Enfermedades emergentes, su peligro

Las enfermedades emergentes son aquellas de nueva aparición y de las cuales se ignora el organismo patógeno, el más reciente ejemplo es la COVID-19, que provocó una pandemia mundial y en sus albores (China) fue un total desconocido para el hombre. 

Se estima que  al menos 1.415 patógenos derivados de virus, priones, bacterias, rickettsias, protozoarios y también hongos provocan enfermedades en humanos, el 61 % de ellas son de origen zonticas (de animales a humanos), de ahí su importancia. 

La  zoonosis es una  enfermedad infecciosa que ha pasado de un animal a humanos. Los patógenos (microorganismos con capacidad para ponernos enfermos) zoonóticos pueden ser virus, bacterias, también  parásitos o incluso agentes no convencionales y trascender a los humanos por contacto directo o a través de los alimentos, bebidas o el medio ambiente. Son un gran problema de salud pública en todo el mundo debido a nuestra íntima relación con los animales, tanto en el  medio agrícola/ganadero, como en nuestra la vida cotidiana, a través de nuestros animales de compañía y del medio natural. 

Los patógenos emergentes, suelen tener tres fuentes fundamentales: la propia población hospedadora, es el caso del hombre por ejemplo: la tuberculosis, por otro lado, el ambiente exterior, como ocurre en el caso de la legionelosis y la última, hospedadores diferentes (zoonosis), lo que supone un ‘salto’ en la barrera de especie, como ha sucedido por ejemplo en la Covid 19 o en el SIDA. En cualquier caso, la emergencia resulta de impactos en cualquier eslabón de la cadena epidemiológica, como resultado de la coincidencia de numerosos factores de distinto origen. 

Las tres fuentes fundamentales que solas o combinadas nos pueden traer estas nuevas enfermedades son:

  • El  propio agente, entre factores determinantes de los microorganismos, nos referimos a la mutación, la recombinación y la redistribución a nivel celular que crean nuevas cepas o causan ausencia del sistema inmune. Esto conlleva muchas veces al grave problema de la resistencia a los fármacos, también un tema de rabiosa actualidad, desgraciadamente.
  • Los determinantes del ecosistema (medio ambiente) están relacionados al cambio climático, fundamentalmente, ya que éste influye de manera directa en agentes como el calor o la humedad ambiental, favoreciendo el desarrollo y transmisión de ciertas enfermedades, como el dengue, de última actualidad.
  • Los agentes sociales, acciones como la migración, el turismo, el deficiente manejo de los alimentos, incluso la llamada  globalización, contribuyen a que los microorganismos se dispersen a otras regiones o países, evolucionen y se acomoden. Por ejemplo, la tuberculosis.

Qué podemos hacer o contribuir a que estas enfermedades no aparezcan o no tengan un gran impacto en la sociedad mundial.

Es responsabilidad de todos intentar aminorar o reducir estas “apariciones” y fundamentalmente nuestras acciones han de dirigirse a la prevención, lo cual se basa principalmente  en un sistema de salud apropiado, en donde la respuesta ante las contingencias se resuelvan de forma rápida y conveniente, en donde se cuente con profesionales médicos, veterinarios ,  personal y medios (red de laboratorios, estadísticas…)  sanitario en general capacitados, se favorezca la investigación, la inmunización a través de vacunas y se efectúen condiciones oportunas de vigilancia y comunicación de enfermedades.

Luchar  para procurar aminorar los factores de riesgo, es una compromiso de todos.

Podemos y debemos contribuir, desde dotar con más medios económicos a la Sanidad en todos los países, como intentar en la medida de lo posible y en nuestras acciones diarias, contribuir a equilibrar este, nuestro medio ambiente.




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