
El día 12 de este mes se estrenó, durante el Festival de Cine de Miami, la película Plantados, dirigida por Lilo Vilapalana (El Capo, Perseguidos, Duelos del paraíso). La recepción que ha tenido ha sido tal, que le ha valido el Premio del Público. Inmediatamente la película se filtró en las redes, y ha llegado clandestinamente a Cuba donde, como era de esperar, está siendo vista en secreto por miles de cubanos. La dictadura castrista, retratada en su expresión más cruel en el film, está poniendo todo su empeño en desprestigiarla, publicando artículos en el diario de más tirada de ese país, el Órgano Oficial del Partido Comunista Cubano, diario Granma. Este empeño en denostar el film, demuestra sin lugar a dudas, que les ha molestado, y, sobre todo, que lo expuesto es una verdad que, aunque ocultada por ellos, por los medios internacionales, y por sus simpatizantes de dentro y fuera del país, se trata de hechos reales innegables. Tanto, que en la elaboración del film participaron varios de los protagonistas de la historia, hoy ancianos exiliados en los EEUU.
Plantados es una obra de guion impecable, con actuaciones conmovedoras que ha de ser vista, más que como la ficción basada en hechos reales que es, como documento de denuncia de unas de las más crueles páginas de la historia del castrismo. Narra con absoluta maestría, en dos tiempos, el presente, en Miami -donde irónicamente han llegado varios de los carceleros y torturadores del castrismo-, el encuentro allí, en tierras de libertad, con sus víctimas, y el pasado en las cárceles castristas. Plantea el gran dilema de “venganza, o justicia”; cómo podríamos llamarle a cualquier acción que se pudiera llevar a cabo para reivindicar lo segundo.
Los plantados fueron un grupo de alrededor de 24 presos políticos que se negaron a usar el uniforme de los presos comunes, con que dictadura pretendía degradarlos, y a participar en las labores forzadas a que someten a los prisioneros en la isla, por lo que pasaron varios años de sus largas condenas, entre 20 y 30 años, en calzoncillos, expuestos a las más crueles vicisitudes climáticas y de maltrato físico. Fueron víctimas de torturas, tanto físicas como psicológicas, desde las más sofisticadas hasta las más crueles y pedestres, tipo, ser enterrados en excrementos humanos hasta el cuello. Fueron encerrados en celdas de castigo, las infames “celdas tapiadas”, que tenían la puerta cubierta por una plancha de metal que no dejaba entrar la luz con apenas una ranura por donde les pasaban los escasos alimentos, y en otras llamadas “gavetas”, unos zulos donde los prisioneros no tenían siquiera espacio para tumbarse, con condiciones higiénicas inhumanas (excrementos, ratas, restos de sangre). Ejecutaron a varios de ellos de manera sumarísima, y los demás tuvieron que escuchar el ruido de los pelotones de fusilamiento, los disparos, a escasos metros de sus celdas -presenciados a través de las rejas-, los gritos de los fusilados ¡Viva Cristo Rey! ¡Abajo el Comunismo! ¡Viva Cuba libre!
Las familias padecieron por igual. No solo transportaban a los prisioneros a una provincia del otro extremo de la isla, cosa que obligaba a los familiares a viajar, en un país donde el sistema de transporte por culpa de la crisis en que el comunismo lo sumió se volvió precario e inexistente. Muchos fueron llevados a la Isla de Pinos, separada de la isla de Cuba, adonde llegar se convirtió en una verdadera odisea. Les impidieron ver a sus hijos durante tantos años, que al reencontrarse ya estos se habían convertido en irreconocibles adolescentes y jóvenes, muchos de ellos adoctrinados por el castrismo, que rechazaban a sus padres. A las mujeres las humillaban obligándolas a desnudarse para las requisas antes de ver a sus hijos, esposos, hermanos, padres. A los prisioneros los torturaban comentándoles que asesinarían a sus familiares en fingidos accidentes; amenazas que en varias ocasiones se cumplieron. Curiosamente ETA, que tiene delegación en La Habana donde han vivido a cuerpo de rey albergados por la tiranía castrista todos estos años, y la izquierda española que apoya al castrismo, uno de los reclamos que hace constantemente es el acercamiento de sus prisioneros al País Vasco, algo que en el caso Cuba, parece no haberles importando nunca, entre tantas otras injusticias.
Cuba tiene la mayor población penal de América, el mayor número de prisiones, y ha ejecutado la mayor cifra de condenas a muerte del continente, hasta recientemente, que han puesto la Pena de Muerte en moratoria. El último caso -público-, que trascendió internacionalmente, fue el de los tres jóvenes que en el año 2003 fueron juzgados, sentenciados, y fusilados en menos de una semana, por haber intentado huir “ilegalmente” del país, por órdenes directas de Fidel Castro, que fue conocido como el caso de “Los tres negritos”. La Comisión Internacional de Derechos Humanos ha condenado al gobierno de Cuba en por lo menos dos ocasiones, y al menos en una (que recuerde), Cuba ha sido obligada a recibir una inspección. Como era de esperar, para la inspección llevaron a los funcionarios a centros penitenciarios que habían sido higienizados, y pintados, donde pusieron a presos comunes que declararon -todo reflejado por la prensa española- lo “feliz que se encontraban de estar allí, y lo bien que eran tratados”. La oficina que les asignaron en una casa en el lujoso barrio de Marianao, tuvo un cierre perimetral de varias manzanas, por las que solo permitían circular a los vecinos, y a personas instruidas por la dictadura para denunciar casos tan insignificantes, como que un vecino les había atacado por alguna nimia razón. Las torturas, cuyo cuartel general ha sido la infame Villa Maristas (antigua casa de recreo para hermanos de esa orden cuando existía en Cuba antes de 1959), se han practicado con total impunidad e iniquidad, sin que la comunidad internacional haya hecho ningún tipo de manifestación al respecto.
El caso de España y su relación con la dictadura castrista es sangrante. Se ha mantenido sorda y ciega ante los crímenes del castrismo. Salvo raras y contadísimas excepciones, ha mantenido una posición completamente de desapego con el drama cubano, a pesar de los estrechos vínculos familiares, históricos, y emocionales que deberían unirnos. El arco parlamentario de la izquierda, en la Unión Europea, en pleno (entre ellos los españoles), se opuso vehementemente a que se les diera el premio por la lucha en defensa de los derechos humanos, Sajarov, a las Damas de Blanco, y a Guillermo Fariñas. El silencio que mantiene de rigor la izquierda española, sobre los crímenes del castrismo es atronador. Portavoces del discurso oficial de la dictadura, apenas se apartan un ápice de este, izquierda y derecha, en esto último. Los intereses comerciales de España en la isla, donde es el primer inversionista junto con México y Canadá, tienen más peso en su conciencia, que la más mínima defensa de los Derechos Humanos en Cuba. Si hablan, es para alabar al castrismo. Incluso documentales como Balseros, de 1994, es un ejercicio maniqueo que presenta historias de personas fracasadas y rotas, como única consecuencia de su huida de Cuba “el paraíso de la clase obrera”, sin profundizar siquiera en las razones de esa escapada. Tampoco Antes que anochezca, de 2001 parece haber hecho mella en la pasión que por la tiranía castrista siente la izquierda española, sobre todo porque su protagonista, Javier Barden, no ha tenido la decencia de expresar una opinión crítica en público sobre la dictadura comunista, a pesar de haberse metido de manera magistral en la piel de una de las más ilustres víctimas del castrismo, el escritor Reinaldo Arenas.
¿Qué más hay que decir del comunismo, para que la Humanidad abra los ojos y acabe de desechar la ideología que más millones de muertos ha causado en los últimos 100 años, que en este momento amenaza a España de manera constatable, personificada en su vicepresidente Pablo Iglesias, y en el grupo político que representa, portavoces del más ortodoxo castro-chavismo? ¿Qué dudas albergar sobre ese sistema de ideas, que tan bien ha sido retratado en grandes filmes como: Adiós a mi concubina (1993); Quemado por el sol (1994); La vida de los otros (2006); El último bailarín de Mao (2009); entre tantas otras películas que denuncian y exponen con meridiana claridad qué es, y qué hace el comunismo?
Plantados es y quedará para la Historia como un impresionante documento sobre las atrocidades que han tenido que vivir los prisioneros de conciencia de la dictadura castrista.
Falta por hacer un filme de similares características sobre las mujeres del presidido político cubano, cuya valentía fue y es, ejemplo de dignidad y coraje, y sobre la otra comunidad contra la que el castrismo se empecinó con particular virulencia, llegando a crear campos de concentración para ellos -los homosexuales-, los infames UMAP.
Prohibido olvidar.






7 Comments
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Felicito y agradezco a Victor Fernández por tan acertado artículo sobre el filme Plantados. Además de vincular a personajes de la política española moderna tuviéramos que añadirle otros de antaño, comenzando por Franco e incluyendo le los apologistas como Rodriguez Zapatero. A ellos sumamosle personajes oscuros para el público que son los inversionistas que se han beneficiado de sus tratos con los diablillos de los hermanos Castro, traficando con propiedades robadas y esprimiendo a la sangre de obreros cubanos.. Como cubano desterrado imploro al pueblo español que abandone al régimen opresor, abrace al pueblo cubano en solidaridad con el fin de que haya una nueva democracia en la Perla de las Antillas. Hay una trastienda inmensa atrás de ésta película. Se trata de vecinos dilatadores, comités de barrio, brigadas de respuesta y mítines de repudio, cortes injustas y sumarias,, y un engranaje diseñado para hostigar y controlar a todo ser humano. Además de apoyar la causa de la libertad del cubano, no deja is que la Madre Patria caiga en la misma mojonera.
Una crítica muy necesaria y muy justa de la película Plantados. Muchas gracias.
Excelente artículo👏👏👏
MUCHAS GRACIAS POR SU EXCELENTE ARTICULO. NO LO OLVIDAREMOS Y QUE DIOS LO BENDIGA.
PATRIA Y VIDA
GEORGINA CHIRINO-HURTADO
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Excelente artículo. Muchas gracias.