El empeño ridículo de ese individuo, (al cual no voy a nombrar para no darle el brillo que pretende quitar a quienes tienen mucho más mérito y principios que él), un profesional de la política de serie B, en no mencionar a un partido como Vox, que tiene todos los visos de poder ser la llave en Ayuntamientos y Comunidades para desalojar a socialistas y podemitas varios en las elecciones primaverales, resulta tanto más ofensivo cuanto, en cambio, y no creo que inspirándose en «Breve Encuentro», esa obra maestra de David Lean (el personaje no da para tanto), no tiene inconveniente en que le roben unas fotos haciendo manitas con la emperatriz podemita Tere Rodríguez en la cafetería de una estación de tren, en lo que constituye, sin duda, una de las escenas más cutres de la cutre política actual, suplicándole casi de rodillas sus votos para no tener que «mancharse» recibiendo el apoyo de ese partido leproso a fuerza de facha.
Y la ridiculez se torna esperpento cuando, finalmente, el sanluqueño, antaño remiso a rozarse con esos casposos defensores de la unidad nacional, en estricto seguimiento de las consignas del amigo socialista gabacho, tan fino, tan fino, ha de admitir a Vox en la mesa del Parlamento que una señora de su partido va a presidir y dejar fuera al partido con el que se deshacía en arrumacos hace tan sólo unos días…
La política hace extraños compañeros de cama, pero yo me mantendría lo mas lejos posible de este necio. Este sí que debe contagiar… su mediocridad.





