Con gran celeridad ante la posibilidad de que se tratara de la opción menos mala, Pedro Sánchez anunció el 5 de octubre a las Cortes su disolución y convocó elecciones generales para el 29 de noviembre, con lo que trastornó el tablero político. Pese al radical cambio de la situación, los ocupantes de la Puerta del Sol siguen con su estrafalaria acampada gracias a la condescendencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid. Se celebraron nuevas manifestaciones de los ocupantes y la delirante convocatoria de una huelga general contra la oposición para el 11 de noviembre, dos días antes del comienzo de la campaña electoral, por UGT y CCOO – a instancias del Sindicato de Inquilinas-, para lo que ha contado con el apoyo del Gobierno y de las izquierdas y con el rechazo de CSIF y USO, que la consideraron ilegal por su carácter político y no profesional. María Jesús Montero ha afirmado que las huelgas generales se realizan contra los Gobiernos, pero que, en esta ocasión, se hacía contra la oposición por haberse opuesto a unos decretos-leyes que favorecían a todos los españoles.
Una manipulación más de la muerte de Maricarmen Abascal
En esta coyuntura se produjo el trágico fallecimiento de Maricarmen (MCA) en el hospital Gregorio Marañón, donde permanecía ingresada desde su desahucio, y su muerte ha sido de inmediato sublimada y explotada por las izquierdas como si se tratara del acontecimiento más trascendental que haya ocurrido en la España de nuestros días. El Sindicato de Inquilinas lo calificó de “absolutamente evitable después de un procedimiento torturante”, y afirmó que los acontecimientos desencadenados ante la injusticia de su desahucio impondría “un antes y un después en la historia de este país”. Sánchez se ha puso al frente del pelotón de agraviados y mandó “un abrazo a todos los que hoy sentimos esta pérdida como cosa propia”, tratando de implicarse personalmente en la causa como si fuera el finado en el entierro y olvidando que, cuando MCA le pidió ayuda, ni siquiera le contestó. Irene Montero -al igual que un editorial de “El País”- pontificó que “no es la muerte, es un asesinato”. Gabriel Rufián escupió: “!Hijos de puta!”. Vox acusó al presidente de haberla matado y “utilizado el sufrimiento de una persona mayor para montar una campaña que ocultase la responsabilidad del Gobierno en el desastre de la vivienda. La responsabilidad es de Pedro Sánchez”. Feijóo ha acertado en su reacción al declarar que “ante la muerte de una persona solo cabe el respeto. Ni campaña, ni partidos, ni utilización interesada”.
La convocatoria de elecciones ha supuesto la interrupción de la publicación de decisiones judiciales de conformidad con el pacto tácito de no hacerlo para evitar su incidencia durante la campaña. Hay quienes piensan que Santiago Pedraz- que parecía disponer de indicios suficientes sobre la implicación del PSOE en su financiación ilegal en el caso de las cloacas- podría haberlo hecho porque el “iter” judicial es distinto del político y no tiene por qué coincidir, y porque Los ciudadanos tienen derecho a ser informados sobre la situación del país para poder votar con el mejor conocimiento de causa, por lo que debería haber seguido su curso normal al margen de las elecciones. Pedraz, sin embargo, no hizo público su auto sobre la imputación al partido como persona jurídica por financiación ilegal del por considerarlo prematuro.
Ha habido precedentes que muestran el doble rasero que aplica el PSOE. Cuando Mariano Rajoy fue citado como testigo en el caso Gürtel, el magistrado de la Prada introdujo en su sentencia una ”morcilla” jurídica que fue considerada carente de fundamento por el TS, el texto fue filtrado al instante y provocó la aprobación de la moción de censura contra el entonces presidente del Gobierno, que ni siquiera había sido imputado.
Reacciones tras la convocatoria de elecciones generales
Una vez convocadas las elecciones generales, RTVE-1 emitió un programa especial dirigido por Pepa Bueno, que estaba repleto de falacias, mentiras, imprecisiones y tópicos, lo que reflejaba el bajísimo nivel al que ha caído la institución absolutamente controlada por el Gobierno. Feijóo hizo unos comentarios razonables en los que insistía en que el principal objetivo era echar a Sánchez del poder y realizar un cambio en la política hispana, tomando las medidas necesarias al efecto, que no eran suficientes porque había que solucionar los problemas que realmente preocupan a los españoles. Indicó que había cubierto su cuota de aspiraciones al haber ganado cuatro elecciones autonómicas por mayoría absoluta y gobernado en Galicia durante tres legislaturas, y se presentaba en la presidencia del Gobierno para prestar un servicio a la nación. No estuvo hábil con este comentario que resultaba poco alentador para sus seguidores y citó hasta en diez ocasiones las palabras “por fin”, para mostrar las opciones posibles en contraste con las políticas de Sánchez.
Feijóo recibió una crítica desmesurada de Juan Soto Ybars en el programa de Yker Jiménez en TV-4, donde lo puso como hoja de parra, mostrándole su menosprecio, su sarcasmo y un dudoso sentido del humor. Lo calificó de político poco sustancial que se marchaba al Vietnam haciendo punto de ganchillo en chanclas y bañador, y con un paraguas de plástico. Descartó a un fogueado político que no es un gran intelectual, pero que ha demostrado ser un gestor eficiente, que -amén de haber ejercido tres veces como presidente de la Xunta- ha sido un exitoso secretario general de Insalud y director de Correos en la Administración central.
Sánchez, por su parte, declaró que solo él y su partido estaban a favor del pueblo a través de su Gobierno progresista y negó al PP y a Vox legitimidad para gobernar del otro lado del muro, con lo que los excluía de la alternancia del poder, principio básico en las democracias. Añadió que carecía de programa, lo que era asimismo falso, porque el partido ha presentado uno bien detallado con compromisos concretos, aunque le falte precisión sobre el cómo y el cuándo se adoptarán las medidas prometidas. Feijóo ha asegurado que, si accede al poder, en el primer Consejo de Ministros abordará la reforma de la Ley de Emigración. Esperemos que en esa ocasión el PP supere su complejo de inferioridad que le lleva, por “canguelo existencial”, al reconocimiento de la superioridad moral del PSOE y no se atreva a modificar las leyes injustas e inadecuadas por él adoptadas cuando accede al poder Incluso cuándo ha obtenido una mayoría absoluta. Idígoras y Pachi han publicado una viñeta en la que se ve aún sonriente Sánchez vestido de portero adelantado al delantero Feijóo, solo ante la puerta, y que dice sonriente: “Tranquilos…, es capaz de fallarlo”. Si quiere gobernar, el PP no puede incurrir en esas “caralladas”.
Campaña preelectoral y electoral
Se presentan una precampaña y una campaña electorales a cara de perro, en las que Sánchez quiere evitar que se hable de sus múltiples tropelías, tales como la corrupción que cerca a su Gobierno, a su partido y a su entorno familiar y político, su inacción en la invasión de Ceuta sobre la que -pese a haber mantenido que se trataba de una violación de la integridad territorial de España- la transmutó en una crisis migratoria de la que exoneró de cualquier responsabilidad a Marruecos, y escapó a Lanzarote para unas vacaciones de tres semanas.
Mientras que en los medios de comunicación se publicaban elegías a CMA y las izquierdas señalaban a los que no guardaban un minuto de silencio en su memoria, la juez Beatriz Biedma comparecía en La Audiencia Nacional como perjudicada en el caso de las cloacas, una causa en la que la UCO ha documentado seguimientos, contactos con organizaciones criminales y referencias a ”eliminarla”, como parte de la estrategia destinada a desestabilizar el proceso que afectaba al hermano de Sánchez. En un excelente artículo de sobre ”Lo conmovedor y lo monstruoso”, David Mejía, ha afirmado que cuesta imaginar un asunto más grave en una democracia que una juez fuera amenazada por investigar al entorno del poder y, sin embargo, la prioridad política e informativa se centrara en Maricarmen. Su caso ofrecía la ventaja de que desviaba la atención de un complot siniestro que remitía al PSOE y activaba una emoción simple, irresistible y fácilmente transformable en metralla contra la oposición. La misma noche en la que murió, ya algunos estaban señalando a sus asesinos: los fondos buitre, los rentistas, el capitalismo, Ayuso y el PP. Si aceptamos que MCA murió porque fue desahuciada y que los decretos-leyes rechazados por el Congreso habrían impedido que volviera a producirse un caso igual, tendríamos que asumir que el Gobierno tuvo en sus manos evitar su muerte. Cuando Sánchez lleva ocho años gobernando y afirma que “gracias a mí no volverá a ocurrir”, implica necesariamente que “por mi culpa ocurrió”. La historia de MCA ha sido trágica, pero el oportunismo con el que está siendo utilizada es tan descarado que da miedo pensar hasta dónde puede llegar y la crisis de la vivienda es solo un pretexto para señalar la inhumanidad del adversario. Estos delirios emotivos tienen una utilidad política formidable, pues se construye sobre ellos una emoción pública, seguida de un ritual estricto para denunciar la falta de humanidad del contrario. El emotivismo aspira a convertir la compasión en obediencia política. ¿Está usted con la empatía o es un miserable?; ¿está con los buitres o con los vulnerables? No obstante, se puede sentir lástima por MCA sin aceptar las tesis del Sindicato de Inquilinas, lamentar su muerte y pensar que no representaba bien la crisis de la vivienda, dado que su situación contractual era excepcional. No se trataba de honrarla, sino de pasar lista para clasificar al personal por su grado de empatía. La muerte exige respeto, pero no obliga a reescribir los hechos. “Hay casos como el de la juez de Biedma, que deberían activar algo más que nuestra sensibilidad. Quizás deberíamos guardar un minuto de silencio por nuestra incapacidad de distinguir entre lo conmovedor y lo monstruoso”.
Los insólito del caso es que el Consejo General del Poder Judicial se haya negado a respaldar a una juez que ha recibido amenazas de muerte desde la cloaca socialista por cumplir con su deber e instruir una causa contra el hermano del presidente a pesar de las amenazas que recibió. Los vocales del sector conservador propusieron la publicación un razonable comunicado de apoyo a la juez, pero los colegas el sector progresista se opusieron alegando que podría interferir en la investigación judicial que estaba llevando a efecto la Audiencia Nacional y se debía ser prudentes y mantener una estricta neutralidad en relación con cualquier hecho sometido a una investigación judicial, pero los vocales el sector progresista se negaron a firmar un comunicado que solo trataba de transmitir el apoyo a la juez y al resto de la Carrera Judicial. La presidenta del TS realiza en esta ocasión la función moderadora que han realizado en otras ocasiones, bloquear resultado en una situación escandalosa. Una decena de supuestos juristas han supeditado su prestigio profesional y humano a una ideología impuesta desde el Gobierno.
Perspectivas electorales de los partidos
Sánchez inició su campaña electoral en su ciudad milagro de Dos Hermanas, donde pronunció uno de los fervorines más patéticos y atrabiliarios de su extensa vida política. Con su inconmensurable cinismo afirmó que los nietos de los franquistas podrían votar mientras se les negaba ese derecho a los descendientes de españoles que, tras la guerra civil, fueron forzados a exiliarse por motivos políticos, religiosos o de género, cuando la recuperación de la nacionalidad se debió a la interpretación torticera de la Ley de Memoria Democrática, unilateralmente rescatada por la fiscal Sofía Puente. Uno de los problemas del PSOE radicaba en que la izquierda a su izquierda y su sucedáneo Frente Amplio no habían designado aún a sus candidatos por la falta de acuerdo entre sus numerosas y variopintas ramas. Tras diversos escarceos, el difuso y confuso Frente Amplio que -como ha comentado con sarcasmo el propio Sánchez, ni es frente, ni es ancho- ha nombrado candidatos a Ada Colau por Barcelona y a Emilio Delgado por Madrid, aunque lo que queda de Podemos se resiste a integrarse en la coalición. El PP parece haber aprendido la lección del fiasco del 2023 y Vox no va a enfrentarse con él al ser ambos conscientes de que el principal objetivo de las elecciones es que Sánchez pase al lado incorrecto de la Historia. Las perspectivas de la ultraizquierda, actualmente fagocitada por el PSOE, son manifiestamente mejorables.
Intentos del PSOE de ganar o perder por poco las elecciones
Sabedor muy a su pesar de su incapacidad de ganar, Sánchez trata de perderlas por el menor margen posible, de manera que pueda seguir controlando al partido, convertirse en el líder de la oposición a un previsible Gobierno PP-Vox y realizar una política de agitación en la calle y de presión política, socioeconómica y laboral para tratar de quebrar la alianza del Gobierno de la derecha. Pese a ello, continúa con sus triquiñuelas de mal perdedor. El Supremo le ha dado un varapalo adicional, al negarse a suprimir la suspensión cautelar.
La convocatoria de las elecciones generales acreditó el agotamiento de una legislatura que habían perdido ya las condiciones mínimas de viabilidad, en la que el Gobierno ha sido incapaz de presentar un solo proyecto presupuestario. Después de tanto tiempo instalada en la excepcionalidad permanente, España necesita recuperar una mayoría suficiente, estabilidad política y normalidad institucional, Sánchez, sin embargo, pretende convertir el adelanto electoral en el arranque de otro plebiscito sobre sí mismo. Ha apelado a la vivienda y llamado a sus fieles a obtener una mayoría progresista que le permita doblegar a las élites, mientras presenta la derecha como una coalición ultraderechista que recorta derechos y demuele la democracia, un colofón populista de una trayectoria basada en la polarización y la demonización del adversario. Después de ocho años de una mayoría progresista, no ha podido desplazar el foco de la corrupción que cerca a su Gobierno, a su partido y a su familia. El calendario judicial ha ayudado a entender la urgencia de la convocatoria, porque el PSOE teme una imputación por financiación ilegal. Con el proceso electoral abierto, es natural que los jueces extremen las cautelas para evitar cualquier interferencia en la campaña electoral. A ello se suman la crisis de Estado en Ceuta y el desgaste provocado por la subida de los precios y la carestía de la vida. Reducir el adelanto a la vivienda significa aceptar el marco interesado que La Moncloa quiere imponer. El presidente ha dirigido el pulso contra el Congreso en un momento de debilidad evidente y aprovechado una palanca de pretendida movilización con la idea de alcanzar un 30% de los votos para mantenerse a flote, aunque sea a costa de sus socios de la izquierda radical a los que ha vampirizado. Los decretos de vivienda han sido el pretexto fabricado para el adelanto electoral, reflejo de la desesperación con la que terminará la legislatura, pero no pueden ocultar el balance de fondo: corrupción, mayoría inexistente y un relato político agotado. El 29 de noviembre se valorarán ocho años de una forma de ejercer el poder apartada de los valores liberales. Sánchez tratará de desplazar ese balance hacia una batalla moral entre una supuesta mayoría progresista y una España reaccionaria, y convertir las urnas en otra falsa disyuntiva entre él o el caos, y la oposición no debería caer en la trampa. Necesita ser competitiva y el PP debe demostrar que es capaz de articular una mayoría operativa que preste la fortaleza a las instituciones.
En su artículo “Vótame, no seas fascista”, Jorge Bustos ha interpelado a los españoles en autorrepresentación burlona del Capo y les ha dicho: “Ha llegado el momento de que decidáis el futuro que queréis para vosotros, sea éste el que sea ¿Deseáis sumaros a la ola ultraderechista o bien optar por la justicia social que yo represento? Necesito una mayoría mucho más amplia con la que doblegar a élites como el TS y seguir firmando contratos millonarios con Blackstone.”Sé que muchos estáis decepcionados con el Gobierno de coalición, pero eso no es culpa nuestra, como no lo fue lo de Ceuta, ni lo de Adamuz; menos lo de Paiporta ni del apagón; ni que los Rochos se amariconaran”. Vuestra decepción es culpa de las Autonomías del PP. Yo siempre he buscado el pacto y mi célebre talante es herencia de José Luis y -si por algo me he caracterizado- ha sido por tender la mano a la oposición, pero con este Parlamento es misión imposible y sale mejor gobernar sin su concurso. Reconozco que se han cometido errores de comunicación, pero el fallo ha estado en el receptor. No es nada fácil haceros entender todo lo que hemos logrado en estos ocho años. Sois más ricos que nadie en Europa y menos pobres, al menos en espíritu, y encima tenéis un presidente progresista, privilegio del que cada vez pueden presumir menos gente. Mandani me ha preguntado cómo me las arreglaba para gobernar cuatro años sin presupuestos y le contesté que ser de izquierdas significa lanzar tiros difíciles, pero -por si acaso- usamos a la Diputación Permanente para meter algunos billetes en el bolsillo tras decretos electoralistas, porque no todo se puede dejar a la ideología. Solo hay dos opciones: o se está con los genocidas, los tecnoligarcas y los especuladores, o se me vota, y ojo con equivocarse de papeleta. “Si me queréis; volvamos al 36”.
Según Latorre, el pueblo español debería agradecer a Sánchez el haber hecho un acertado compendio de la degradación que ha supuesto su mandato. En primer lugar, el insulto al Congreso y a la democracia. Calígula no nombró senador a su caballo Incitatus porque confiara en su sabiduría, sino para ridiculizar a los senadores rebajando su dignidad a la de un equino. El Gobierno está impugnando la representatividad del Congreso, y ha restaurado la validez de dos decretos-leyes a través de la Diputación Permanente, un órgano de emergencia porque el Congreso no puede paralizarse en una campaña electoral. La justificación de toda esta peripecia siempre fue procedimental, pues no hubo una legislatura viable, sino un pacto de investidura insuficiente. Si llegara a ser legal gracias a la elasticidad de la doctrina de Conde, no dejará de ser por ello una práctica antidemocrática, que retrata tanto al que la ejecute como a quien la asuma.
Una huelga general tiene ante todo un carácter ontológico y no se convoca contra alguien por lo que ha hecho sino por lo que es y, por eso, Sánchez es el único que no ha sufrido un paro general en ocho años de gobierno, mientras que Feijóo va a tener su primera huelga antes incluso de haber llegado al poder. Sánchez es el presidente que menos vivienda pública ha construido; el salario más común en España apenas supera los €16.000 anuales; el poder adquisitivo de los españoles cae dramáticamente durante su mandato y en este periodo se han producido al menos 260.000 desahucios. Nada de esto motiva la convocatoria ontológica de una huelga oficial. Lo importante de Sánchez es el hecho incontrovertible de que Feijóo es Feijóo. Nada vuelve oficial un acto preventivo que no pretende evitar nada, una advertencia antes que una profecía. Hay algo perverso en lo referente a la financiación del acto electoral del 11 de noviembre, porque lo convoca y disfruta el poder, pero la factura corre a cargo del tejido productivo.
Últimos escarceos electorales
Continúan las manifestaciones de las izquierdas ocupantes y las acampadas ilegales se han extendido a toda España cada vez con mayor virulencia, pero menos seguimiento. La treta MCA no ha producido los balsámicos efectos pretendidos por los socialistas y parece haber quedado amortizada. La inacción del Gobierno ante la invasión de Ceuta ha ido demasiado lejos. Todos los sondeos dan por ganadora a la derecha, que superará con creces los votos del bloque izquierdista muy por encima de las mejores perspectivas atribuidas a dicho bloque. En un último esfuerzo, Sánchez no ha parado de sacarse conejos de su desgastada chistera para conseguir que puedan votar el mayor número posible de nietos, recurriendo a tretas fraudulentas: Aprobación de los decretos rechazados por el Pleno de Congreso por la Comisión Permanente por la puerta de atrás -que no ha logrado consolidar por la oposición del TS-, apoyo a una enmienda de Sumar a La Ley de Educación actualmente en trámite para introducir en ella los decretos de la vivienda -a lo que se han opuesto los letrados de la Cámara, incluido su jefe Fernando Moreno-, la petición al TS de que levante la suspensión cautelar del voto de los descendientes de todos los nietos de exiliados que puedan adquirir la nacionalidad española gracias a la instrucción prevaricadora de Sofía Puente -sobre la que hasta el TC se ha negado a pronunciarse, porque resultaba prematuro e incongruente dictar una medida cautelar para derogar otra medida cautelar y ese Tribunal no puede intervenir hasta que la Sala Contencioso Administrativa del TS dé la venia, porque -al tratarse la solicitud de amparo de un recurso individual- no puede ser resuelto de forma colectiva, sino caso por caso, y no hay tiempo material para que lo antes del 29 de noviembre.
Sánchez también ha extendido su presión en el ámbito económico anunciando una revalorización de las pensiones mediante una contribución millonaria y aumentando el SMI. UGT y CCOO piden un incremento de hasta el 7% en 2027 y Sánchez les dará lo que le pidan pese a que todas la patronales lo consideren un disparate. El PSOE confía en que su oferta millonaria a los pensionistas y a los perceptores del SMI le preste unos escaños más que le permitan aumentar sus diputados y llegar a los 110 lo consideraría un éxito. No obstante, creo que Sánchez ha llegado al final de su cabalgata triunfal y está abocado a convertirse en el líder de la oposición a un Gobierno liderado por Feijóo y Abascal. Por primera vez soy optimista, y espero que suponga el final de uno de los peores presidentes de Gobierno que ha tenido España.





