
De colores, asimétrico y cuidadosamente ensartado en un hilo elástico hábilmente anudado por las manos de una maestra de infantil. Cada macarrón pintado con esmero en colores recurrentes por unas manitas que yo creé: verde, rojo, amarillo… No recuerdo haber recibido nada mas bello. Cómo es posible que aún hoy, 22 años después, aquel frágil regalo siga teniendo un sitio en mi cómoda, junto a oros y platas que a su lado nada importan. Tan simple y tan especial como él, mi hijo Miguel. El que hoy se afana en estudiar la mente de otros para poder ayudarles, abrió la mía sin permiso, con el descaro del ladrón de corazones y se apropió de mi vida, la cómoda donde va a encontrar siempre el amor más puro que pueda existir. Rojo, verde y amarillo, como mi sangre, la vida y el sol. Momentos de ensueño que se repiten en Marta de cuentos, Marta de bailes, Marta de compras de un mantoncillo, de Instagram, de riñas y risas, de besos…de orgullo cuando alguien me dice: es clavaíta a tí!!. Y yo me miro y cada 5 de mayo, me felicito….






2 Comments
!Qué bonito! Te quiero.
Ay hermanita, y yo a vosotros!!😍😍😍