Como fue el propio presidente del Gobierno el que rectificó sus palabras por inapropiadas al contestar al entrevistador – “no nos metamos en eso” cuando le preguntaron por la brecha salarial entre hombres y mujeres-, me permito ahora hacer lo mismo, y apoyar a Mariano Rajoy en su rectificación, para decir que yo soy mujer y sí me meto en eso. ¿Existe brecha salarial en España entre las mujeres y los hombres? Pues claro que existe y, como nadie discute esa realidad, lo que podemos asegurar es que entre hombres y mujeres hay discriminación y que es necesario corregirla, o intentarlo, como están haciendo otros países del mundo. Por eso hay que meterse en eso, y hay que meterse sobre todo si eres mujer y no te posicionas en ideologías de izquierdas, como es mi caso. Si de lo que estamos hablando es, además de discriminación salarial, de prejuicios sociales y de estereotipos humillantes, me van a permitir que me dirija también a muchas mujeres de izquierda para aclararles que la lucha por los derechos de la mujer no es patrimonio de ninguna ideología.
La igualdad y la no discriminación por razón de sexo es un derecho que está recogido en la Constitución española votada por todos, hombres y mujeres, y nos corresponde a todos defenderla por encima hasta de las propias ideologías. Menos prejuicios contra la mujer y menos prejuicios de la izquierda contra la mujer de derechas, porque “en eso” estamos todas, nos afectan a todas, y tenemos que meternos todos. No vaya a ser que algunas mujeres acaben cayendo en la discriminación de los comportamientos machistas.
Cada uno intenta poner su grano de arena en el camino hacia la igualdad, y por eso se puede no estar de acuerdo, por ejemplo, con la huelga y las protestas que se convocan, como los paros de dos horas este 8 de marzo. ¿De qué sirven esos paros, además de repetir lo que todos sabemos ya? Hay quienes preferimos medidas concretas que buscan la eficacia y alejarnos de repetir slogans cargadas de enfrentamientos ideológicos y alejados de solucionar el problema.
Siguen existiendo carreras de chicos y de chicas (80% de matriculados hombres en Ingeniería Informática o Ingeniería Electrónica y más del 80% de mujeres en Enfermería o Educación Infantil), Sigue existiendo una escasa representación en reuniones empresariales. Seguimos sin alcanzar puestos de responsabilidad en una porcentaje igualitario. (Les aseguro que queremos alcanzarlos).
La discriminación de la mujer en España no se produce por el hecho de ser mujer, porque existe igualdad de derechos y de oportunidades, sino que se dan fundamentalmente a partir de la maternidad. En la gran mayoría de los matrimonios cuando hay que tomar la decisión de que uno de los dos pida una reducción de jornada o se tome una excedencia, casi siempre es la mujer la que lo hace.
Y a estos problemas reales solo se les da respuesta a través de unas políticas educativas ambiciosas e inteligentes, que no tenemos en nuestra tierra. Solo se arreglan con las infraestructuras y servicios necesarios para no tener que decidir entre familia o trabajo. Unas medidas que protejan a la familia y no a la mujer. Conseguir que el cuidado de la familia sea una responsabilidad compartida.
Andalucía vuelve a ser la gran ganadora en materia de brecha salarial. La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, debería revisar y explicar por qué en Andalucía la brecha salarial entre hombres y mujeres es la peor de toda España, después de cuarenta años de gobiernos socialistas enarbolando la bandera de la igualdad que nos mantiene en la región con más desigualdad. El partido que basa su ideología en la protección social, se convierte a la hora de la verdad en el que impulsa la desigualdad.
Hablar por hablar de la discriminación de la mujer, protestar por protestar, gritar miembros y miembras, no nos va a ayudar en nada a las mujeres. Una jornada de paros, sin más compromiso por parte de todos, empezando por las administraciones publicas, también supone “no meterse en eso”.





