Moreno se vanagloria cada vez que tiene ocasión de que gobierna en las 8 capitales andaluzas y en todas ellas sin pactar con Vox. Efectivamente es así, en seis con mayoría absoluta y en Jaén, de la mano del partido provincialista Jaén Merece Más. Solo Sevilla se le resiste, y aunque la de Sanz fue la lista más votada, no tiene suficientes concejales para su gobernanza real.
Hasta ahora, ha ido bandeando moderadamente su falta de capacidad en los plenos. Algunas cuestiones, como el segundo secretario que le dé vía libre a la recalificación de los suelos de Tablada se les han atragantado a Juanma y José Luis. La verdad es que el tema huele, relegar al actual secretario, que se plantea todas las dudas del mundo sobre la legalidad de la recalificación, al control únicamente de los plenos. Y al tiempo encomendar toda la enjundia de la gestión municipal, al que según se decía que pretendía traerse Sanz, el actual secretario de Tomares y compañero durante sus mandatos, parece sólo “un poquito sospechoso”. Sobre todo, si lo plantea con nocturnidad y alevosía, sin sentarse previamente con el interesado y comunicándolo directamente a los periódicos. Muy del estilo soberbio de este PP, al que le gusta que los interesados se enteren por la prensa.
Como también nos pasó con la Sra. interventor del ayuntamiento y los nuevos habilitados nacionales, que nos enteramos quería traerse Sanz para gestionar la tesorería por las cabeceras locales. Por supuesto, tampoco lo pudo llevar más allá de los mencionados titulares. Lo que decíamos, que bien que mal lleva adelante el mandato, que no la gobernanza de la ciudad. Unas de cal y otras de arena, y siempre con la bota de Juanma apretándole bien el cuello cada vez que se menciona el pacto de gobierno con VOX. Muchas sonrisas, llámame Juanma, pero quien se mueva no sale en la foto, al más puro estilo guerrista. Quizás el rictus del alcalde se deba a eso, a que le aprietan la corbata hasta no dejarle respirar, ni te cuento sonreír.
Lo cierto es que se hizo con el mando de las empresas municipales gracias al apoyo de VOX, pese a las voces que les avisaron a éstos antes de votar, de que estaban tratando con el PP de Juanma Moreno y que éste había demostrado por activa y por pasiva su falta de fiabilidad. Una vez más, la bisoñez del grupo municipal les jugó una mala pasada a los de Abascal, y entregaron las empresas municipales, casi antes de estrenar los escaños del pleno, a la espera de concretar las promesas que Moreno se encargó de cosechar con su guadaña. Aunque en algunas de las empresas municipales, Sanz sigue sin tener la mayoría suficiente para sacarlas adelante en solitario y les sigue necesitando, lo cierto es que todo sigue andando mal que bien. Con un alcalde haciendo malabares para que su presidente le siga sonriendo, que es lo único que sabe hacer, aparte de controlar a sus huestes con férrea mano. Y eso pasa por no pactar con los verdes, y no me refiero a los ecolojetas de Instagram precisamente.
Las ordenanzas fiscales en cambio se las aprobó el PSOE, en una jugada maestra de Muñoz a costa de Sanz, que se apuntó la bajada de algunos impuestos y se hizo pasar por hombre moderado, capaz de alcanzar pactos hasta con Pepe Botero. A estas alturas ya le ha avisado de que no le llame para tomar café, que no le interesa sacarle más las castañas. Lo que quería ya lo tiene en el bolsillo, y los proyectos que promovía el PSOE ya están desbloqueados, así que a otra cosa José Luis.
Así las cosas, ni los de verde ni los de rojo están por la labor de apoyar al alcalde. Los de VOX porque después de las collejas recibidas, ya no se fían, y los del PSOE porque ya le han sacado al alcalde lo que querían de él. Mientras, el regidor, con menos papeles que una liebre, le pone ojitos de cordero a Juanma para que le deje pactar de una vez con los de VOX y empezar, no a gobernar, sino una gobernanza seria, implementando los proyectos que tanto necesita Sevilla.
Moreno por supuesto se mantiene impertérrito, sacando pecho ante los suyos y subiendo en el escalafón de los “madriles peperos”. Le importa un pito, de los que usan en febrero los gaditas, lo que pase en la Plaza Nueva. Su objetivo es la lucha por ser el más molón de Génova y eso pasa por mantener incólume de VOX sus feudos. Sin embargo, no le importan los pactos que tenga que firmar con Sánchez y toda su corrupta ralea indepe/terrorista. Él es “supertolerante de la muerte”, así que puede permitirse múltiples pactos en municipios pequeños, como el de Bormujos, a escasos kilómetros de la capital andaluza, pero no va a consentir que nadie le compare con Mañueco y sus pactos en Castilla León. Al que se le han colado por la derecha en la comunidad y varias capitales de provincia. En éstas, que a Mañueco lo tienen todo el día reduciendo directores generales o quitando subvenciones a sindicatos corruptos. Que debe ser muy incómodo, decirles a compañeros de toda la vida que se acabó la mamela. Mientras, Juanma en el sur, monta su esquipo de feriantes de la eutanasia, por algo es “supertolerante de la muerte”, que es mucho más humano y progresista matar a domicilio, que pelear por un plan hidrológico nacional.
En resumen, en Andalucía el que manda es él, y manda que Sevilla pierda otros cuatro años relegada al ostracismo y a los caducos presupuestos progresistas del PSOE. Prefiere que Sanz y por extensión todos los sevillanos, se queden de rodillas con las manos atadas a la espalda, mientras el resto de las capitales crecen al albur de sus presupuestos. Que ya hablaremos otro día de Málaga y del trato preferente de Juanma y todo su equipo de gobierno malagueta.






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Magnífico artículo de opinión, bravo Sevillainfo.