TRATO HECHO
He tenido noticias de mi buen amigo Ildefonso quien indefectiblemente disfruta siempre sus vacaciones estivales en Sevilla. Defensor a ultranza de los placeres que brinda agosto en la ciudad del Betis; a las veraniegas costumbres de hoy en día, no hace mayor concesión que algún fugaz viaje a Sanlúcar de Barrameda. Además, procura hacer coincidir estas visitas costeras con los días en los que la pleamar se alcanza a mediodía y sopla más fuerte el levante. Cuando la estancia en la playa se hace de todo punto impracticable y no hay ni moros en la costa (en sentido figurado). Esos son sus días felices, cuando no cabe otro remedio que acogerse a Sagrado en bodega o taberna que bajo techumbre ampare a los cristianos viejos. Me comentó que recientemente coincidió en Sevilla con su vecino Esteban quien había llegado desde África para pasar unos días por aquí. Otro que tal baila…
Ildefonso y Esteban comparten una gran afición por el teatro clásico. Son incondicionales partidarios de las obras del genial dramaturgo portuense don Pedro Muñoz Seca. Así que imagino que estos días de asueto vacacional los aprovechan para visionar las magníficas representaciones que de “La venganza de Don Mendo” se pueden encontrar en la videoteca de “RTVE a la carta”. ¡Oh, época feliz aquella! Cuando las familias compartían su tiempo frente al televisor y eran proyectadas grandes obras de teatro en el programa “Estudio 1”. Tiempos en los que doña Rosa María Mateo, teniendo la ideología que tuviese presentaba las noticias en “Informe Semanal”. Ahora es ella quien protagoniza las noticias como administradora única de RTVE. Purgando y defenestrando a los compañeros periodistas que no estén alineados ideológicamente con el actual poder establecido. Todo un clásico…
Volviendo a nuestra anterior historia, tanta es la influencia que ejerce la afición por la dramaturgia sobre éste par de curiosos vecinos hispalenses, que cada vez que se encuentran, sin mayor preámbulo comienzan a declamar con retruécano la primera astracanada que se les ocurre. Como si fueran auténticos actores de las comedias de Muñoz Seca. En esta ocasión que les relato, el Sainete que improvisaron fue el siguiente:
– Narrador: Era de San Roque el día bajo un inclemente sol, ni un perro en la calle había con tantísima calor. Las del Ángelus serían cuando se vieron los dos por calle Caballerizas. Los dos vecinos andaban en la dirección contraria al palio que trae más gracia, el de Gracia y Esperanza cuando viene de regreso y a compás la cera llora. Tanta flama les llovía, los blancos muros rozando que sombra buscando iban sudando a la gota gorda. Cuando a grito el alma implora una cerveza muy fría para ser mejor persona. (Aunque sé que desentona, escribí un tirabuzón para mayor loa y honra del gran Rodríguez-Buzón).
– Ildefonso: Hace un calor tan horrendo, / tan grande es la solanera / que reconozco funesto / no aflojar la faltriquera / para mojarnos por dentro. / ¡Ya es hora de una cerveza! / ¿Qué digo de una? ¡De un ciento! / Y por tal propone menda / ¡que vayamos a “El Tremendo”!
– Esteban: ¡Calor hace a reventar! / Frente a la Casa Pilatos, / al bueno de Zurbarán / para taparse del astro / la paleta de pintar / vi levantar con su mano. / No me quiero imaginar / al pasar por San Leandro / lo que vamos a encontrar: / ¿estará el pato nadando?
– Ildefonso: Ahora que La Pila mienta… / ¡Vive Dios que lo lamento! / Por culpa de las termitas / ¡Cualquier día se cae el Convento! / Con todas sus monjas dentro / ¡No lo quiera Santa Rita!
– Esteban: ¿Sabe usted lo que le digo? / Que pasando por la puerta / y estando abierto el postigo / no dejemos a la vuelta / una pará en el camino. / ¡Que las Madres Agustinas / tienen dulces exquisitos!
– Ildefonso: ¿No estaba a dieta, vecino?
– Esteban: ¡Pues vuelta la burra al trigo! / Vamos a comprarles yemas, / magdalenas y pestiños.
– Ildefonso: ¡Sea pues, si usted lo ha dicho!
– Esteban: ¡Ave María Purísima!
– Hermana Tornera: ¡Sin Pecado Concebida!
– Esteban: De sus deliciosas yemas / póngame usted un par de kilos / otros dos de magdalenas y otros tantos de pestiños ¡Que este torno es celestial / y sus manjares divinos!
– Ildefonso: Yo le abonaré esta cuenta / ¡regalo el dulce, vecino! / Prosigamos nuestra senda / a aquel “Tremendo” destino. / Ya con Dios vamos en paz / celebremos estar vivos / con la cerveza más fresca. / ¡Y después a “El Rinconcillo”!
– Esteban: Tal cual lo propone usted, / sepa que hoy le convido / ¡Sólo se vive una vez! / Y en el final del camino / nada allí me llevare. / Cualquiera que sea mi sino / en El Valle acabaré: / Don Mendo, Menda o Mendigo.
FINAL DEL SAINETE
Atraviesan las Madres Agustinas una precaria situación económica y como buena parte del resto de los mortales, también han de afrontar gravosas deudas. Con el convento en ruinas, apenas alcanzan a cubrir sus necesidades más básicas. Para su subsistencia se valen de la venta de los dulces que ellas mismas fabrican en su obrador conventual. Aceptan y agradecen cualquier aportación, en especial de alimentos o productos de limpieza. Disponen asimismo de una cuenta especial para aquella persona que desee colaborar con algún donativo económico. “DEO GRATIAS” nos dirán; “A Dios sean dadas” podremos responder.
CONVENTO DE SAN LEANDRO – MADRES AGUSTINAS
Plaza de San Ildefonso, 1 SEVILLA
Elaboran las famosas Yemas de San Leandro según primitiva receta del siglo XVI transmitida oralmente entre las madres, los Pestiños de San Agustín y las Magdalenas de Santa Rita.
Horario de torno: Laborables de 9:00 a 13:00 y de 16:00 a 19:00
Cuenta bancaria para donativos: ES89 0075 0327 0606 0021 3682





