En este año post COVID, raro a más no poder, la Semana Santa y la Feria están creando inusitadas polémicas. La primera fue la del cartelito del vietnamita encargado por los maestrantes. Tela del telón el cartelito, pero al fin y al cabo no ha tenido importancia al ser cosa de particulares.
Lo que no es un asunto privado es la Semana Santa, la única fiesta abierta de la que es participe toda la ciudad y quienes la visitan por estas fechas. Pues bien, este año sevillanos y visitantes se van a encontrar con aforo limitado en las calles y con la ley seca para la madrugada del jueves al viernes santo, algo que ya impuso en 2019 el concejal de Fiestas Mayores, y tendrán que cerrar desde la 1 hasta las 8 horas del viernes santo.
La ley seca tiene sus excepciones, ya que a los bares de las calles de, Álvarez Quintero, Argote de Molina, Placentines, Bilbao y Plaza Nueva se les permite abrir hasta su horario máximo habitual pero, eso sí, los clientes de estos bares – restaurantes tendrán que estar sentados a sus mesas y no podrán beber alcohol desde la 1 de la madrugada, y tendrán que tener seguridad contratada con empresa autorizada al respecto.
Lo de estos bares indultados es muy curioso, la mayoría son de la misma empresa, la del tristemente difunto Juan Robles y el de la calle Bilbao, nº 8 – no hay otro en esa calle – desconozco quién es su propietario, pero me huelo que será algún amigo de la municipalidad, ya que en el lugar hay o había un albergue digamos que subvencionado.
El resto de bares de la ciudad – imagino que serán solo los del casco antiguo y Triana – tendrán que mantener sus puertas cerradas para evitar contaminación acústica, además del consabido aforo limitado, durante toda la semana, además del cierre de 1 a 8 horas de la madrugada del Viernes Santo.
Lo de la concejalía de Fiestas Mayores y la Delegación del Gobierno, implantado la ley seca semanasantera de madrugá – sí, sí, así todo junto – es ilegal de principio a fin, como también lo es obligar a los Robles o a cualquier otro hostelero a contratar seguridad privada con empresa autorizada – igual desde la Casa Grande han recomendado la empresa – o con el sereno. Buenos tiempos aquellos en los que había serenos y en los que alcalde y concejales celebraban la Semana Santa con copas de Fino Laina, whisky Chivas de 18 años, langostinos de Sanlúcar, jamón de Jabugo y canapés y mini sandwichs de Cepejón y la Española, sin meterse para nada en dónde, cómo o con qué, bebíamos sevillanos y turistas.
Además del despropósito de la ley seca y el cierre de bares para la madrugada, lo que también resulta muy, pero que muy chusco, es que el concejal de Fiestas Mayores y el señor alcalde – ese que antes llevaba lo de no dejar un árbol en pie – dicen que van a quitar de las calles las sillitas plegables. Me expliquen estos dos capullos de alhelí como van a conseguir eso cerrando las puertas de los bares toda la semana y los bares en la madrugada del jueves al viernes santo. ¿Van a detener a las señoras mayores que van con la sillitas? Conste que a mí lo de la sillitas me parece infame, pero dado el precio de las sillas de la carrera oficial – ya saben, esa por donde pasan las cofradías y que gestiona el Consejo de ídem – de las consumiciones en los bares y las dificultades para entrar y permanecer en ellos, creo que lo de las sillitas plegables va a institucionalizarse. Pero lo del cierre de bares para la madrugá, lo van a arreglar, Muñoz, Cabrera y Sánchez – el trio de la bencina – instalando meódromos, cagódromos y vomitorios portátiles.
En fin, aquí lo dejo por hoy que es Viernes de Dolores y me voy a preparar unas torrijas como está mandao y el Domingo de Resurrección empezaré a pergeñar algo sobre la Feria, que este año, mira por donde, ha sido motivo de disputa en el Congreso de Diputados, y todo por las ganas que tiene algunos de liar la pelota y equivocar al personal diciendo tonterías.
Querido paisanos, disfruten de la Semana Santa y gocen de lo votado.
….







