvenes y en la búsqueda de nuevos valores de la música y la danza flamencas. ¿Compensa tan duro trabajo? Por supuesto que sí. Todo no va a ser el dinero. Anoche echamos algunas lágrimas escuchando hablar a Corbacho y acordándose en tan bonito momento de su carrera, de maestros como el guitarrista sevillano Miguel Pérez, un clásico del concurso como acompañante del cante y el baile, que murió hace meses aún joven. Mientras una parte del público gritaba “¡tongo!”, porque por primera vez en el concurso, en más de sesenta ediciones, se premiaba a una bailaora japonesa, La Junko. Así son los concursos, el que los quiera tiene que aceptarlos como son, con sus defectos y sus virtudes. Y quien crea que es fácil ser miembro del jurado en este certamen, que pruebe un año. Regreso a Sevilla, a la Puebla del Río, a mi vida normal, con el convencimiento de que se ha hecho un buen trabajo. Y con la conciencia tranquila. Quien tenga alguna prueba de que ha habido tongo, que la aporte. Yo mismo lo acompañaré a un juzgado.





