El gobierno de Sánchez ha enterrado definitivamente la idea del túnel de la SE-40, que podría unir a dos municipios cercanos como Coria y Dos Hermanas, poniendo fin a un largo y tortuoso proceso que se inició en 2001 cuando se presentó la primera declaración de impacto ambiental, lo que ha supuesto tirar a la basura ingentes cantidades de caudales públicos que ascienden a la friolera de 37 millones de euros que se suman a los 10 millones que han costado el mantenimiento de la tuneladora, que para colmo ha sido vendida a la chatarra por 1.8 millones de euros, y todo ello sin que ni siquiera se haya hecho el túnel, un claro ejemplo de lo que nunca se debe hacer con el dinero de los ciudadanos.
Es evidente que el gobierno social-comunista que Sánchez lidera perjudica a Sevilla y, sobre todo, a Coria, para pagar las deudas de su Ejecutivo con los golpistas catalanes en aras de mantenerse en el gobierno un poco más, y prolongar así la agonía de España, y un ejemplo de ello es que mientras el PNV (al ser socio del gobierno) se puede permitir en Bilbao excavar en la roca dura a 10 km. de la desembocadura de la ría Nervión al Cantábrico, no se permite que Coria tenga un túnel a 50 km. del Golfo de Cádiz.
El mismo gobierno que trata de vender a los ciudadanos la idea de que un túnel de 3 km. bajo el Guadalquivir es muy caro y genera un gran impacto ambiental, es el mismo que está impulsando un túnel de 40 km. que una España y Marruecos, es decir, aquellos que presentan como utópico e irrealizable el citado túnel, parecen carecer de las nociones más básicas en la materia, y no hay más que recordar el Eurotúnel que une Francia y Reino Unido por el Canal de la Mancha o el Túnel Holland que abarca de Nueva York a Nueva Jersey.
Cabe retrotraerse a los diferentes gobiernos del pasado para comprobar que tanto la Junta de Andalucía (antes del PSOE y ahora del PP) como el Ayuntamiento de Sevilla (antes del PP y ahora del PSOE) han modulado sus protestas según el color político del gobierno central, y prueba de ello, es que en 2011 el gobierno de Zapatero redujo en un 72 % la partida presupuestaria destinada a la SE-40, pasando de 347,6 a 82.5 millones de euros (el 5 % del total), del mismo modo que en 2012, el Ejecutivo de Rajoy redujo aún más la asignación presupuestaria, gastando solo 37.6 millones de euros (el 2.68 % del total). ¿Qué sucedió en aquel momento? Que los recortes de Zapatero a la SE-40 fueron justificados por Viera (hoy encarcelado) y criticados por el PP, mientras que los recortes de Rajoy en la materia fueron defendidos por Ricardo Tarno y Juan Bueno mientras el PSOE los criticaba.
En lo que se refiere exclusivamente a Coria, ya en el programa electoral de las municipales de 1995, el PA defendió la necesidad de un túnel o un puente, y previamente había defendido la idea de un puente, de hecho, cuando en 1993 Borrell (entonces ministros de Obras Públicas) visitó nuestro pueblo para inaugurar el Paseo Fluvial, los andalucistas desplegaron a lo largo de su recorrido carteles en los que se pedía un puente que el PSOE ordenó retirar, y finalmente una gran pancarta sobre el fondo de una bandera de Andalucía en la que se leía “Para su progreso, un puente para Coria”, algo que llamó la atención del ministro, que a raíz de ese gesto, manifestó su interés en construirlo.
Cuando el gobierno de Aznar planteó la SE-40, el entonces alcalde Tomás Alfaro elevó su queja al gobierno central al no cerrar el círculo comunicacional por Coria, logrando que cubriera Coria en su trazado, optándose finalmente por la opción del túnel dado el impacto ambiental que suponía el puente.
Posteriormente, Zapatero adjudicó los túneles de la SE-40 en 2009, siendo el PSOE el que apostó por la solución que Sánchez ahora entierra, algo que no todos en su partido comparten, y prueba de ello es que el alcalde de Sevilla, Antonio Muñoz, se ha opuesto abiertamente a la opción del puente, pidiendo que la diferencia económica que suponen ambas infraestructuras se reinvierta en la provincia de Sevilla.
Fue Rajoy quien le dio el gran impulso a la SE-40 tras los años de parálisis derivados de la crisis económica, ya que llevó a cabo los tramos de Alcalá-Dos Hermanas y el de Coria en la A-49 que conectaban con el túnel, cuyas obras se retomaron en 2018, pero que la moción de censura de Pedro Sánchez para derribarlo del gobierno paralizó.
Sánchez se ha sacado de la manga una nueva declaración de impacto ambiental que desoye a la anterior, reabriendo el debate entre el puente y el túnel que ya estaba cerrado, decantándose por la primera opción alegando que es mucho más económica. En efecto, mientras que el puente cuesta 460 millones de euros, el túnel puede costar entre 1000-1800 millones de euros.
No dudo de que haya poderosas razones para defender cualquiera de las dos opciones, ya que es una cuestión que divide a nivel político, aunque nadie cuestiona la imperiosa necesidad de descongestionar la circulación de la SE-30, de modo que las divergencias radican en cómo conseguirlo en el tramo de la SE-40 que uniría Coria y Dos Hermanas, por lo que cabe remitirse al posicionamiento de los diferentes partidos nacionales y locales, por lo que se puede concluir que a favor del túnel están PP, VOX, AxSí, Ciudadanos, UCIN y la Plataforma Vecinal Barrios de Coria, mientras que a favor del puente están PSOE, Podemos y Adelante Andalucía (aunque su portavoz en Coria ha actuado con criterio independiente defendiendo la opción del túnel).
Si bien es cierto que el criterio económico es siempre fundamental a la hora de tomar una decisión, no lo es menos que no debe ser el único, ya que el puente genera perniciosos efectos medioambientales, dada la contaminación que producen millones de vehículos al año, comprometiendo la navegabilidad del río y obligando a trasladar la cercana base militar del Copero (donde operan helicópteros), comprometiendo su seguridad, a lo que se suma la gran contaminación acústica que generaría semejante trasiego de vehículos y el fuerte impacto paisajístico y visual que produciría para la localidad. No obstante, para justificar tan poderosas desventajas, el gobierno de Sánchez ha esgrimido las inundaciones del recinto excavado, que no han sido instantáneas sino progresivas a causa del abandono del Ministerio para ahorrarse los costes de impermeabilizarlo.
No deja de ser grave que el actual Ejecutivo central trate de desviar el tráfico de Sevilla a un municipio aledaño al que no tiene en absoluto en cuenta, al que causa graves daños medioambientales, acústicos y paisajísticos, lo que no deja de ser paradójico en la misma izquierda que hace bandera del ecologismo y que en no pocos casos se opone al capitalismo para ahora esgrimir únicamente el criterio económico y con ello, perjudicar a Coria. No obstante, conociendo a un personaje tan falsario (que ha traspasado todas las líneas rojas que él mismo se puso) como Pedro Sánchez cabe cuestionar incluso que pretenda hacer el puente, no siendo la nueva declaración de impacto ambiental más que una engañifa y una estrategia para demorar indefinidamente la necesaria infraestructura, y con ello, no hacer nada.





