Ocio nocturno, no confundir con restauración

No podemos meter en el mismo saco el llamado ocio nocturno con la hostelería y restauración, si bien es verdad que al hablar del sector hostelero siempre ha llevado implícito este tipo de negocio de copas y discotecas.

La restauración (y hostelería) abarca lo que conocemos hoy en día como los bares, restaurantes, tabernas, cafeterías, mesones, bodegas, chiringuitos, pizzerías, kebab…, donde se ofrece al público bebida y/o comida. A tenor de la época en la que estamos, post-alarma de Covid (o rara normalidad) éstos lo hacen sentados, a 1,5 metros de distancia , con aforos interiores acotados y con medidas estrictas (y no pocas) marcadas por el BOJA el pasado 21 de junio, con la entrada de la nueva normalidad.

El ocio nocturno, no nos confundamos, es otra cosa. Son discotecas, salas de fiestas, cafés teatro, pubs, bares de copas… Dicho esto, quiero advertir que no se puede confundir un ocio con el otro ocio nocturno, no tienen nada que ver, ni en su uso, ni en sus horas ni (normalmente) en su público.

En los locales nocturnos donde se eleva el tono de voz (como en las discotecas) la probabilidad de contagio se incrementa alrededor del 20%, y aunque por legislación tienen  un aforo limitado al 40%, se debe consumir sentados, a distancia de 1,5 metros y con mascarillas (mientras no se consuma). Todos sabemos que nuestros jóvenes, los mayores consumidores y devoradores de estos locales, y más en plena época estival, es del todo quebrantada en su gran mayoría. Basta pasearse por las discotecas de las playas andaluzas para comprobar que pocas o ninguna medida se cumplen. Desgraciadamente, y salvando honrosas excepciones, raramente veremos cumplirse la ley en estos locales, y a las pruebas nos remitimos, el peor brote de Covid que se ha detectado en los últimos días en la Comunidad Andaluza ha tenido como epicentro un local de ocio nocturno en Córdoba ( y fuera de nuestra comunidad se está repitiendo en la Comunidad Valenciana, Cataluña…) 

Está claro que copas, juventud y nocturnidad, en locales de ocio o en la calle, de botellona (por cierto, esta última prohibida por ayuntamientos, pero a la que no se le “mete mano”), es un cóctel molotov para los rebrotes del coronavirus, en donde las medidas de seguridad, mascarillas… dejan paso a  la relajación más absoluta y al riesgo más inminente, ya que estos jóvenes son el vehículo asintomático perfecto para contaminar a padres y abuelos de manera rápida e incontrolada.

La educación dentro y fuera de la familia es de suma importancia para la concienciación de jóvenes a evitar este tipo de reuniones, no controladas y sin medidas de higiene y seguridad, nunca será suficiente alertar a esta población sobre la imprudencia de sus actuaciones. Sabemos que son costumbres de su ocio muy difíciles de modificar, pero la concienciación debe ser prioritaria a la hora de hablar con ellos.

La reunión del comité de expertos de la Junta de Andalucía del lunes 27 de junio  decidirá qué políticas se materializarán. “Cuando dispongamos toda la información se tomará una decisión”, informó el vicepresidente de la Junta, Juan Marín.

Recordemos que son las Comunidades Autónomas las autoridades en materia de salud desde el fin del estado de alarma, y la andaluza habla de que “no le temblará la mano para imponer medidas contundentes coercitivas para garantizar la seguridad; aunque esto suponga cerrar el ocio” . Pues mi opinión es que ya están tardando, pero para cerrar el ocio nocturno, el de las discotecas y la botellona, y no al sector de restauración, que nada tiene que ver con esto y ya han sufrido bastante la crisis sanitaria, para que se les arrastre en este tsunami de posibles cierres de establecimientos de ocio. 

 

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