Cuando los cristianos rezamos el Credo estamos proclamando unas creencias inmutables y ciertas tanto ayer como hoy como mañana. Ocurre con todas las religiones tenidas por reveladas. Si la Deidad ha hablado no hay más que decir. Un reciente libro de Peter Sloterdijk (‘Hacer hablar al cielo’) expone con erudición la coherencia de tal hecho.
¿Cuál es el dios que revela la verdad a un partido político? Ninguno, a decir de los propios partidos; y es así una evidencia que los partidos cambian de doctrina, mandamientos y comportamientos a lo largo de la Historia.
Si un creyente de cualquier religión muere por su fe es un mártir, es consecuente e incluso en su consecuencia puede convertirse en un criminal fanático (tenemos el islam yihadista ahí al lado). Pero también cuando el militante de un partido, partido que ha cambiado hasta sus raíces, sostiene firme y en público que él ha sido del Partido (ahora con mayúscula), lo sigue siendo y siempre lo será, ese militante, aunque lo ignore, es sin duda un hombre de Iglesia.





