Siempre había entendido que una quimera era un sueño o una ilusión producto de la imaginación, que se anhela o se persigue pese a ser muy improbable que se realice, pero hace poco conocí una segunda acepción del término que ponía en evidencia mis limitados conocimientos sobre Mitología, pues también se le llama así a un monstruo fabuloso que se representa con cabeza de león, cuerpo de cabra y cola de toro.
Es por ello que entre los investigadores del mundo de la Biología se le ha llamado con este vocablo a embriones híbridos, como los que ha obtenido recientemente el científico español Carlos Izpisua, catedrático de Biología de la Universidad Católica de Murcia (UCAM), en un laboratorio chino, al fusionar los de un hombre y un mono macaco.
Al leer el titular de la noticia se me vino a la memoria la novela de H. G. Wells “La isla del doctor Moreau”, adaptada al cine en sendas películas de 1977 y 1996, libro escrito en 1896, donde el personaje principal se sirve de un laboratorio en una isla apartada para engendrar criaturas híbridas, jugando a ser Dios, con el darwinismo como fondo.
El resultado del experimento citado es un embrión que posee un siete por ciento de material genético humano, para lo cual Izpusua transfirió células humanas a un embrión de macaco “exvivo”, es decir, que había crecido de forma artificial y fuera del cuerpo del animal.
La investigación, al parecer de un gran virtuosismo, ha utilizado células madres adultas reprogramadas y no células embrionarias, algo que, para muchos, salvaguarda el debate ético. A nadie se le escapa que el camino elegido por este albaceteño es discutible; sin embargo, a pesar de que el experimento podría suponer importantes avances en la observación del desarrollo de enfermedades como el cáncer o la producción de órganos, existen dudas sobre el estado y la identidad resultante de los embriones mixtos, pues estamos ante embriones híbridos que son en un siete por ciento humanos, y todo embrión es el origen de la vida.
Mientras en nuestro país la prensa se hacía eco de la aprobación de los indultos a los presos del procés, y el tema más comentado era la conveniencia o no de que Morata fuera el delantero centro de nuestra selección de fútbol, una minoría lectora de revistas científicas comentaba que este experimento hubiese sido muy difícil de justificar en España, pues la legislación vigente (ley 14/2006 para la reproducción asistida y la ley 14/2007 de investigación biomédica) consideran la “hibridación interespecífica” entre el hombre y el mono como una infracción muy grave, de ahí que el trabajo se haya realizado en Kunming (China), donde los estándares éticos no son los mismos que en occidente.
Sin poner en duda el ánimo de hacer el bien, muchos afirman que el fin no justifica los medios, y que una vez conseguido el éxito, un tercero podría no necesariamente perseguir el mismo objetivo y utilizar estos conocimientos con fines perversos: ¿merece la pena recorrer un camino tan comprometido?
Sorprende que el estudio haya sido impulsado por una Universidad Católica como la UCAM, que a muchos les sonará a uno de los equipos de fútbol de la ciudad de Murcia, o por ser la patrocinadora de la nadadora Mireia Belmonte, si bien desde el centro universitario se asegura que dicha investigación se ha realizado al servicio de la Humanidad, con el máximo rigor científico, y, por supuesto, ético, desde el ámbito legal y moral, aunque otras universidades católicas como la Francisco de Vitoria discrepan al respecto.
Evidentemente no estamos ante el debate del verano, pero esta noticia debería movernos a profundizar, cada uno en la medida de sus posibilidades, en una cuestión que nos afecta como seres humanos, pues de seguir avanzando por este camino se podrían plantear importantes y preocupantes desafíos éticos y legales en el futuro: cuando lo moral queda subordinado a lo práctico, caemos en una posición puramente utilitarista.
“Yahveh Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles deleitosos a la vista y buenos para comer, y en medio del jardín, el árbol de la vida y el árbol de la ciencia del bien y del mal” (Génesis 2,9)
Alberto Amador Tobaja: aapic1956@gmail.com






1 Comment
Uuuuuffffff. Alberto. Menudo debate para una tarde de verano de abrumador bochorno. Tenía entendido que este tipo de actividades constituyen un delito en sí mismas, pero ya veo que depende del cristal con que se mire. Pero muy dudoso en cualquier caso desde el punto de vista de la religión. El gran peligro es que, como tantas otras cosas, todo es empezar. Si un experimento genético de dudosa moralidad tiene éxito y permite la curación de enfermedades hasta ahora insuperables, la creación de órganos ex-profeso y cosas así, si eso se consigue, digo, de ahí a subordinar lo moral a lo práctico sólo queda un pequeño que será cuestión de tiempo darlo. Por supuesto en España, en cuanto algún político giliprogre lo considere como una fábrica de votos, lo tendremos servido.
El árbol de la vida, el secreto del Universo, el origen de todos los conocimientos que convertirán a los hombres en Dioses……. la desaparición de la necesidad de lo divino, del Ser Supremo. Ya no será necesario Dios, el hombre será Dios…….. No sé si quiero verlo