Con incertidumbre y algo de duda, me quedé mirando a mi buen amigo Alejandro Benjumea. Él, sin inmutarse, volvió a repetir solemne: el Padre Leonardo Castillo, el “Padre festivales”. Pasado un breve instante, al ver que yo no reaccionaba, preguntó con incredulidad, ¿sabes quién es?
Fue entonces cuando caí en la cuenta. Sí, gran idea, me dije a mí mismo valorando positivamente el consejo. Era la persona, la institución más adecuada de todas cuantas habían pasado por mi cabeza. Y por supuesto de obligada memoria.
Fue por el mes de diciembre de 2023. Desde el departamento de protocolo de la Diputación de Sevilla me llegó un correo en el que se me indicaba que teníamos de plazo hasta el 31 de diciembre del año en curso para nominar al candidato a la Medalla de Oro de la Provincia por parte de nuestro Grupo político.
El día de la provincia se celebra el 23 de junio. Y todos los años hay una serie de instituciones y personas que son galardonadas con dicha medalla por los méritos contraídos, ya sean sociales, deportivos, humanitarios, etc…
Cada Grupo político tiene la potestad de nominar a una de estas personas o instituciones. En los cuatro años precedentes, exceptuando el año del confinamiento por la pandemia, desde el Grupo Provincial Vox se nominaron por este orden a los Bomberos de la Provincia, a la policía local Fabiola Serrano Jiménez y a la Unidad Canina de la ONG Bomberos para el Mundo.
Este año nuestra propuesta, aceptada por unanimidad en el pleno extraordinario de la Diputación, ha sido para la Fundación que lleva el nombre del Padre Leonardo Castillo.
Hablar del Padre Leonardo Castillo y su obra en vida no es fácil. Y ponerse a la altura adecuada, menos todavía. Pero si tuviéramos que hacer un resumen de su labor, yo la centraría en dos conceptos: su preocupación por los más necesitados y su enorme afición taurina. Y cómo supo enlazar estos dos argumentos para dar sentido a su vida y su obra. Para ayudar a los más necesitados y poner en marcha todas las iniciativas que llevó a cabo a lo largo de su vida organizó multitud de festivales taurinos benéficos, implicando a toreros, empresarios y políticos de la época. Con los beneficios que sacaba, ayudaba a los más necesitados.
La beneficencia, los enfermos y los reclusos estaban en su lista de prioridades. Fue capellán del Centro Penitenciario de Sevilla, párroco de la Iglesia de la O, delegado diocesano de Sevilla, y recorrió la provincia sevillana desde Cazalla de la Sierra hasta Carrión de los Céspedes.
Hoy día, la Fundación Padre Leonardo Castillo, Costaleros para un Cristo Vivo, continúa con su trabajo y labor. Atiende a los reclusos del Centro Penitenciario de Sevilla y a todas aquellas personas que se encuentran en riesgo de exclusión social desde cualquier ámbito. A los enfermos, dependientes, adictos, y a cualquiera que necesita de la acción solidaria para superar su estado de postración. Sin duda alguna una labor y un trabajo digno de la memoria del Padre Leonardo Castillo.
Tengo la inmensa satisfacción de haber sido el promotor (con permiso de Alejandro Benjumea que fue, como ya he comentado, el consejero) de la entrega de esta merecidísima Medalla de Oro de la Provincia de Sevilla, que el próximo día 22 de junio se entregará en el Auditorio Cartuja Center, a la Fundación Padre Leonardo Castillo, Costaleros para un Cristo Vivo.
Va por usted, Padre. Y que la faena sea de dos orejas, rabo y salida por la Puerta del Príncipe.





