Además de suerte, chorra es pene, falo, miembro y verga, según el DRAE. De ahí que «chorrafuerismo» sería ir por la vida con la chorra fuera; aunque conviene distinguirlo de otras situaciones que evocarían algo semejante: como el nudismo que practican algunos diciendo que es lo más natural, o el exhibicionismo, que requiere un delictivo ánimo libidinoso. No; el chorrafuerismo es diferente, porque es una actitud que no necesita sacar nada fuera y que además lo practican también ellas (¿«Chuminofuerismo»?).
Es el pavoneo de quienes ostentan un gran poder y por eso no se frenan ante nada. Es la chulería de quien se mea desde el balcón sobre la gente y les dice que es agua bendita. Es lo que explica la política de P. S. y los suyos desde que llegaron al Gobierno, haciendo justo lo contrario de lo prometido y sin respeto alguno a la palabra dada. Es apoyar el Gobierno de España en los partidos cuyo objetivo es acabar con España. Es ocupar las instituciones fundamentales del Estado buscando la impunidad.
Es nombrar lugartenientes a tipos de la peor calaña y excusarte en que apenas les conocías. Es proclamar que estás contra la prostitución y haberte beneficiado de ella directa o indirectamente. Es defender que le inventen un trabajo público a tu hermano sin siquiera ubicación física donde disimule, y una cátedra a tu mujer sin haber pasado por otra universidad que la de las saunas. Es confinar una nación por una pandemia, mientras los tuyos lo aprovechan para hacerse ricos a costa de la salud de todos. Es arremeter contra los jueces que intentan investigar tus delitos, a la vez que amnistías e indultas a amiguetes y socios de Gobierno. Es abandonar los campos y montes a su suerte y culpar del fuego al cambio climático. Es tener como referencia moral a un tipo con mierda hasta las cejas, que cuando le encuentran un fortunón en joyas dice que carecen de destino y afán patrimonial, y que además le dan alergia.
Es aplicar la ley del embudo y la diferente vara de medir a quienes no son de tu cuerda, conforme a una infundada superioridad moral y esperando que te lo agradezcan.






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Miguel Ángel Loma habla de «la ley del embudo y la diferente vara de medir». Agrego a su queja mi expectativa por los disparates de politiqueros: «Y han de concluir algún día/ Estos enriedos malditos./ La obra no la facilito,/ Porque aumentan el fandango/ Los que están como el chimango/ Sobre el cuero y dando gritos» (Martín Fierro. Verso 7150). Felicito y saludo al amigo Miguel Ángel.