Sí, una historia pequeña, una mera anécdota, pero que requiere algunas aclaraciones previas. He aquí la primera; y disculpen ustedes el carácter personal pero no quiero que alguien me acuse de cambio de chaqueta o de «patética deriva». Nunca he sido autonomista, nunca he sido andalucista y nunca lo he ocultado.
Segunda aclaración: ha pasado mucho tiempo de lo que voy a contar; las personas a las que me refiero ya no están en política y no creo que se molesten porque dé sus nombres y apellidos. La cosa ocurrió así:
Debió ser por 1978 o 1979. Gobernaba Adolfo Suárez y el PSOE aún estaba en la oposición. Por aquel entonces, algunos diputados en Cortes por Sevilla coincidíamos en el mismo hotel y desayunábamos juntos. En uno de esos desayunos Alfonso Guerra le preguntó a Rafael Escuredo cómo iban sus conversaciones con Rojas-Marcos, conversaciones que eran un empeño personal de Rafael con la finalidad de unir al PSOE y al Partido Socialista de Andalucía (PSA) en una misma organización política. «Estupendamente -respondió Escuredo- la fusión prácticamente está hecha». «¿Y cuál será el nombre del nuevo partido?», inquirió Guerra. «Partido Socialista Obrero del País Andaluz», nos aclaró Rafael. Y el comentario de Alfonso fue como un rayo: «O sea, Pesopa». Vi palidecer a Escuredo.
Cuando se extendió la noticia entre las filas socialistas de que las viejas siglas del PSOE desaparecerían para dejar paso a un PSOPA estuvo a punto de producirse una insurrección general en las bases del partido de Felipe y Alfonso Guerra.
Por eso escribo este pequeño recuerdo preguntándome si la política de neoandalucismo que ha puesto en marcha don Juan Manuel Moreno tendrá un efecto de rechazo en la militancia del PP. O entre sus electores. Los populares pueden estar jugando con fuego.






1 Comment
Lo suscribo, maestro. Aún a riesgo de ser tildado de jacobino, apelativo que, por otro lado -excluída la guillotina- tampoco me incomoda. Y la razón para ello debería ser concluyente para los defensores del estado de las autonomías: la indigencia intelectual de los padres fundadores del invento autonomista. Desde el racista Sabino Arana hasta el pintoresco Blas Infante.