Hoy es tu día por San José, no por aquello que jamás celebramos del “Día del padre”. Pero hoy llega a alegrarme que no estés en esta España que duele.
Si supieras, papá. En el Congreso los políticos dicen tacos, los que nunca escuché en tus labios, y se insultan como barriobajeros mientras enaltecen a ETA. Perdona, se me ha pasado decirte que los etarras están sentados en los escaños. Los de Carrero y Miguel Ángel Blanco, sí papá. Alaban a traidores y asesinos, pelean sin escrúpulos por los huesos de los caídos en la guerra, hay diputados que desconocen lo que es tener un libro en sus manos, y menos aún nuestro Espasa de la entrada. Fíjate, papá, que hasta tenemos de presidente del Gobierno a un tipo que ha copiado su tesis y de vicepresidente a un adolescente con moño sucio y unas deportivas asquerosas. Ahora dice no sé qué de que va a incendiar Madrid. Porque hoy tenemos la moda de meter fuego a todo lo que no nos gusta. Ya, ya sé que te va a costar mucho creerlo. Queman todo, hasta las banderas de España. Como si viviéramos en otro país, porque esto ya parece otro país.
Si supieras, papá. Hay una ministra que dice que eres un hijo de la gran porque mamá tenía la Cruzcampo helada y tus lenguados fritos cuando volvías del trabajo. Fíjate qué cosas, hasta le tengo que explicar a mi hija que aquello era amor. De locos. Aquí está mamá echándote de menos a ti, a tus cuidados y tu cariño. No te olvida.
Si supieras, papá. Hay una pandemia que han convertido en dictadura. Ríete de Franco y la película de la mantequilla que tuviste que ver en Perpiñán. Tenemos toque de queda, nos impiden el derecho a reunión, no nos permiten opinar, hay censura, se adoctrina a los niños en el colegio, la gente pega a la policía sin escrúpulos, empieza a haber cartillas de racionamiento en forma de paguitas, las colas del hambre son largas, han muerto miles de ancianos sin un solo abrazo abandonados en los asilos y el pueblo está callado. Créeme, papá. Te lo juro por Dios, Ése mismo que imagino a tu lado.
Si supieras, papá. Si nos vieras en una España sin bandera, sin valores, sin respeto, sin palabra de honor, sin futuro, sin jóvenes con raíces, sin creyentes, sin lealtad a nada ni a nadie y sin políticos que nos saquen de esta.
Si supieras, papá… Si supieras.






2 Comments
Estoy con usted. Estoy dentro de su artículo-carta. Gracias, Pilar.
Gracias, Jesús. Mi padre fue un ejemplo como persona y con una inteligencia soberbia. Lo echo tanto de menos… Espero que no esté viendo todo esto.