Otra vez. Otra canción. Otra postal de amor. Este domingo, Pedro Sánchez ha vuelto a tirar de Spotify y ha publicado en sus redes Ama, ama, ama y ensancha el alma, de Extremoduro. Con su mensajito de siempre: Siempre habrá música.
Porque mientras él está en modo DJ sentimental, España está hecha unos zorros. Con los trenes descarrilando, con los ministros dimitiendo, con los bulos del Gobierno intentando tapar lo intapable, con la gente hasta arriba de pagar la compra, la luz, la hipoteca y el alquiler, y con un país que pregunta qué está pasando. Y el presidente responde con una playlist.
No es la primera vez. Que si Rosalía y su canción cautivadora y llena de amor volviendo de Valladolid. Que si Fanático de Lali para contestar a Milei. Que si el beso a Begoña en Fuenlabrada con la camiseta de La fuerza del amor. Que si el concierto de Fontaines D.C. para terminar el día. Todo amor. Todo música. Todo postureo.
El presidente de la banda sonora. El DJ de La Moncloa. El hombre que gobierna a base de estribillos.
Y mientras tanto, ¿quién gobierna? Porque los problemas no se arreglan con un estribillo de Extremoduro. Los trenes no se arreglan con Spotify. La corrupción no se tapa con una canción de amor. La inseguridad no se combate con un me gusta. La economía no se levanta con un reel.
Pero él, erre que erre. Ama, ama, ama. Pues mira, Pedro, ama menos y gobierna más.
Es la estrategia de siempre: cuando la realidad aprieta, música. Cuando la hemeroteca aprieta, amor. Cuando los jueces aprietan, beso. Cuando la calle aprieta, Spotify.
Pedro, de verdad. Si te gusta tanto la música, haznos un favor a todos: coge la guitarra, coge Spotify, coge tu playlist de amor, y vete con la música a otra parte.
España no necesita un DJ. Necesita un presidente.





