Más información en etiquetados cárnicos

Cada vez existe un mayor interés y demanda de los consumidores a adquirir productos que demuestren una mayor calidad y transparencia en todos los procesos de producción, y no sólo garantizando a los consumidores la seguridad alimentaria necesaria, sino también su forma de explotación, alimentación…

Vacuno

A raíz de la crisis europea de las vacas locas, hace ahora 26 años, la UE impuso una exigente norma en el etiquetado de las carnes del sector bovino. Actualmente la norma del etiquetado, para carne bovina, obliga a llevar una trazabilidad desde el nacimiento del animal hasta su sacrificio y despiece. Siendo este un sistema válido para garantizar que la carne se mantenga  en saludables condiciones higiénicas a lo largo de estas etapas, brindado al consumidor una  información necesaria para crear una  máxima confianza del producto que adquiere.

Este sistema de trazabilidad en vacuno permite al consumidor ver quién responde del producto que hemos comprado, sin embargo, no ofrece los datos sobre cómo ha vivido el animal y en qué condiciones se ha criado y alimentado.

Huevos y Cerdo ibérico

 En los huevos se ha avanzado mucho en la información que ofrecen, el número estampado en cada uno de ellos informa al consumidor sobre tres aspectos: la forma de cría (en jaula, en suelo, camperas y de producción ecológica), el estado miembro de la UE del que procede y la granja productora.

Es importante saber que no hay diferencias nutritivas entre el huevo de una gallina de jaula y el de una gallina campera.

Desde hace poco, también el jamón es categorizado por el tipo de alimentación y vida del animal. Hay distintas etiquetas para conocer si el cerdo del que ha sido extraído el jamón, lomo ibérico, o la paletilla, ha vivido en dehesa o si ha sido cebado en el campo, en nave industrial o en semi extensivo.

A por más información en el etiquetado

La intención de esta iniciativa es brindar una mejor información al consumidor sobre el origen de la carne que consume, educar y crear conciencia sobre los diversos procedimientos de producción, poniendo en valor las cadenas alimentarias con menos impacto ambiental.

La polémica sigue aún encima de la mesa, pues hay distintos políticos de corte ultra ecológico (Garzón, Errejón) y diversas Comunidades Autónomas y asociaciones públicas y privadas  (UCA, Unión de pequeños agricultores, Generalitat…) que quieren ir un paso más hacia adelante, insistiendo en que el consumidor debe saber de manera clara y fácil la información de lo que adquirimos. Si bien  procede de un animal criado en intensivo (las mal llamadas macrogranjas), semiintensivo o en extensivo. Incluso hay asociaciones que se interesan porque además indiquen el tipo de alimentación con la que se han criado.

El papel lo aguanta todo, y no seré yo quien diga que es eso es imposible.

Tenemos la información, los medios humanos (veterinarios importantísimos en toda esta cadena alimentaria) y la tecnología suficiente para poder hacerlo, distinto es que al Ministerio de Agricultura (en el que se engloba también la alimentación) le interese comercialmente que esta información llegue al consumidor.

Nos guste o no, las mal llamadas macrogranjas son necesarias para que todos los españolitos podamos consumir carne a buen precio y de manera habitual. El Ministerio de Agricultura sabe que este tipo de explotaciones industriales está teniendo mala prensa, más por factores ecológicos que por la calidad del producto, y teme que las ventas caigan de manera significativa.

De otra manera, con ganaderías semiintensivas o extensivas, el precio se disparataría en demasía y, aunque eso sí, más ecológica, no con ello significaría una carne más  sabrosa y tierna, ya que esto también depende de muchos otros factores, entre ellos, el componente genético del animal, raza, edad de sacrificio…

Estoy a favor absolutamente de que exista una etiqueta más clara e ilustrativa que permita al consumidor identificar la procedencia y el modelo de ganadería de todos los productos alimenticios de origen animal, como ya ocurre con los huevos.

Pienso que es un derecho del consumidor y una obligación del estado legislar para que este derecho se cumpla.




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