La paradoja de este virus chino es que su llegada nos pretende «tapar la boca» a todos.
Los médicos lo aconsejan (no así el julandrón eritreo que preside la OMS) y el Gobierno de Sánchez se ha tomado la recomendación como una metáfora que no proporciona mascarillas, sino que prefiere acallar la crítica y la discrepancia, objetivo ya confeso de un gobierno llamado «de progreso» que no progresa casi nada en su diz que lucha contra el virus, aunque más parece que lucha contra sí mismo, contra la oposición e incluso contra los ciudadanos.
Esa mascarilla que nos cubrirá a partir de ahora la boca a todos es la representación más exacta de los intentos de Marlaska, de la Fiscal General, de Tezanos y de todos los «newtrales» mediáticos para acallar las voces de la discordancia.
Se diría que en este caso la discrepancia es la del Gobierno y apostaría a que la corriente general de la opinión pública nunca antes en nuestra democracia difirió tanto de la opinión publicada por los altavoces formales de lo que hasta hace poco se denominaba periodismo. Otro muerto en este entierro colosal que se está llevando por delante los derechos de los vivos y también de nuestros fallecidos sin merecer ni una corbata, ni un crespón y ni un Requiescat In Pace (R.I.P.).
El CIS se ha echado al monte y recorre las trochas más agrestes a degüello, por mitad de los terronales y sin hacer prisioneros, lanzando al aire una pregunta tan neutral y tan poco inductiva como “¿Cree usted que en estos momentos habría que prohibir la difusión de bulos e informaciones engañosas y poco fundamentadas por las redes y los medios de comunicación social, remitiendo toda la información sobre la pandemia a fuentes oficiales, o cree que hay que mantener libertad total para la difusión de noticias e informaciones?”, igual que pudo haber preguntado sin inducción alguna: «¿Cree usted que sería mejor sacarse un moco delante de todo el mundo mientras pide dos bollos y una viena en la panadería o piensa que ciertas cosas es preferible hacerlas en privado».
Mejor si al menos hubiese formulado la pregunta en un sentido inverso: «¿Cree usted que en estos momentos conviene defender la Constitución y proteger los derechos fundamentales de los ciudadanos, entre ellos el de la libertad de expresión, o cree que sería conveniente cortar el menor intento de ello de raíz y pisotear todos sus derechos al estilo de Corea del Norte?».
Pero dicho y hecho: Tezanos apunta el tiro en las encuestas que le encarga (y le paga) a un chiringuito -es la primera vez que el CIS no realiza sus encuestas, sino que traslada su elaboración, previo pago, a la misma empresa que realizaba las encuestas para una revista del PSOE que dirigía el propio barrabás- y Marlaska y la ex ministra que le llamaba «maricón» aprietan el gatillo y mandan a los ‘fact-checkers’ que abona Zuckerberg a patrullar las redes en cumplimiento de las órdenes de una obediencia debida: obediencia de vida.
Ya no sabemos si quien nos tiene rodeados es una epidemia o si se trata de la inacción misma del Gobierno y de sus dobermans. Empezamos a dudar si quien nos mantiene confinados es el miedo al virus o el miedo a que cuando queramos retomar la vida y volvamos a salir a la calle, nuestro mundo habrá cambiado de tal modo (sin trabajo, con cientos de comercios que se habrán evaporado con la crisis, con situaciones incluso desesperadas en nuestro entorno…) que estemos queriendo prolongar este estado de hiper protección que nos otorga nuestro encierro. Ande yo caliente y muérase la gente…
Con todo, escuchar a un general de la Guardia Civil informando a la ciudadanía en el parte diario que organiza Iván el Terrible mediante el plasma y una conferencia por «escaip», de que el Cuerpo ha procedido a requisar 30 kilos de naranjas, supera cualquier esfuerzo de imaginación de Berlanga, con Sazatornil, Ozores y el Marqués de las Marismas (otro marlaskón excelso) de protagonistas.
Todos a la cárcel y que les den por… bulo.
He dicho.






2 Comments
Exacto Arenzana
Gracias, sr del Barco. Tan exacto como un centro de Rafael Gordillo al segundo palo. Mis saludos.