Nuestros mayores vuelven a las terrazas

Nos inunda de alegría ver las terrazas sevillanas con nuestros mayores de nuevo. Los bares y restaurantes van resurgiendo poco a poco, y cada vez es más frecuente ver a los abuelit@s frecuentar las terrazas.

La buena marcha de los servicios sanitarios, que todo hay que decirlo, y las vacunaciones masivas a los mayores de 70 años, han hecho que el panorama de nuestros veladores comience a incorporar a estas personas, bien sea en reuniones de mayores, o bien acompañando a sus hijos y/o nietos.

Ya era hora, después de un año de pandemia, la hostelería los necesita (es una parte importante de sus clientes) y ellos  precisaban ya de estas salidas y reuniones que tanto bien les hacen.

El covid-19 vino a recordar la fragilidad en la que están inmersos quienes lucharon y resistieron ante todo o casi todo en nuestro país: muchos nacieron  y crecieron durante la guerra civil y la postguerra, vivieron y trabajaron durante la transición, envejecieron viendo y ayudando a sus hijos en la crisis. Y es que muchos adultos mayores después de haberse pasado toda una vida luchando, aportando, produciendo, solucionando problemas… han experimentado con la llegada de la pandemia una soledad y desamparo como nunca lo habían vivido. Han sido y son el eslabón más frágil y  más amenazados por este virus. Se les ha aislado en los geriátricos o en sus casas, han perdido a seres queridos de su generación y han pasado mucho  miedo ( a veces hasta terror).

Llevan un año resguardados de este cochino virus que ha mermado la población anciana, y ha creado una psicosis de enfermedad y muerte con la que han tenido que vivir en esta crisis sanitaria. Han perdido (literalmente) un año de sus vidas, un lujo del que no han podido disfrutar. No han podido salir, hablar y relacionarse (sin móviles de por medio), abrazar y besar a los suyos, ir de tiendas, a la peluquería… o simplemente no gozar del pequeño placer de tomar un café, unos churros o una cerveza en una terracita al sol.

Gracias a Dios están llegando las ansiadas vacunas, y Pfizer (San Pfizer) es hoy su pasaporte para volver a una normalidad que ya creían perdida u olvidada.

Por eso, yo quería con este artículo ilustrado, poner instantáneas de estos días en que me estoy encontrando grupos de abuelos y abuelas en la calle, en los bares y restaurantes.

Soy feliz y estoy gozando de ver de nuevo a nuestros mayores en la calle, vacunados, felices de volver a su normalidad y a sus pequeños grandes lujos.

¡Bienvenidos a la hostelería! Va por ustedes.

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