Que dice ‘la nueva’ TVE de José Manuel Pérez Tornero que las playas de Madrid están hasta los topes y los chiringuitos de sardinas y calamares no dan abasto con tanta gente luciendo bikini y tripa en los alrededores de la Castellana.
Y es que estos «cayetanos» madrileños, con Ayuso y Monasterio a la cabeza, no tienen consideración ninguna y se han montado un embarcadero para hacer surf y han sacado sus motos de agua para circular por la M-30 a toda leche causando aglomeraciones insoportables y un estrépito de contagios por el virus que ya no hay quien lo soporte.
Cómo no será la cosa que hasta el presidente del gobierno y varios ministros han tenido que abandonar la Comunidad, forzados por las circunstancias y aconsejados por la solidaridad ciudadana que les inunda, para reducir la presión poblacional que se concentra en la capital de España con el único objetivo de tratar de aminorar la ola de infecciones cuerpo a cuerpo.
Sánchez se ha largado en Superpuma, con toda la familia, hacia unas playas algo más tranquilas, las del Coto de Doñana, que no han conocido mayor aglomeración desde que el presidente y sus amigos la han tomado como lugar ideal de vacaciones para sus parrandas y festivales a costa del Estado…, que somos todos, ya saben.
Ábalos, por su parte, se marcha a Ibiza, que es un lugar tan estratégico para la situación que atraviesa España como la aerolínea Plus Ultra, la del rescate de los 53 millones de euros a cuenta que venían en las maletas del narco.
Lo de Marlaska es otro nivel y ya no cabe duda de que habría sido un estupendo ministro del Interior en tiempos de Carrero Blanco. Ahora se ha montado un decreto en el que la inviolabilidad del domicilio que aparece en la Constitución se convierte en una mera tontería y cualquier guripa de un Ayuntamiento podrá echar la puerta abajo y entrar en tu casa sin orden judicial con sólo invocar la autoridad de un chivatazo o de la música demasiado alta. ¡Se acabó la fiesta de la democracia!
Como este país es como es, al garañón de Galapagar se le ha ocurrido que no hay nada mejor para tratar de solucionar los problemas de Madrid que incluir en sus listas a un inmigrante que entró de manera irregular y que preside una asociación de chamarileros ilegales, que no pagan impuestos, violan todas las leyes sobre la propiedad y revientan los comercios con su competencia desleal.
«¡Agua!», era el grito que daban los robaperas y carteristas de la capital para avisar de la presencia de guindillas en el escenario de sus correrías antes de salir huyendo, pero a partir de ahora pretenden que el delincuente haga valer la «Carta-magma» de Marlaska y le espete al guardia de la porra aquello de «¡Agente, usted no sabe con quién está hablando, se le va a caer el pelo…!»
El Marqués de las Huríes quiere que los comerciantes ilegales no sólo no paguen impuestos sino que además les sostengamos con un sueldazo en el Parlamento regional mientras organiza a la plebe que un día de éstos asaltará las calles en reivindicación de los derechos que Marlaska borra de la Constitución Española con el typex de su obscenidad y su capricho de ministro.
Al Tribunal Constitucional y al Tribunal Supremo les falta un cuarto de hora o poco más para descomponerse o diluirse como un terrón de azúcar en el agua del té moruno hirviente que nos están sirviendo.
Sus sentencias se demoran a la espera de lo que suceda o navegan entre dos aguas consintiendo tibiamente el desmontaje paso a paso de la democracia. Y el problema se agravará aún más cuando el CGPJ no pueda proceder a renovar las sedes judiciales vacantes al entrar en vigor la limitación impuesta con la reforma de la ley aprobada en el Parlamento por el sanchicomunismo.
El embajador cubano en España, un oficial de la Contrainteligencia castrista que fue expulsado de EE.UU. tras encontrar a un topo que llevaba horadando los secretos del Pentágono durante casi 20 años, afila sus contactos por si toca un día reportar a sus jefes de La Habana que en España alguien puso en marcha una de esas operaciones especiales con desaparecidos, por la casualidad de un accidente o de un veneno poderoso.
Mi impresión personal, aunque puedo estar perfectamente equivocado, es que la UE no traga con estos movimientos sospechosos del gobierno de Sánchez y las maniobras de Pablo Iglesias.
Colocar a Ione Belarra de ministra de Derechos Sociales y al secretario general del Partido Comunista, Enrique Santiago, ex asesor y ex abogado de los narco terroristas de las FARC en Colombia, como secretario de Estado para la Agenda 2030, no resulta muy tranquilizador que digamos, ni en Estrasburgo y ni siquiera para Kamala Harris.
En definitiva, si para 2030 ha de estar implantado el modelo económico y de libertades y derechos que tiene en la cabeza ese Enrique Santiago, lo mismo en lugar de ayudas, lo que nos manda Bruselas es un cargamento de esposas para detener a esta reata de agentes del castrismo.
He dicho.





