Mi amigo Manué no tiene pelos en la lengua. Quiero decir, que lo que suelta por esa boca lo suelta sin corte de ningún tipo. Por eso yo lo tengo como amigo. Y cuando coincidimos en El Tremendo empezamos a tirarnos de la sin hueso, para despotricar a diestro y a siniestro sobre las cosillas que pasan por nuestra ciudad o por otras ciudades, que a nosotros nos da lo mismo que lo mismo nos da; todo ello, eso sí, acompañados por la reglamentaria cervecita bien fría y un platito de chochos. Y es gracioso este Manué, porque sin venir a cuento o viniendo, que eso nunca se sabe, se deja caer con lo de que este muchacho que se perfila como futuro alcalde y que dice que se va a recorrer las calles, una a una, con el compromiso como bandera, no es de su total agrado.
Vamos a ver, Manué. El muchacho aún es joven y tiene ímpetu. Es lógico que se quiera comé todo lo que encuentre a su paso aunque se atragante algunas veces. Que de tonto no tiene ni un pelo, te lo digo yo. Pues yo te digo, querido Conde, que si los populares necesitan 50.000 votos para hacerse con la Alcaldía de Híspalis, según leo ahora mismo en un diario de papel, muy difícil veo el asunto. ¿O es que las adhesiones brotan como las margaritas? Hombre, Manué, a este señor acaban de planificarle una estrategia con 42 puntos de actuación y que debe cumplimentar a rajatabla si quiere acceder a la Plaza Nueva. Es un documento interno que lleva por título “Quedan 580 días, ¿los aprovechamos?”. Y se calcula que serán 93 las visitas que el candidato debe realizar a las distintas áreas de trabajo en que han dividido la metrópolis.
Bueno, tampoco es para ponerse así, marqués. Que yo lo único que quiero es el bien del mundo entero, pero ya ves cómo está el mundo: masacres a porrillo. Así que si don José Luis es capaz de patearse, palmo a palmo, la urbe y resolver su problemática: el centro que debe estar siempre como una patena porque es el espejo en donde se miran quienes vienen a visitarnos, los distintos barrios libres de la lacerante suciedad que los aqueja, un plan integral definitivo y valiente para la pobreza extrema en la que sobreviven los que todos sabemos y el resto de España también lo sabe, la exigencia de más policía y la instauración de la “policía de barrio”, etcétera, etcétera y etcétera…. Entonces, yo le auguro a quien desea ostentar el cargo de edil mayor, en las próximas elecciones municipales, un mandato de lujo y la complicidad de la mayoría de los habitantes de Sevilla. Ea, pa que te enteres, Conde. Que el Manué también sabe estar a la altura. Y ahí te quedas, miarma.
(El Manué se levanta y se marcha. El Conde se queda atornillao al taburete, y pensativo)






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Acertado artículo sobre el que debería ser nuestro próximo alcalde.