Hay que ver lo que pesa Sevilla en Septiembre.
—Más que el misterio de los caballos por la Cuesta del Rosario, la noche del Jueves Santo, miarma.
Las calores de los meses sin “r”, los buenos para los espetos de sardinas, achicharran el cemento y la sombra de los plátanos de sombra (Platanus x hispanica) de la calle Adriano se pone cara. Esto ya no es la Sanmiguelá, sino el verano eterno. Y además, los toros a las seis de la tarde. Va a haber que ir pensando, me parece a mí, en dejarlos a la misma hora que en el mes de abril.
Superviernes en Sevilla. Reggaeton y Shinova en la Cartuja; Silvio Rodríguez, que sigue buscando su “Unicornio azul”, en Sevilla Este; Carrera Nocturna del Guadalquivir por el centro; Bienal de Flamenco… y toros. Como dicen por el norte: No me da la vida. Y es normal.
Echamos mano de la libretita y “sacamos punta al boli Bic”, que dice el amigo Chemi.
1ro. Colorao salpicado, feíto, rabilargo y flojo de remos. Primer puyazo buscando los pechos del caballo. Distraidito. En el segundo puyazo mete los riñones y cumple. Embiste con los pechos. Tercio de banderillas con más pena que gloria, que los garapullos hay que colocarlos bien y sin que estén rodando por el ruedo —valga la redundancia—. El toro aprieta para los adentros. Manzanares comienza la faena llevándolo muy templado a media altura, pero el toro pierde las manos. En el remate de los muletazos echa la cara arriba. Quiere embestir y repetir, pero ni puede ni lleva dentro bravura. El torero lo intenta pero el toro, que embiste andando, no dice nada. La cosa no es que no termine de emocionar. Es que ni empieza. Solo algún derechazo estimable y un muy buen pase de pecho. Media estocada atravesada delantera. SILENCIO.
2do. Negro bragado. Remata en el burladero del cuatro. mete la cara en el capote pero también denota poca fuerza. Empuja de mala manera en el primer encuentro con el piquero y termina por irse de najas. En el segundo, igual feo comportamiento. Distraído en los capotes y sin fijeza. Bien lidiado por el alcalareño Lili, atento a los quites a la salida de los pares de banderillas. Buen par el segundo. El toro se siente a gusto por los adentros y en la zona de toriles. Alejandro toma la muleta y comienza la faena donde quiere el toro con ayudados por alto y por bajo. Nos da la impresión de que esto va a terminar en la solanera, muy cerca de chiqueros. Dos ayudados por bajo muy toreros y uno del desprecio de categoría, que se está colocando pa que el toro siempre se tope con la franela. Buena tanda de derechazos, exigiéndole al toro, que se queda en los vuelos. El toro muestra nobleza y calidad ante los derechazos de Talavante, que lo ha entendido a la perfección. Suena la música (Dauder, compuesto en 1905). En el primer muletazo con la zurda el toro canta la gallina descaradamente y se va a buscar las tablas, a los terrenos de la antigua enfermería. Magnñifico pase de pecho mirando a los tendidos. El morlaco se acula en tablas y escarba pero el torero non se aburre. Me está gustando Talavante, que alarga los muletazos y lo busca. Pero es un pozo seco. No hay agua y suena el bombo de la banda. Remata con redondos aplaudidos por el público. Estocada entera, entrando muy despacito, en la suerte natural —como era natural—. OREJA.
3ro. Engatilladito, serio, altón y grandón. En el saludo de capote pierde las manos y deja claro que no hay más cera que la que arde (en fuerza). Ortega lo lleva galleando, con el capote por detrás, con gracia. La media de remate con las vueltas del capote, de categoría. El toro, que embiste a media alturita, pierde las manos en el primer y en el segundo encuentro con el piquero. Ha quedado muy crudito. Vuelta y vuelta. Tercio de banderillas tristón. No hay material para más, porque está ahíto de fuerzas. Y quizás de raza. Ya veremos. Ortega brinda al público porque habrá visto lo que servidor no. Pero por eso uno escribe (mal) y ellos torean (y bien). Cuba, que así se llama el negro mulato, parece que quiere embestir a la muleta del de Triana, pero no es uniforme en sus formas y dobla las manos de muy mala manera. Y digo yo: el toreo, ¿qué es? ¿Torear o mantener en pie al toro en pie? Pues en esa tesitura transcurre la faena de Juan, que se pone un poquito (solo un poquito) pesado. Y su toreo es el todo o la nada —digo… la espada—. Pinchazo en la suerte contraria y el toro se echa, aburrido. Puntillazo. SILENCIO.
4to. El toro, rabilargo y serio, se revuelve al salir de los chiqueros y la emprende a cornadas con el portón de los sustos Parece que viene con ganas de guasa. Es negro zaíno y el pitón derecho lo trae escobillado y ensangrentado. ¿Por qué? Por el pitón izquierdo le busca las vueltas al capote de Manzanares. Tampoco viene sobrado de fuerzas. Mete los riñones en el primer pullazo. Y pierde las manos en el capote del matador. El público empieza a impacientarse. ¿Tarde? Ya van cuatro, y cuatro flojitos. Muy flojitos. En el segundo quiere empujar en el peto, pero no puede. Parece que los clarineros se contagian de la poca fuerza de los toros, porque se les va el remate. Ayyyyy. Y con la calor que hace. Además, el toro se duele en banderillas en el tercio. La tarde se va meciendo en un no me mires que no te veo o en un no me toques que me duele. Muy aséptico todo. En los inicios con la muleta el toro, siempre muy distraído, pierde las manos y expone la poca fuerza que tiene. Manzanares lo torea por torear, como si toreara a un Seat Ibiza. Nada. Pero nada de nada. Un toro así no se puede torear. Además, no se puede torear tan de lejos. Pozos —pozos, repito— vacíos. “El que quiera entender que entienda”, que dijo el poeta (El poeta es Antonio Murciano y el poema, dedicado a Manolo Caracol, termina: “Y aquí la estampa de un hombre / —Rey de perfil de moneda, monumento de la hondura, / Caracol de eco de tierra—al que Dios dé vida larga, / que el día que se nos muera «se acabó lo que se daba» / (Quien quiera entender que entienda)”. Estocada habilidosa pero muy contraria al hilo de las tablas. SILENCIO.
5to. Colorado ojo de perdiz y ligeramente axiblanco. . También muy flojo en el capote. Bociblanco. Se desentiende de los capotes y embiste con las manitas por delante. Rehúye la pelea con el caballo y se duerme en el peto. Tercio de banderillas difícil porque el toro busca terrenos dignos de manso y aprieta para los adentros, doliéndose. Siempre descompuesto. Alejandro Talavante comienza la faena con doblones muy suyos, marca de la casa. Primera tanda con al derecha ajustada y torera. Música (“Currito de la Macarena”). Vemos a Talavante con ganas de hacer el toreo. Y como tiene condiciones, ahí lo llevamos toreando con la derecha con temple ante las embestidas brutas del bruto, que quiere defenderse. Con la izqueirda da lo que tiene y le saca al toro la bravura que lleva en las entrañas. Qué mano zurda tiene el de Badajoz, aunque el toro proteste y suelte la carita al final del muletazo. Los cambios de mano y los pases de pecho, magistrales. ¡Qué pase cambiado! Siempre creando, siempre calentando motores. Muy bien Alejando, que aguanta en pie el derrote del toro con un pitonazo seco a los mismos machos de la taleguilla. Tres descabellos tras pinchazo suelto y tendido y dos avisos. SALUDOS DESDE EL TERCIO. Y nos preguntamos… ¿por qué?
6to. Negro zahíno con las condiciones de sus tristes hermanos. Es decir: ninguna bravura, 0 (cero patatero) embestidas. Embiste con un pitón y por los pechos en el primer encuentro. En el segundo, se deja pegar y, al salir del caballo, protesta y se desentiende de los capotes. Miguel Ángel Sánchez lo brega largo con el capote, mientras sus compañeros de cuadrilla tratan de cumplir. Ortega brinda a José María Manzanares. Comienza con muletazos con la rodilla genuflexa, saliéndose a los medios buscando la verdad de su oponente. Tanda por la derecha sin apreturas pero con gusto y cambio de mano ligado con el pase de pecho. Quiere hacerlo todo muy torero pero el morlaco se despista, gazapea, no está fijo y, al final, pierde las manos. Con la zurda no hay conjunción. El toro pide que le pierda pasos, pero Ortega lo quiere ligar, aunque tiene que ir conformándose, poco a poco, con el unipase, siempre con la muleta retrasada. El personal se impacienta, y es que “lo que no puede ser no puede ser, y además es imposbile”, que dijo Rafael Guerra, Guerrita, el que riñó con El Espartero para lidiar “el toro mayor de los prados”. Dos descabellos tras estocada entera delanterita. Antes, pinchó y le sonó un aviso. SILENCIO.
FICHA DE LA CORRIDA:
Real Plaza de Toros la Real Maestranza de Caballería de Sevilla (Sevilla).
GANADERÍA: Se lidiaron seis toros del Puerto de San Lorenzo y La Ventana del Puerto. Primero, flojo y descastado; segundo, también flojito y manso, aunque con un punto de clase y transmisión; Tercero, vacío, hueco; Cuarto, flojo y desclasado. Quinto, flojo también pero con clase en las pocas embestidas de las que dispuso: Sexto, nobletón pero sin casta.
TOREROS: José María Manzanares de azul zafiro y oro: media agarrada delanterita (silencio) y estocada delanterita y contraria (silencio). Alejandro Talavante, de tabaco y oro: estocada (oreja), tres descabellos tras pinchazo defectuoso (saludos desde el tercio). Juan Ortega, de tabaco y oro, con bordados muy originales, pinchazo (silencio) y dos descabellos tras estocada suelta y un pinchazo (silencio).
INCIDENCIAS: Lleno sin apreturas en tarde muy calurosa. Televisada por Canal Sur televisión.






