En junio de 2018 una banda de delincuentes se hizo con el poder. Insisto en ello, lector. No es que el sanchismo haya degenerado en estos ocho años hasta convertirse en una mafia: lo era desde el principio, aunque entonces no lo sabíamos. O mejor dicho: lo sabía perfectamente Albert Rivera, líder de Ciudadanos, quien, cual Nostradamus o bruja Lola, minutos antes de que Sánchez fuera investido presidente, adelantó desde la tribuna del Congreso, con pelos y señales, lo que nos iba a pasar.
La banda que tomó el poder en 2018 no entró en el Gobierno para mejorar la vida de los españoles, ni para luchar contra la escandalosísima corrupción del Partido Popular, ni para construir vivienda pública: ahora sabemos que entró para prostituir Televisión Espantosa, para hacer del CIS un chiste, para cargarse la red ferroviaria, para soltar a 126 violadores y reducir la condena a otros 1233, para que los golpistas catalanes condenados en firme cambiasen a su gusto el Código Penal, para que Puigdemont regresase a España diciendo que “lo volverá a hacer”, para liberar etarras sin arrepentir, para amañar contratos públicos y meterse en el bolsillo millonarias comisiones, para esconder en cajas fuertes las joyas de Tutankamón y para enchufar en empresas públicas a decenas de putitas que algunos dirigentes del PSOE se habían follado previamente en el parador de Teruel.
De las miles y miles de barbaridades que esta tropa ha cometido, uno ya no sabe cuál es la peor de todas. Probablemente el lector, con toda la razón del mundo, elegirá alguna de las que mencionaré a continuación. Son piezas clave de cómo un país entero puede virar de la democracia a la satrapía exactamente igual que, con lentitud y vaselina, sucedió en la Venezuela chavista:
1-Sánchez se ha pasado por el forro de la entrepierna el artículo 134 de la Constitución Española: ha gobernado sin presupuestos durante toda la legislatura, ninguneando al Parlamento y utilizando el dinero público sin autorización ni control. O sea: en función de sus santos cojones. De hecho, anunció desde el principio que “gobernaría sin el Parlamento”, y lo ha hecho. Y lo más grave: al final ha disuelto las Cortes con la afirmación más peligrosa que un demócrata puede hacer: “el Congreso actúa en contra de la gente”. O sea: sólo el Puto Amo, por iluminación divina, sabe lo que necesita “la gente”.
2-Sánchez ha colocado a los tipos más sectarios de su secta en el Tribunal Prostitucional para que corrijan al Tribunal Supremo en favor de las tesis del Gobierno. Gobierno y Tribunal Prostitucional… ya son una misma cosa. Un horror.
3-Sanchez ha comprado a los sindicatos; y éstos, callados como puertas durante ocho años, convocan ahora una huelga general… ¡contra la Oposición! No nos engañemos, lector: es un ensayo de lo que le espera a España (calles, autobuses, contenedores, barricadas…) si la derecha llega al poder.
4-Sánchez anunció que venía a “construir un muro” entre españoles… y lo ha cumplido. En realidad, es lo único en ladrillo que ha construido. La convivencia ciudadana se ha hecho imposible. Familias enteras y amigos de siempre ya no se hablan. La mitad de la población somos “fascistas”, en el sentido de que “fascista” es cualquiera que no piensa como ellos. Flota en el ambiente un airecillo guerracivilista muy similar al de los meses previos a julio de 1936, con la única diferencia de que el Gobierno de Sánchez, al menos todavía, no ha asesi.nado al líder de la oposición. Pero bueno, no demos pistas.
5-En este ambiente de matonismo guerracivilista, los contactos del PSOE con sicarios gitanos del narcotráfico para amedrentar a los jueces ya apuntan en dirección a Paracuellos. Si el PSOE ganase las próximas elecciones generales, a algunos de nosotros nos colocarán una sanguinolenta cabeza de caballo bajo las sábanas, o tendremos que vivir con guardaespaldas, o seremos internados en El Helicoide. Y no exagero. Ayer mismo, la Guardia Civil hacía públicas las grabaciones de estos hijos de la gran bretaña dando instrucciones a dos clanes de la droga para dañar físicamente (¡físicamente!) a la jueza Biedma. Anoten mis lectores estas perlas: “hay que dar un sustillo a esta tía”; “a palos aprende el burro”; “haremos todo lo que tengamos que hacer”; “te van a venir más sorpresitas”; “es un grano en el culo, y hay que eliminarla”. Hay que eliminarla, lector. Hay que eliminarla. Lenguaje más propio de Clemenza, Barsini, Tasio y don Corleone que del partido político que gobierna España. Ah. Y a propósito de cómo se las gastan estos gángsters: no estaría de más que la Justicia ordenara la autopsia de Mari Carmen. Por si las moscas.
6-Sánchez ha pretendido cambiar el censo electoral mediante un fraude de ley. Dos millones y medio de argentinos, cubanos, colombianos, estadounidenses, peruanos, costarricenses, chilenos, y habitantes del planeta Marte, esperan su turno para votar al PSOE. Gente que en su puta vida ha visitado España. Gente que en su puta vida la piensa visitar. Gente que no sabe ubicar en el mapa la ciudad de Madrid ni la de Barcelona. Gente que dice ser nieto, bisnieto o tataranieto de alguien que salió de España en tiempos de Cristóbal Colón para conquistar a las indias (con minúscula). Gente ajena a los problemas de España que va a decidir los destinos de España. O sea: ya que los españoles no me quieren… voy a cambiar a los españoles.
7-Sánchez ha descuidado criminalmente el control de nuestras fronteras, burlándose de lo que obliga el artículo 8 de la Constitución. Marruecos ha invadido Ceuta gracias a que se percató, acertadamente, de la debilidad y la felonía del Gobierno que padecemos. Y, por si todo esto fuera poco, un millón de inmigrantes irregulares han sido regularizados a toda prisa para que algún día puedan mostrar su agradecimiento en las urnas a quien les hace semejante favor. Ayer, sin ir más lejos, más de 9.000 “me gusta” tenía la página oficial en Facebook de la comunidad marroquí en Madrid pidiendo (en árabe) el voto para el Partido Socialista. No hay más preguntas, Señoría.
8-Estos hijos de la gran bretaña se han atrevido a hacer lo mismo que hicieron en su momento Pinochet, Franco, Fidel Castro, Videla y Chávez: listas negras de periodistas, youtubers e influencers en las que nos clasifican en “afectos al Gobierno” y “desafectos al Gobierno”. Repito, lector: listas negras elaboradas por el Ministerio del Interior de Marlaska. Listas negras perpetradas por la policía política del Régimen. Listas negras en las que el abajo firmante, a mucha honra (y lo sé fehacientemente por dos soplos), está incluido. Listas negras que me acojonaron muchísimo y que me hicieron parar las publicaciones en Facebook durante un mes hasta decidir… que sí, que merece la pena luchar contra estos delincuentes que nos gobiernan. Pero si un día me parte un rayo, o me cae una teja, o me atropella un coche, o aparezco suicidado con somníferos, quiero que se investigue mi caso. Lo exijo.
Firmado:
Juan Manuel Jimenez Muñoz.
Médico y escritor malagueño.





