Los Domingos por la mañana temprano, la ciudad duerme, solo algunos trasnochadores que vuelven al alba alteran la extraña paz de las madrugadas de los días festivos. Sin embargo sobre todo en Triana, Los Remedios, Tardón y el Centro, se percibe cierto trasiego de jubilados que salen de sus casas y se dirigen al río… También hombres de mediana edad con aspecto de no estar demasiado boyantes. Algunas mujeres. Muy pocas, pero ellas suelen llevar carritos. Todos ellos van todos los domingos al Charco de la Pava, buscando algo o por el placer de curiosear. Se ha convertido en una costumbre.
Juan va pensando en esa pieza del calentador que el fontanero le ha dicho que le costará casi como uno nuevo, y se llevará parte de su exigua pensión. Manolo en el mando de su tele antigua, del que ya no hay repuesto en las tiendas y Santiago en ver si encuentra algunos juguetes que estén bien para darle reyes a sus nietos. Pepe, que viene desde Los Palacios con su cuñado todas las semanas, busca las bisagras de las puertas de la cocina… cada una le cuesta 10 euros en la ferretería… y cada puerta lleva tres… haciendo cuentas casi le salen como los muebles nuevos que no puede pagarse… La cincuentona María, más pudiente, va en coche. Es una pizpireta cazadora de “ tesoros” y va con su carro a la aventura, buscando libros antiguos, marcos de fotos, y piezas viejas que hoy se llaman vintage…. aún recuerda el día que “ triunfó” cuando se encontró con todo el mobiliario y cortinas de un hotel que había cambiado la decoración y equipó a toda su familia de cortinas fantásticas a un euro la pieza. Julia va en busca de ropa de bebé para su hija que la pobre lo está pasando fatal. No importa que sea usada… ella es muy limpia y lo desinfecta en casa con un jabón de oxígeno activado que le recomendaron y deja todo como los chorros del oro. José adora los Domingos porque es su gran entretenimiento desde que murió su mujer y el vocerío le hace sentirse acompañado. Todos saben que “el Jueves” se ponen en la calle Feria, pero cada vez es más pequeño y ahí hay muy pocas cosas. Además, algunos trabajan por la mañana y no pueden ir… por lo que el Domingo, es el día del Charco de la Pava
Cuando cruzan el río parece que entra un gusanillo ante la incertidumbre… porque una cosa es lo que van buscando.. . y luego lo que se van a encontrar porque todos los días son diferentes, toda una aventura genuinamente sevillana… Saludan a los hombres de los puestos que conocen, porque ya son muchos años compartiendo mañanas y charlas intrascendentes… Son gente sencilla igual que ellos que se buscan la vida con sus pequeños negocios de almoneda de ínfima categoría, ropa usada, libros viejos, recambios y repuestos… Hace buen día y suena música flamenca de algún puesto, voces que pregonan… y olor a comida que sale de un camión….
Desde hace tiempo no pasa la policía por allí… y hay gente que se coloca ilegalmente en los aledaños- muchos extranjeros, sobre todo rumanos- y ponen un trapo en el suelo con cosas que se encuentran, y cuando termina el mercadillo, lo dejan tirado por no cargarlo…. A la hora de comer, la mayor parte de las mercaderías de estos ilegales… están desperdigadas por las calles y la verdad dejan todo sucio… aunque eso sí… aparece gente con carros y se lleva la mayor parte… y son muy respetuosos… no cogen por coger sino sólo lo que necesitan.
A todos los que suelen ir cada semana al Charco de la Pava , cuando sus conocidos saben de “su afición” – pero que apenas han ido- suelen comentarles que allí se venden cosas robadas… Desde luego, deben ser ladrones bien tontos, porque la inmensa mayoría de las cosas son objetos de muy poca enjundia, nada de electrodomésticos de buena pinta, ni muebles buenos, ni joyas de oro, ni ná. Dicen que las bicicletas…. De eso ellos no saben nada, es posible… pero en todo el mercado, compuesto por cuatro calles grandes y largas, puede ponerse cada día un puesto con media docena de bicicletas, y puede ser que lo sean…
El otro día iniciaron el ritual de todos los Domingos de tantos años… estaba cerrado y no había nadie… Dicen que lo clausuraron por la suciedad y por vender mercancías robadas, que ya no va a haber más mercadillo allí… que tal vez lo pongan en otro sitio cerca de un polígono… o que será de ropa nueva…
De repente, todos sintieron una pequeña punzada en el pecho, y muchos se dieron cuenta de que necesitaban ese mercadillo, que era más que un simple mercado, que era parte de sus vidas… Después se sintieron egoístas, por no pensar en los más perjudicados, en los que tenían puestos y que sacaban unas pesetillas muy necesarias cada Domingo. Y que estaban pagando injustamente una mayoría de justos por muy pocos pecadores,
La intelectual María vio en lo del robo un pretexto del Ayuntamiento para ocupar ese maravilloso espacio con algo más glamouroso que podría exhibir en su próxima campaña electoral. También pensó que Sevilla perdía uno de los elementos de su identidad, y como tal, debería salvarse y que si desaparecía, se iba con él parte de la esencia de la ciudad y de todos aquellos que disfrutaban cada domingo de algo tan sencillo, pero que les hacía tan felices, como ir al mercadillo del Charco de la Pava.






4 Comments
En casi todas las capitales de España hay un rastro los Domingo, aqui en Sevilla se lo ha cargado, el rastrillo del charco de la pava, este rastro proviene del antiguo rastro de la ALAMEDA DE HERCULES de los DOMINGO y es mas antiguo que muchos de los mercadillos que actualmente estan en Sevilla.
José Manuel fuy uno de los afectados que me dolió tanto que estoy en tratamiento sicológico porque son muchos años resiclado cositas y se sacaba unas parrillas para poder seguir tirando para lante y la berda que ami que tengo una minuvalia y no yego al final de mes era una salvación y todo esto me está doliendo con mi corazón que nos hagan esto a 500 familias que se sacaba sus perrillas para poder llegar al final de mes poreso os pido que por favor recapacitar y pensar lo que estáis asiendo con tantas familias humilde que se sacaba sus perrillas para poder yegar al final de mes y pensar que todo el mundo no somos ladrones ay muchísimas gentes que se buscan la bida onrrada mente .Esperemos que nos regulen el rastro que eso es algo que siempre a sido de Sevilla .
Felicidades por el excelente artículo. Dicen que hay cosas robadas y que hay suciedad, más suciedad y robos hay en otras actividades de la ciudad y no las prohíben. Este mercadillo es un mercadillo histórico que estuvo en la Alameda, se cargan de un plumazo parte de la Historia de Sevilla. Se ve que los que toman esta decisión ganan un buen sueldo y no tienen problemas de dinero a final de mes. Han tomado la decisión más fácil para estos políticos, ¿qué sabrán ellos de la realidad desde sus cómodos sillones?. La mayoría de la gente que va al mercadillo es gente humilde que poco dinero puede aportarles a estos políticos. Qué fácil es cargarse algo en vez de tratar de solucionarlo.
El articulo es muy bonito pero se queda en un articulo, abría que hacer algo mas. La familia afectada por esto sierre son casi 200, pero los visitantes del mercadillo somo muchísimo más, si la Señora Maria Fidalgo Casares, visto el vivo interés que ha demostrado por el cierre del mercadillo en la página de su periódico “independiente”, promoviera una recogidas de firmas por parte de lo que como frecuentadores de este mismo mercadillo nos hemos visto afectado, creo que la sorpresa será enorme y esto no debería dejar indiferente el ayuntamiento que lo único que hace cuando hay un problema en vez de resolverlo es quitárselo del medio. Parece que con esto mercadillo tiene un odio ancestral, vivo en Sevilla da casi 20 años y siempre a sido un boicot continuo por las autoridades competente, le habrán cambiado de sitio una decena de veces. Basta ya, es hora de afrontar el problema y definir una sede una vez por todas. Muchas gente será feliz.