Entre los muchos eventos que se organizan en Sevilla, me llamó la atención recientemente uno por su carácter industrial, alejado de los focos mediáticos de festivales de artistas, pero con un importante impacto económico: la quinta edición del Mining and Minerals Hall (Salón de la minería y los minerales) celebrado en Fibes del 15 al 17 de octubre pasado.
Durante la visita recordé aquella Geología que estudiábamos en la asignatura de Ciencias Naturales de quinto de bachillerato con quince años, donde con un detalle pormenorizado teníamos que aprendernos todos los minerales y rocas, con su cristalización, los lugares del mundo donde se producían y su aprovechamiento, conocimientos que me animaron años después a realizar la tesina de licenciatura sobre la Minería andaluza, el equivalente al actual Trabajo de Fin de Grado, pero que, sin ser obligatoria para obtener la Licenciatura, era condición sine qua non para acometer los estudios de Doctorado.
El sector minero español atraviesa un momento de bonanza a la vez que se perfila un futuro más prometedor. La creciente demanda de minerales críticos como litio, cobre y cobalto, esenciales para la transición energética, al ser fundamentales en la fabricación de baterías y la infraestructura de energías renovables, le da un mayor protagonismo. España está llamada a liderar el sector en Europa, y en concreto, Andalucía, cuenta con 17 de los 34 minerales que la Unión Europea considera fundamentales, sobre todo en la faja pirítica de Sevilla y Huelva.
El grado de dependencia de Europa es preocupante: importa el 100 % de 17 de los 34 materiales denominados críticos, y de ahí que el nuevo Reglamento Europeo de Materias Primas críticas, en vigor desde mayo pasado, se haya marcado como objetivo que Europa sea capaz de extraer de su propio territorio el 10 % de los que consume, procese el 40 % de esa demanda y recicle el 25 %.
A veces, al hablar de la Minería, se nos vienen a la mente paises como Perú y Chile, de gran tradición minera en cobre, oro y plata, o China, rica en tierras raras, como ejemplos de explotaciones atrasadas en el plano social, pero no nos fijamos en paises occidentales como Canadá y Australia, que son ejemplares y trabajan muy bien este aspecto, involucrando a estamentos como la Universidad y la Administración local en el desarrollo de cualquier proyecto.
Uno de los impactos más significativos de la transición energética en el sector minero es el aumento de la presión regulatoria y la necesidad de cumplir con los estándares de sostenibilidad y ESG: Environmental (medio ambiente), Social (sociedad) y Governance (gobierno corporativo). Esto está obligando a las empresas mineras a adoptar tecnologías más limpias y mejorar sus prácticas de gestión para reducir su huella ambiental, servirse de la Inteligencia Artificial, automatizar procesos y hacer un uso eficiente de los recursos hídricos.
Resulta difícil imaginarse el funcionamiento de una mina con camiones, perforadoras y trenes automatizados que son dirigidos por control remoto, vehículos autónomos de cero emisiones, sensores teledirigidos para optimizar los procesos de extracción, con una apuesta clara por la economía circular, favoreciendo el reciclaje, la reutilización y la reducción de residuos. Antes se nos venía a la mente la imagen de un minero envejecido con la cara manchada de carbón, mientras que ahora la realidad nos presenta a un técnico cualificado manejando las máquinas desde un ordenador.
Hay importantes desafíos que afrontar para que estos objetivos lleguen a buen puerto: actualizar la ley de minas de 1973, reducir el tiempo de tramitación de los permisos para proyectos mineros, encontrar mano de obra cualificada y lograr el respaldo social, acabando con los falsos mitos. No obstante, el verdadero problema que existe en nuestro país es el de la financiación, pues la Economía está muy bancarizada y las entidades de crédito consideran que es un negocio de elevado riesgo, con un período medio de maduración desde sus inicios hasta la venta y cobro de las primeras remesas de mineral muy prolongado, mientras que los extranjeros sí apuestan por el sector: sólo Canadá tiene más de 3.000 millones de euros invertidos en nuestro país.
En el citado congreso celebrado en Sevilla, se ha dado a conocer a la ciudadanía cómo ha avanzado la minería hasta convertirse en la actividad moderna, innovadora, tecnológica, segura y medioambientalmente respetuosa que es hoy en día, haciéndonos ver que en nuestra vida cotidiana usamos muchos elementos obtenidos gracias a ella (teléfono móvil, ordenadores, paneles solares, …), un sector imprescindible para alcanzar un futuro mejor.
Alberto Amador Tobaja: aapic1956@gmail.com






1 Comment
Cuando me hablan de minería y concretamente de la extracción de pirita, me acuerdo del desastre de Aznalcoyar. Se vertieron millones de litros de agua muy contaminada.
Llegaron a emplear más de 100000 kilos de explosivos en una sola voladura.
Trabajé como experto en explosivos de la Guardia Civil.
Ese desastre, fovocado por el hombre, nunca lo olvidaré.