Ayer se han batido dos récord en España:
– Somos el país con más tasa de paro de la Unión Europea (y eso que lo maquillan).
– Y también, la Agencia Tributaria ha batido el récord de recaudación.
Si a eso le sumamos un anterior récord conseguido como la mayor deuda externa de la historia de nuestro país, ruego me acerquen «el cajón de las medallas» que voy a repartirlas desde mi tercio en forma de puyazos.
Cualquier ser humano con sentido común que mínimamente entienda de gestión, aunque sea doméstica, es consciente que esta situación es lo peor que puede suceder en un hogar, en una empresa , ya sea grande o pequeña, y no digamos en un país supuestamente avanzado y socio de una confederación, como es el nuestro. Las víctimas del Titanic murieron menos asfixiadas que como nosotros nos encontramos ahora mismo.
España va bien, proclaman los maestros de ¿adónde está la bolita? Más paro, más impuestos y más deudas. Si eso es ir bien, yo soy Brad Pitt con treinta años.
Creo recordar, si no me falla la memoria, que actualmente, después de perder las elecciones, gobierna el centenariamente cuestionado PSOE junto a la ultraizquierda (Sumar). Y a su vez, éstos, asociados con otros también de ultraizquierda (Podemos). Y lo hacen sometidos a la voluntad de los independentistas catalanes (Juns y ERC) y vascos (PNV). Y por último, como invitado especial de «máxima categoría», los herederos de ETA (Bildu).
También creo recordar que la mal llamada derecha (PP) y la mal llamada ultraderecha (VOX) están en la oposición… Bueno, un inciso, que me veo venir a la peña de la generación de cristal «pacifista-quemacontenedores» que no sabe si quiera quién era Adolfo Suárez ni su UCD, ni qué era Alianza Popular ni Fuerza Nueva. Admito pulpo como animal de compañía, venga: La derecha (PP) y la ultraderecha (Vox). ¿Así mejor..? ¡Uy! Rozando el poste… Prosigamos, perdón.
Una vez recordado cuáles son los actores y su ubicación en el tablero, según el gobierno y sus ejemplares socios, la oposición, que no el «cha-cha-chá», es la máxima y única responsable de toda desgracia y situación desfavorable que ocurra en el Estado Español y fuera de sus fronteras. Pero ellos, el gobierno y sus fantásticos compinches, ejemplares demócratas y maestros de la convivencia, lo único que ven desfavorable en este país no son los récords anunciados al principio de este artículo, es que según ellos los bandidos desalmados de la «Fachoscera» denuncien el más que presunto tráfico de influencias de la esposa del presidente y los eficientes éxitos emprendedores de su padre, de su hermano y de su suegro, entre otros allegados y discípulos.
Y, como no, que también denuncien públicamente la indecente manipulación de la Fiscalía, del Tribunal Constitucional y de los medios de comunicación del estado a su antojo y conveniencia. Eso, además de pecado mortal, es de no ser patriotas.
Lo de el tito Berni, Koldo, Ávalos, Delcy, etc, es producto de la más perversa de las conspiraciones nazi-fascista judeo-masónica de la oposición y los pocos medios de comunicación libres y valientes que son lo «peorcito» del mercado. Es decir; todos sus adversarios, sus criticos u oponentes, ya sean políticos o no.
Ese es el escenario. Donde el actor principal, galán máximo protagonista de solapa estrecha y tragaderas anchas a la cabeza junto a sus actores y actrices de reparto, es lo que hacen ver a su incondicional hinchada, desgraciadamente cada vez más ignorantes debido a los «grandes logros» en políticas de educación durante décadas. Esa hinchada a la que untan a base de subvencionar sus chiringuitos, siempre a sus órdenes, donde se mercadea sin pudor ni control. Esa otra que lo hace a base de injustos y selectivos subsidios a esa que se autodenomina «clase obrera o trabajadora» que trabaja menos que el sastre de Tarzán y que también está continuamente disponible y dispuesta a coger la bandera el bocadillo y el autobús y movilizarse bajo las directrices que mande su señorito.
Y no voy a nombrar las prestaciones desproporcionadas de un determinado colectivo con respecto a las de los españoles porque me voy a meter en un charco. Hablo de esas pagas vitalicias sin fiscalizar y sin el control necesario de la inmigración ilegal, alegal y legal. ¡Ah! ¿Que ya lo he hecho? ¿Las he nombrado y los he nombrado? Ahora me dirán racista, facha y bla, bla, bla. Menos mal que llevo botas Katiuskas. Con lo cual, me importa lo mismo que el resultado de un partido de la liga Danesa. Además esos piropos se lo han dicho ya hasta al maestro Joaquín Sabina, por disentir, mire usted…
Cómo iba diciendo, que me distraigo más que Torrente en una playa nudista, de esa forma, untando a diestro y siniestro, crean ultras afines que ni los hooligans, ni los tifosi son tan incondicionales como ellos. Esas almas de cántaro que son capaces de manejar a su antojo y convertirlas en un obediente y disciplinado ejército dispuesto a movilizarse a la hora y día exacto que se ordene para que ardan las calles y los medios. Hasta están invadiendo ya las instituciones sin pudor con la misma finalidad. Miedito.
Hoy, repito, se han batido dos desgraciados récords sumados a uno anterior que ya arrastramos desde hace demasiado tiempo que al parecer a nadie le importa. Y menos a los estómagos agradecidos porque en la performance política actual se baten récords a diario. Sobre todo el gobierno. Valiéndose de un día sí y otro también de toda la artillería de sus medios informativos e institucionales a su servicio, manipulando y modificando la realidad como un experto y perverso prestidigitador.
Es muy cansino ya lo de este gobierno y cía. Aquello de ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. Como lo de tirar obuses a discreción sin el más mínimo reparo y lloriquear como plañideras si les dan un perdigonazo con un tirachinas. El continuo agravio comparativo se puede discernir de forma cristalina en muchos casos, pero sólo voy a describir dos por actualidad y por ser muy evidentes. Uno es un ministro que desde su debut en el hemiciclo reparte más leña que Alí y Tyson juntos. Y éste mismo personaje, digno de un capítulo de Bob Esponja, convierte en una tragedia griega el hecho de que le digan feo en las redes sociales, llegando a disponer de funcionarios publicos para que hagan de chivatos particulares. Lo que yo te diga. Entre Calamardo y Patricio.
Un ejemplo de máxima actualidad, más claro que la chaqueta de un sevillano en Feria, está en el mismísimo presidente del gobierno desde que empezó su carrera con ese, «es usted un indecente», en directo a su antecesor, en un programa televisivo de máxima audiencia. Y no ha parado desde entonces de regalar a diestro y siniestro todo tipo de «piropos», burlas incluidas a sus contrincantes políticos y retractores. Y peor que eso, aún si cabe, de mentiras a todo el pueblo español. Eso sí que es insultar y faltar el respeto a las personas y a la verdad. Y que después de ese historial tangible en la hemeroteca resulta que la mayor de sus desgracias es que algunos son malos muy malísimos. Eso sí, en otros casos, «Noos», cuando le conviene a él y a los de su cuerda. Llegando a montar un drama de serie turca porque ellos, los «malos-buenos», días alternos, denuncian ante un juzgado a su enamorada, ya que entienden que abusa en beneficio propio de su posición de primera dama más que él de su Falcon y que yo del sofá un domingo por la tarde.
Dudo que realmente esta «baja voluntaria fija discontinua» para meditar su futuro sea por el sufrimiento que le causa que su princesa prometida esté, bajo su subjetivo punto de vista, «injustamente» en el objetivo jurídico y mediático.
¿Podría ser que sea por los posibles «regalos» que puedan ir de camino enviados por los innumerables enemigos que tan minuciosamente se ha buscado? ¿Podría ser un remitente de estos regalos envenenados un fervoroso practicante de la ley del talión? ¿O tal vez puedan ser de otras «amistades peligrosas» expertos jinetes del mitológico caballo alado lo que realmente le haga plantearse dimitir? Suena a fábula «conspiranoica», ¿verdad? Va a ser que no es por eso. Ya te lo digo yo.
¿Podría ser que lo que de verdad le preocupa a «su sanchidad» fuera no batir esos récords ya en varias ocasiones nombrados? ¿Que al menos fuera por ser consciente de su incapacidad para no seguir superándolos? ¿Podría ser estas últimas cuestiones son lo que le haya llevado al retiro espiritual…? Suena a político eficaz y responsable, ¿verdad? Pues tampoco será por esto último, te lo juro pana.
No tendremos tanta suerte los españoles de que sean estas últimas hipótesis la clave de su particular drama y su posterior aislamiento. La primera porque podría acabar como poco en los juzgados y no caerá esa breva, ya que tiene la telaraña jurídica y mediática tejida y protegida. Aquí y en Europa.
Y la segunda, menos. Ojalá fuera así por el bien de todos los españoles. Y digo bien. De todos los españoles, porque batiendo estos récords la ruina está asegurada y no habrá regalitos ni para su clap. Pudiéndonos convertir en un nuevo récord nunca conseguido en el viejo continente, en una «Cubenezuela» europea. O peor, en una tercera república que supere por abajo a la segunda. Pero quizá sea lo que esté buscando como autócrata de libro que es él y su política «Falconera».
Posiblemente el motivo de éste sea otro show programado. Otro esperpento a lo Valle Inclán. Otra cortina de humo. Otra de sus ególatras y macabras estrategias, egocéntricas y narcisitas. Volver al escenario una vez proclamado y vitoreado estratégicamente por la multitud afín durante su «mini-hibernación», se encargarán sus siervos de movilizar y difundir con altas dosis de manipulación a través de los medios informativos e institucionales ya invadidos. Lo harán con un guión entre Corín Tellado y Maquiavelo perfectamente aprendido y una cuidada puesta en escena donde se presente a modo de ave fénix un nuevo personaje que represente para unos una víctima triunfante, como cuando decía estoicamente con el agua al cuello que no podría dormir si pactaba con Podemos o, de la misma manera, cuando hasta cinco veces repetía que con Bildu no iba a pactar, y que la amnistía era inviable y anticonstitucional e iba a detener y traer a España a «Puigdemonio».
A su vez, ese mismo personaje, para otros seguirá como un psicópata decadente. Como el que «cambia de opinión» en todo lo que proclamaba para mantenerse en el cargo, ese al que dice que no le tiene apego (la tiene más dura que la rodilla de una cabra al escribir eso). O como el que se presenta sonriente en los premios Goya cuando aún estaban calientes los cadáveres de dos miembros de la Guardia Civil que fueron enviados sin escrúpulos a la muerte por un insustituible miembro de su equipo. Tan insustituible que, aún siendo el ministro más reprobado de la historia de España, sigue siendo miembro de su gobierno. O lo verán siempre en la pose de impresentable chulo de taberna esperando y recibiendo al Jefe del Estado con las manos en los bolsillos.
Esperaremos al lunes, como antaño esperábamos el resultado de la quiniela sabiendo que no nos iba a tocar. Aunque yo preveo que esta nueva obra de teatro presidencial batirá un nuevo récord de mentiras y manipulaciones orquestadas que superará las anteriores. Y sus socios y simpatizantes se la van a ovacionar porque son conscientes que si no se les acabará la barra libre.
Como dijo el maestro D. Julián Marías: «Lo que más me inquieta es que en España todos se preguntan: ¿Qué va a pasar? Casi nadie se pregunta: ¿Qué vamos a hacer?»
¡Sálvese quien pueda…! Y como siempre: «Entre todos la mataron y ella sola se murió».





