Mentiría, me mentiría, si dijera que la sanidad Andaluza, en general la española, goza de esplendor. Yo diría que está en pie por que se sustenta en la inquebrantable vocación de los sanitarios, más allá del devaneo de la política, sin escrúpulos, que algunos políticos hacen de ella y con ella. A ellos y ellas, hay que exigirles muchas cosas pero, a mi entender como cooperante necesario en vida demócrata, mi voto, una de las fundamentales es la coherencia, y que la hemeroteca no sea nunca un castigo, un martillo pilón de la mentira, sino un testigo cierto de que “lo prometido es deuda”… y se cumple.
La sanidad, sobre todo la atención primaria, lleva años, demasiados años, relegadas a un trato que quebranta el más mínimo equilibrio entre el valor real y lo impostado que de ella se hace como objetivos políticos. Un ejemplo: de los Presupuestos Generales del Estado (2022) se destinaron 176 millones de euros a la atención primaria y, al mismo tiempo, se habla del insostenible deterior y de la importancia de la misma como puerta de acceso a la atención sanitaria (¿176 millones es una mejora sustancial para paliar el descalabro actual?); 44 millones a la salud bucodental; unos pocos millones a la salud mental… Bonificaremos al joven para motivar el deseo de cultura y de independencia para alquilar, al mismo joven que no podemos ayudar con los recursos necesarios en las adicciones, entre ellas al no baladí exceso de consumo de alcohol, o a tratar el aumento en el primer trimestre del año (según un estudio de investigadores del hospital Sant Joan de Deu de Barcelona) de un 45,45 % de adolescentes con trastornos mentales. El tratamiento de trastornos psiquiátricos no es solo farmacológico, es coadyuvante y complementario a la psicoterapia. La ratio de psicólogos, sanidad pública, en España es de 6 por cada 100.000 habitantes mientras en que en la media de Europa es de 18.
Esta es la sanidad de la que tienen que hablar sus señorías. Esto es ponerle NOMBRE a las cifras y no decirlas con la frialdad de la nota que les pasan los asesores, muchos de ellos incultos formales. ¿Será la incoherencia aceptable como parte del bagaje de la mochila del político? ¿Todo da igual, ya, en este país?
La socialista Dña. Ángeles Ferriz, abogada y con fama de ser una de las mejores oradoras de la Cámara (no solo de la estética vive el hombre. Digámoslo bonito pero también con certeza y conocimiento), le preguntaba al representante del ejecutivo Sr. Moreno, por una serie de cuestiones y, también reproches, referente a la sanidad andaluza. Algunas he recogido en este escrito:
Refiriéndose a los contratos que se hicieron específicos como refuerzo a la pandemia: ”¿Va a poner en la calle a estos sanitarios el 31 de octubre cuando finalizan el contrato? Tiene dinero de sobra para contratarlos”, (lástima que en el plan E de Zapatero, debía tener dinero de sobra también, no se hiciera un hueco entre las obras de acerados, redondas… para contratar más médicos y enfermeras); ”si estos profesionales se van, sería muy difícil recuperarlos”; “si no refuerzan la contratación de la plantilla, estará dando la puntilla a la sanidad pública”; “el gobierno andaluz no hace absolutamente nada para evitar el deterioro de la sanidad “; “han convertido a los enfermeros en nuevos porteros de los centros de salud”. Entre otras elocuentes, razonadas frases y denotando su vasto conocimiento del tema sanitario, estoqueo la actual situación en nuestra comunidad.
Es posible que en sus otros quehaceres políticos no figuraron los temas de salud, salud del elector, de la población en general, de esos que van a los centros de salud y hospitales públicos, los que no conocen esa vertiente torticera de políticos que hablan de lo público y rematan sus problemas en la privada o con algún “conocido” que le facilita “otras entradas” más amables en sus accesos.
En la política española suelen priorizarse el cinismo, la mentira y la hipocresía social. Estas tres “virtudes”, patrimonio común en casi todos los partidos, no dejando de ser una antítesis de la deontología médica. Nuestros actos se rigen, bien al contrario, por unos pilares anclados en el conocimiento, la vocación y la entrega altruista donde lo generoso forma parte del ADN para dejar a un lado presiones ajenas al bien común. Así se consolidó desde los comienzos de la medicina, de nuestros maestros.
Se pretende conseguir una sanidad buena (científica), rápida (demora 0) y barata. Es imposible conseguir este “ajuste”. Si es buena y rápida nunca podrá ser barata.
Debo decirle que el mayor problema que tiene y que arrastra desde varias décadas la sanidad es la de la precariedad. Confesare que desde hace más de 20 años, sistemáticamente y de forma reglada, no se ha sustituido ningún permiso, baja por enfermedad ni vacaciones salvo honrosas excepciones y lo mínimo. Se han ido de vacaciones 5 ó 6 profesionales al mismo tiempo y se ha enviado a un solo sustito, del que la administración se aprovechaba machacándolo en jornadas interminables y… ¡no protestarás¡ Porque ya no te llaman más para sustituir.
Esa precariedad, por eso ahora el rechinar de dientes y echarles la culpa a otros, primerizos en estas lides y no con la trayectoria de más de 30 años en el poder, es el que está haciendo de caldo de cultivo para que se fueran, y lo sigan haciendo, no ya a otros países (que aprovechan la buena formación que nuestro dinero nos cuesta y para ellos a costé 0) sino a otras comunidades donde el trato sea más amable tanto en el tipo de contrato como en los emolumentos.
Ya en EL CORREO (15-09-2009) el PSOE ”PLANTEABA COMO GRAN RETO LA LUCHA CONTRA LA PRECARIEDAD LABORAL”. El Sr. Caldera decía entonces, que «el objetivo era aumentar la contratación indefinida y reducir la precariedad”. En EL LABORAL DIGITAL (10-10-2003), el Sr Zapatero anuncia la revisión de la política laboral para luchar contra los contratos temporales… PRECARIEDAD, PRECARIEDAD… ¿Sabe cómo se tradujo ese intento de modificación de esa política en Andalucía? En contratos por días, incluso por un día o de lunes a viernes para volver a hacer otro en la siguiente semana, y ahorrarse sábado y domingo. Contratos al 25,50 y 75 %, mes a mes, sin saber los profesionales, dignos también, dignos de una vida digna, sin saber, hasta unos días antes de finalizar el mes, si se le hacia otro contrato en el mismo sitio, ninguno u otro en otra zona básica distinta, según necesidades. Todo esto lo permitía la condición de temporal, temporero de la sanidad, ¡qué fácil era así disponer de los profesionales al antojo administrativo! Todavía no he escuchado a nadie, ninguna administración, entonar el mea culpa del por qué NO HAY MEDICOS NI EL POR QUÉ SE HAN IDO Y LO SIGUEN HACIENDO. Ahora simplemente “no los hay». Que responda el cielo y no yo .En el periodo comprendido entre 2015-2018 el 23,30% de los médicos eran eventuales y 1 de cada 4 sustitutos en atención primaria, eran sustituciones de menos de 15 días. ¿Habla usted de “puntilla”? No faltaron buenos y buenas puntilleras y puntilleros en la anterior administración sanitaria.
No, la falta de médicos no es producto de las circunstancias actuales. Es una consecuencia de una política basada en un ahorro a costa de los profesionales para seguir vendiendo como “joya de la corona” una perla en un engarce de plástico, un cheque en blanco a nombre del político y que los pagaban todos, todos los sanitarios. Es cierto que nos queda mucho, muchísimo por resolver y… sin complejos y quizás con un apremio que no espera. Aunque desde enero de 2018 a enero de 2019 hay 836 médicos más, 6% más que antes de la pandemia, también es cierto que dentro de 5 años se habrán jubilado 2.000 facultativos. Ya no queda tiempo para jugar, divagar con la salud de todos, incluida también la salud de unos profesionales hastiados y convertida en guerra de cifras, cifras sin nombre ni apellidos, que entran a formar parte de la munición parlamentaria. Escrúpulos, muchos escrúpulos, por favor. Tenemos que ser pulcros en el recuerdo y, si no los tenemos omitamos los recuerdos. El mismo PSOE presentaba en febrero 2018 una moción en el Senado (firmada por D. José Martínez Olmo, profesor en la Escuela Andaluza de Salud Pública desde 1988), reclamando actuaciones URGENTES del Consejo Interterritorial de Salud para paliar la escasez nacional de médicos. Ahora coloca visibles pancartas en las sedes con el «¡MEDICOS YA!». Pero al mismo tiempo alienta a las movilizaciones sindicales porque ahora interesa, las mismas que hasta hace muy poco tiempo les molestaban mucho.
No es solo blindarse a las críticas contratando más, sino contratando más médicos… que no los hay.
Por cierto Sra. Ferriz, esas “porteras” de los centros de salud, las responsables de la llamada “CONSULTA DE ACOGIDA”, ustedes en su día crearon y llamaron, en el mismo escenario y con el afán semejante, unos protocolos consensuados en que el profesional de enfermería era capaz de resolver problemas de salud de baja complejidad, sin necesidad de derivar a otros profesionales, si no era necesario. Le llamaron: GESTION COMPARTIDA DE LA DEMANDA.
Para finalizar y, si les interesa, no quería dejar pasar, también hablando de coherencia, en este caso del ganado caprino, unas elocuentes, mordaces e irónicas palabras de D. Alfonso Guerra ante los aplausos, según su apreciación, recibidos por la cabra en el desfile del día de la Fiesta Nacional de España y, por el contrario , los abucheos homenajeados al presidente del Gobierno: ”Abuchean a un presidente y aplauden a una cabra. Cada uno elige a quien lo representa mejor”.
Ha omitido, Sr Guerra, a los uniformados, soldados españoles que dieron, dan y darán la vida por defender a TODA ESPAÑA, a los que aclamaron y aplaudieron… también a la cabra porque es importante verla crecer, en libertad, retozando, sin ataduras por sus PASTOS. Debo confesar que la prefiero al que esta encadenado por grilletes, sin voluntad propia, sino siguiendo un dictado por sus PACTOS.





