Se equivocan los opinadores que vienen sosteniendo cada día la inminente caida de Sánchez por una ruptura de la coalición que lo mantiene. No será así ni en esta legislatura ni en la próxima, pues jamás encontrarán separatistas y arqueocomunistas un mejor presidente de Gobiermo para sus fines.
El Partido Popular debería aprender de él si no quiere pasarse otros diez años en la oposición. Parece no darse cuenta de que en el Parlamento español se acabaron los partidos con mayoría absoluta, así que los partidos de gobierno, si quieren de verdad gobernar, siempre necesitarán aliados. Estoy convencido de que a Sánchez le repugnan los socios con los que tiene que cargar, pero a pesar de eso los trata con mimo, cortesía y, desde luego, no intenta humillarlos por mucho que lo humillen a él; todo lo contrario a lo que hace el PP con su único posible socio parlamentario.
El Partido Popular no tiene, en efecto, más posible apoyo que el partido de Abascal al que sin embargo deslegitima de continuo y no para de ponerle líneas rojas, algunas disparatadas: «Nada de alianzas si Vox niega el cambio climático provocado por el hombre » (una discutible teoría convertida en dogma político por el progresismo). «Nada de alianzas si Vox se burla de la ideología de género» (una ideología sectaria e ignara).
En suma, el día en que los de Feijóo, muertos de miedo a que los llamen fascistas y a las críticas del supuesto periodismo amigo, hagan suya la consideración del aborto como uno de los derechos humanos será el momento del zarpazo y el «sorpaso» de Vox sobre el PP. Por ahora, ruptura de relaciones y peor para los dos.
Post scriptum: Felices vacaciones y hasta después del verano.





