Siempre me han llamado la atención esos periodistas de las tertulias televisivas o radiofónicas que opinan sobre un asunto depende del medio en el que estén. O sea, si estoy en la Sexta digo una cosa y si estoy en Trece digo otra distinta, aunque sea de un mismo asunto. Es decir, lo de “estos son mis principios; si no le gustan, tengo otros”, de Groucho Marx, llevado a su más vergonzosa expresión. Lo que estamos viendo en los medios en general con el caso Begoña Gómez, sobre todo en los digitales, es para desertar del periodismo y jubilarse definitivamente. El título de la película es Salvar al soldado Sánchez. Parece como si algunos de estos medios digitales dependieran de que siga o no en la Moncloa, porque están desesperados. No recuerdo haber visto nunca tantos ataques a la Justicia por parte de los medios, como ahora, porque la esposa y el hermano del presidente son investigados por corrupción y tráfico de influencias. ¿Se imaginan que esto le hubiera pasado a Mariano Rajoy? ¿Qué hubieran hecho El Plural e Infolibre? Lo hemos visto con lo del novio de Ayuso y sus problemas con Hacienda, que no es nada comparado con lo de que la mujer del presidente haya estado haciendo negocios en la Moncloa, presuntamente. ¿Recuerdan cuando lo de Urdangarín y la Infanta Cristina? Entonces a estos medios u otros de su misma línea ideológica no les importó la ideología del juez Castro, hoy en Sumar. La que es mala es la del juez Peinado, un facha de tomo y lomo al que están investigando por tierra, mar y aire, a ver lo que encuentran en su pasado, aunque sea un recibo de la comunidad sin pagar. ¿Qué manera de hacer periodismo es ésta? Siempre han existido medios de una ideología concreta y cuando un periodista trabaja en un medio tiene que saber quién le paga y ajustarse a la línea editorial. Yo mismo he estado cuarenta años en un periódico y sé bien de lo que hablo. Pero me cuesta entender que un periodista se venda tan descaradamente a un partido político. La verdad es que sigo siendo más inocente que un búcaro. Mi madre me lo dijo muchas veces, pero nunca la escuché.





