Les confieso que a veces resulta difícil ponerse ante el teclado a escribir un artículo sobre un tema, cuando los medios nos azotan con portadas, reportajes y tertulias sobre lo que ocupa la actualidad y nos preocupa a todos, pero desde que comencé a escribir en Sevillainfo hace cuatro años, ha sido intención de este juntaletras poner el foco sobre asuntos de los que no se trata en prensa, radio ni televisión. Uno de esos momentos se presenta en este tiempo de Adviento, Navidad y Pascua que nos envuelve hasta el día de Reyes y que parece invitarnos a no hablar más que de estas celebraciones.
Por eso he decidido hablarles de algo tan nuestro como los Belenes Vivientes, una de las tradiciones más esperadas en Sevilla y su provincia, y una forma artística de celebrar los valores de fe y solidaridad.
El Misterio viviente lo inventó San Francisco de Asís, el santo de la humildad y de la pobreza, en la Navidad de 1223, en el pueblo de Greccio, provincia de Rieti, en Italia, si bien la primera forma moderna de Belén se debe a san Cayetano de Thiene, que en 1534 ideó un Nacimiento con figuras de madera pintadas que iban cubiertas con ropajes de la época y cuya cabeza estaba hecha de terracota, cartón piedra o madera.
La escena fue profetizada por Miqueas en el versículo 2 del capítulo quinto de su libro cuando escribe «Pero tú, Belén Efratá, eres una pequeña aldea en Judá. Sin embargo, de ti saldrá un gobernante de Israel, cuyo origen se remonta a tiempos remotos.» y anunciada por Isaías 1, 3 cuando afirma «Conoce el buey a su dueño, y el asno el pesebre de su amo, pero Israel no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento».
El primer Belén Viviente que recuerdo fue el de los Padres Blancos, que año tras año se interpreta en el colegio que regentan en los Remedios, con notable afluencia de público, y más tarde me sobrecogió la incomparable cabalgata de Reyes Magos de Higuera de la Sierra (Huelva) donde las carrozas nos muestran escenas del Belén con figuras humanas hieráticas, a pesar de las bajas temperaturas nocturnas de la sierra de Santa Bárbara, a 620 metros sobre el nivel del mar.
En la provincia de Sevilla y en su capital, desde las majestuosas murallas de Sanlúcar la Mayor, o desde Guadalcanal, pasando por el Belén viviente más veterano de Alcalá del Río, Burguillos y ya en Sevilla los de Bellavista y Torreblanca, también son dignos de ser contemplados y disfrutados por todos los que deseen ver una representación única.
Así, entre otros, en Burguillos, los jóvenes de la Hermandad de Nuestra Señora del Rosario Coronada transformarán el recinto ferial en un auténtico Belén los días 21 y 22 de diciembre. En Sanlúcar la Mayor, capital del Aljarafe, rodeado de murallas del siglo XII y con unas vistas privilegiadas, el visitante puede acceder a uno de los más impresionantes y populares del país, con 400 figurantes y acceso desde el barrio de San Pedro, siempre por la tarde.
El evento más veterano de la provincia de Sevilla es el de Alcalá del Río, “Sucedió en Belén”, con la particularidad de ser una representación itinerante por las calles de la localidad, que tuvo lugar los pasados días 13 al 15 de este mes (ya lo saben para el próximo año).
En Guadalcanal, allá en la sierra norte, se nos invita a compartir con los lugareños el día 28, de los Santos Inocentes, sus típicos dulces (gañotes, tortas de chicharrones, hojaldre de aceite, rosquitos de aguardiente, rococó…) mientras disfrutamos en el antiguo convento de San José de escenas del Nacimiento.
Ya en Sevilla, la Hermandad del Dulce nombre de Bellavista ha preparado una experiencia única para los días 13, 14, 20 y 21 de diciembre con una interpretación cargada de simbolismo, ternura y emoción. También en la periferia, la Hermandad de los Dolores de Torreblanca representará los días 20, 21 y 22 de diciembre, y tendrá una Plaza de Navidad con actuaciones el 21, que enriquecerán aún más si cabe la escenografía.
Creo que necesitamos que el Señor le dé vida a las figuras que contemplamos, que nos haga un Belén Viviente en el que todos podamos admirar la gloria de Dios. Quizás nos quejamos demasiado de que ya no hay signos religiosos en la Navidad, pero probablemente nos olvidamos de que nosotros somos los signos vivos. Alegrémonos porque Dios nos ha elegido como testigos para mostrarse Él mismo, y pidamos por los faltos de fe para que nos vean celebrar el misterio del Amor, y se sientan atraídos a participar en él.
Alberto Amador Tobaja: aapic1956@gmail.com






1 Comment
Un magnífico artículo del que he tomado buena nota.
Muchísimas gracias Alberto.
Feliz Navidad.