Hostelería, China no es España. Las mamparas (I)

Entiendo que habrá normas imprescindibles a la hora de volver abrir los locales de restauración en nuestro país. De hecho, tanto restauradores como población en general lo están deseando. Estas normas serán de carácter sanitario para evitar el contagio entre los clientes y el personal de los diferentes establecimientos.

 La hostelería mira a China como posible referente para la progresiva reapertura de sus negocios en España. Pero China no es España, ni cultural ni tradicionalmente. No tenemos ni por asomo las mismas costumbres ni por supuesto su misma idea de negocio hostelero o gastronómico, entre otras.

Hay algunas normas, que por comunes, se realizarán a buen seguro en nuestro país: la toma de temperatura y uso de gel desinfectante al entrar al restaurante, la capacidad al 50% y separaciones entre mesas del local, revisiones de aires acondicionados, la consulta de la carta por nuestro móvil, el pago con tarjeta… En cambio otras es más que complicado su transposición a nuestra patria.

Las mamparas, que últimamente estamos viendo en muchos medios de comunicación en locales de restauración, son del todo imposibles con la idiosincrasia española. No veo yo a un grupo de amigos, familia o negocio, compartir una comida o velada metidos en su “pecera”, máxime cuando, igual, han llegado en el mismo vehículo, por ejemplo.

Tal como está la situación, donde la población vive con menos recursos económicos (o con temor a perderlos), con más miedo a los locales de restauración por su posible falta de higiene y seguridad en las cocinas y en la  elaboración de comidas, lo que nos faltaba es darle al cliente la sensación claustrofóbica de estar en el locutorio de una cárcel.

Estamos en España, donde la gente habla, y mucho. Imaginaos la elevación de voz para que te escuchen varios de la reunión o el de frente, o queramos compartir una buena botella de vino, o un buen plato. ¿Qué haremos? ¿Levantarnos e ir al acuario del “pariente”? ¿Pedir a un camarero que vaya repartiendo, cada instante?…

Por otro lado, ¿cómo afrontaría el hostelero, servicio tras servicio, la limpieza de todos los parámetros del acuario? Un buen rato estaría su servicio de limpieza en el salón del restaurante limpiando y limpiando, una imagen poco agradable psicológicamente para el temeroso comensal.

Por seguridad sanitaria, y en previsión de no fomentar la posible contaminación por Covid-19, obligarán a que exista un distanciamiento entre mesas, ahí quizás pueda entrar el metacrilato, Pero entre personas del mismo grupo lo veo complicado, incómodo, disuasorio y psicológicamente agobiante. 

Dentro de las reuniones habrá también que estar pendiente del número de personas que se autorizarán (a la espera de que el gobierno nos dé cifras).

En fin, las mamparas en nuestro país las veo complicadas, disuasorias y muy incómodas. La gente que se quiera reunir en torno a buenas viandas, optarán por hacerlo en privado, en sus casas y terrazas en detrimento, como es lógico, de nuestros bares y restaurantes.

Más información en la web de Brozam, pulsando en la foto:




Share and Enjoy !

0Shares
0 0

1 Comment

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *