Mila Ciudad publica en su muro la noticia de que se ha empezado a comercializar una pulsera de silicona, como la que se pone en los hoteles «todo incluido», con un código QR que contiene la información sobre tu vacunación. De momento sólo en EEUU.
Se llama ImmunaBand. Me he metido en la web para ver qué es eso y quién lo fabrica. Me he quedado tan petrificada que aún no reacciono. El texto de bienvenida es:
«ImmunaBand se compromete a ayudar a derrotar la pandemia. Nuestra contribución es producir un símbolo externo visible de la inmunidad interna que logra al tomar la vacuna». «ImmunaBand ha diseñado un brazalete sin costuras que borrará la incertidumbre que todos estamos experimentando. Las elegantes pulseras son el símbolo de la vacunación y, con suerte, del eventual triunfo de la sociedad sobre esta pandemia. Use esta pulsera en el trabajo, en los restaurantes y para que la gente sepa su compromiso para superar esta enfermedad al completar la serie de vacunaciones. La pulsera también es un símbolo de su compromiso con la seguridad, para usted y para los demás».
La cosa consiste en que tú mandas tus datos y los de tu vacunación a esa empresa, la certificación de que te han puesto las dosis de pauta completa (tendrán también un programa para añadir futuras dosis de refuerzo en la información de la pulsera) y ellos te mandan la pulsera con esa información en el código QR..
Todo el texto que acompaña al producto es de una demagogia, de una desfachatez, una manipulación… impensables si no fuera porque estamos viendo esos mismos comportamientos desde hace año y medio. Es exactamente como ponerte la estrella amarilla en el abrigo o la marca del esclavo. Juro que se ponen los pelos de punta cuando lo lees y sólo piensas cómo hemos podido llegar hasta aquí.
La maldita pulsera, para las personas individuales que la compren, servirá para que demuestren «su colaboración en el proceso de lucha contra el virus» y para llevar una vida «normal» porque podrá mostrar de manera fácil que está completamente vacunado y es una persona segura para los demás allá donde quiera entrar.
Pero no es sólo eso, porque es, sobre todo, «una solución empresarial». Es un producto que pueden encargar las empresas para sus trabajadores, de manera que todos ellos, y sus clientes, puedan ver fácilmente que están en un entorno seguro. Ejemplos: fábricas, hospitales y residencias de ancianos, restaurantes, comercio al por menor, aerolíneas, empresas…
Hay precios especiales según el número que se compre, y detalles como personalizar la pulsera con el logo de la empresa. Qué bonito.
Ofrecen, además (y esto es el remate) otro servicio a las empresas: ImmunaWork, que consiste en un portal empresarial que permite a los empleadores certificar los registros de vacunación de sus empleados, saber cuál es el estado de vacunación de todos ellos (por ejemplo, cuándo les toca un refuerzo, quién está vacunado y quién no) y el almacenamiento de los datos sanitarios de dicho personal en una base de datos accesible. Como lo leéis.
¿Qué es lo que dicen para convencer al empresario de que contrate el servicio de pulseras para sus empleados? Pues esto (copio textual):
– Tranquiliza a sus clientes y otros empleados de que proporciona un entorno seguro.
– Reconocido como un símbolo de vacunación, sus empleados lo llevarán con orgullo.
– Sirve como incentivo para que otros empleados se vacunen.
– Identifica a aquellos empleados que han sido completamente vacunados.
– Estructura el flujo de trabajo identificando las tareas críticas que deben realizar los empleados vacunados.
Se añade que esto permitirá al empleador «el manejo de la documentación de vacunación de un empleado, así como las notificaciones de refuerzo de COVID-19, que se volverán cada vez más complicadas».
Es más…. cuando busco más información por otras fuentes, veo en una publicación de EEUU que se dice: «La plataforma también puede identificar cuándo caducará la eficacia de la vacuna de un empleado (tan pronto como lo anuncien los CDC) y programar recordatorios de refuerzo en consecuencia.» (En esta fuente se proporciona un mail y un teléfono como contacto para la prensa).
Y son tan buenos estos de ImmunaBand que donarán una parte de sus ingresos a «organizaciones benéficas para apoyar el alivio del Covid».
Su relación de productos a la venta es la siguiente:
– Pulsera de silicona con tu nombre impreso (y el código QR con tus datos vacunales): 24,99 $
– Pulsera sin tu nombre: 19,99 $
– Una colección de 7 modelos de camisetas de distintos colores, con los lemas «Vaxxed and Relaxed» «Vaxxed» «Vaccinated» «VacciNation» (y dibujo del mapa de EEUU debajo) y «Kiiss Me I’m Vaccinated». Todas ellas al precio de 24,99$
Esta empresa parece que sólo está operativa en EEUU. No voy a poner el enlace porque no me da la gana, me niego. Pero si no creéis lo que digo, sólo tenéis que teclear en Google «Immunaband» y os sale la web de empresa. Que por cierto, por ninguna parte hay una dirección, ni nombres de los dueños ni nada. Sólo dan un correo electrónico para que les escribas si quieres más información… y ellos te contestarán.
Por supuesto, me pregunto hasta qué punto esto es legal, en EEUU o en cualquier parte. Pero estamos viendo tales barbaridades que hace sólo año y medio eran impensables, que ya te puedes creer cualquier cosa. A esto hemos llegado. Esto es lo que se nos echa encima.
Nos dijeron que el certificado vacunal era sólo para anotar qué vacuna, de qué lote y de qué vial se te había inoculado, para hacer el seguimiento por si había algún problema y que no se podía pedir para otra cosa. Que jamás se podría coaccionar a nadie para que se vacunase… Bien… pues ya veis lo que está pasando con los certificados. Y para colmo te lo tienes que tragar aunque reconozcan que los vacunados se contagian y contagian.
Otra cosa… en EEUU ponen exactamente las mismas que aquí. O sea, que EEUU y la UE van de la manita.
Y por fin, rebuscando en Google, encuentro el dato. El creador de la pulsera y propietario de la empresa es ¡un médico! de Colorado, el Dr. J. Tashof Bernton (su espacialidad es la Rehabilitación y la Medicina Ocupacional) que declara: «ImmunaBand servirá como el pasaporte que nos devuelva a la vida normal « y espera que «así se demuestre el triunfo de la sociedad sobre esta pandemia».
O sea, no es una estafa porque este médico existe. Y él mismo reconoce que «las dosis de refuerzo se volverán cada vez más complicadas». Lo que significa que está convencido de que las habrá y que, como el negocio de las vacunas… el suyo será igualmente próspero y de largo recorrido porque esos refuerzos se tendrán que grabar igualmente en la pulsera cada vez, y por supuesto cobrará por ello.
¿Qué? ¿estáis dispuestos a poneros la pulsera y a permitir que vuestro jefe os la ponga?





