Hubo una época en la que estaba de moda firmar manifiestos contra la derecha, que en aquellos años le tenía entregada la batuta al general de memoria hoy proscrita por ley. Ya saben, lo progresista es borrar la historia y dentro de ese «progresismo» que nos hace libres, la izquierda española, para ser exactos, el comunismo español ha celebrado a finales del pasado mes de octubre un congreso – a los comunistas les gusta mucho el mes de octubre – auspiciado por la Fundación 1º de Mayo, con el título de: «Sociedad, derechos y extrema derecha».
Está claro que esta gente tan «progresista», para vivir y perpetuarse en el tiempo, necesitan inventarse enemigos y falsear la historia, la actual y la pasada, y necesitan que les firmen pliegos de adhesión o manifiestos, personajes más o menos conocidos, del mundo de la farándula y de lo que ellos llaman cultura. Como la izquierda española nos lleva de vuelta , una y otra vez , a la época que quieren borrar de la historia, habría estado bien que en el citado congreso hubieran irrumpido los «Grises» o la Brigada Político Social que tanto añoran estos congresistas.
Los fantasmas de los «Grises» y de «La Social» no les detuvieron y el congreso siguió adelante con la presentación, por Luis García Montero de Grandes, del Manifiesto firmado por más de sesenta «intelectuales y personas de la cultura». El título del manifiesto es: «La cultura debe responder a la actual deriva autoritaria». El viudo de Grandes presentó el pliego, firmado por los mismos de siempre – todos caben en un autobús – que no representan a nadie salvo así mismos. El pliego viene a decir cosas como estas: «La cultura debe responder a la actual deriva autoritaria frente al avance en España y en el mundo global de la extrema derecha liberticida». De gentes tan cultas cabría esperar que al menos escribieran bien y no pusieran eso del «mundo global» ni lo de «personas de la cultura», pero qué le vamos a hacer, ellos son así, escriben mal y mienten mucho.

El manifiesto de los más de sesenta dice más cosas, más sandeces, como la de que: «La cultura debe responder a esta deriva que se vive en numerosas naciones de Europa, América, África y Asia». La deriva autoritaria de extrema derecha, según ellos, recorre cuatro continentes. Lo curioso de estas afirmaciones – rubricadas por más de sesenta imbéciles – es que no tienen en cuenta que en Europa no hay ningún gobierno de extrema derecha, que en España sufrimos a un tipo que está dando un golpe de estado en nombre de la izquierda para perpetuarse en el poder, que la mayor parte de América está gobernada por gentuza comunista, que África es enorme y gran parte de ella está bajo el influjo comunista y que Asia – ellos dicen Asia, así en general – está repartida entre gobiernos comunistas como el de China y varios gobiernos del Islam.
Dejando a un lado el desconocimiento de la historia y de la geografía que tienen estos «intelectuales y ¨personas de la cultura», hay que reconocerles que son unos maestros del cinismo, en el moderno concepto de la palabra cínico y unos pseudólogos.





